Industria Minera

Recuperación de litio desde residuos mineros gana impulso como nueva fuente estratégica para la transición energética

La recuperación de litio desde residuos mineros se consolida como una alternativa clave para diversificar el suministro global de minerales críticos, impulsada por la creciente demanda de tecnologías sostenibles y energías renovables.

La recuperación de litio desde residuos mineros comienza a consolidarse como una alternativa estratégica para diversificar el suministro global de minerales críticos en medio del fuerte crecimiento de la demanda asociado a electromovilidad, almacenamiento energético y tecnologías digitales. Empresas mineras, startups tecnológicas y centros de investigación están desarrollando procesos para extraer litio desde relaves, residuos industriales y antiguas faenas abandonadas, transformando pasivos ambientales históricos en potenciales activos económicos.

El interés por estas fuentes secundarias surge en un contexto donde la expansión de la minería convencional enfrenta crecientes desafíos regulatorios, ambientales y sociales. Frente a ello, la posibilidad de recuperar minerales críticos desde materiales ya extraídos aparece como una vía para reducir costos de desarrollo, acelerar tiempos de ejecución y disminuir impactos asociados a nuevos proyectos greenfield.

De acuerdo con un análisis de GEM Mining Consulting, los residuos mineros y metalúrgicos constituyen una de las corrientes de desechos más grandes del mundo y contienen concentraciones relevantes de litio y otros minerales estratégicos. La consultora sostiene que muchos depósitos históricos, considerados durante décadas como pasivos ambientales, podrían convertirse en nuevas fuentes de abastecimiento para cadenas globales de baterías y electrificación.

La tendencia también coincide con el creciente interés internacional por fortalecer seguridad de suministro de minerales críticos, fenómeno que ha impulsado nuevas inversiones y estrategias de desarrollo en América Latina, Australia y Norteamérica, particularmente en proyectos asociados a tierras raras, cobre y litio, como ocurre con recientes iniciativas de Brazilian Rare Earths en Brasil.

Relaves y residuos industriales contienen minerales críticos de alto valor

Investigaciones recientes muestran que distintos residuos industriales y mineros contienen niveles económicamente recuperables de litio y otros elementos estratégicos. Entre ellos destacan residuos de bauxita, cenizas industriales, relaves de estaño y tungsteno, aluminosilicatos y diversos subproductos metalúrgicos acumulados durante décadas.

El atractivo económico aumenta cuando el litio puede recuperarse junto con otros minerales de alto valor comercial, como tierras raras, galio, germanio, vanadio, rubidio o cesio. Según GEM Mining Consulting, aprovechar materiales que ya fueron extraídos permitiría reducir la presión sobre nuevos yacimientos y disminuir parte de los impactos asociados a grandes proyectos mineros.

Otra de las ventajas destacadas por especialistas es que muchos de estos depósitos ya cuentan con infraestructura existente y se encuentran en superficie, lo que podría simplificar procesos de permisos y reducir requerimientos de inversión inicial. Esto permitiría acelerar eventuales desarrollos frente a operaciones greenfield tradicionales que requieren grandes obras, depósitos de relaves e infraestructura complementaria.

Pete Smith, CEO de Sasquatch Resources, afirmó que la recuperación desde residuos históricos podría transformarse en una de las formas más eficientes de incorporar minerales críticos a las cadenas globales de suministro. La compañía desarrolla actualmente el proyecto Mount Sicker, en Columbia Británica, Canadá, enfocado en recuperar cobre, zinc, plata y oro desde antiguas pilas de residuos mineros generadas entre 1895 y 1915.

La reutilización de residuos mineros también aparece alineada con las nuevas estrategias de sostenibilidad y economía circular impulsadas por la industria, tendencia que ha comenzado a tomar fuerza en distintas operaciones de procesamiento y fundición, incluyendo iniciativas de reprocesamiento y eficiencia operacional desarrolladas recientemente por Codelco Ventanas.

Chile comienza a avanzar en recuperación de litio desde residuos industriales

Chile también empieza a posicionarse en esta nueva línea de desarrollo tecnológico. La empresa Quiborax realiza pruebas para recuperar litio desde residuos industriales generados por sus propias operaciones, iniciativa que ha comenzado a avanzar tanto en el plano técnico como regulatorio.

A fines de 2023, la Comisión Chilena de Energía Nuclear autorizó a la compañía a realizar ensayos de procesamiento sobre litio contenido en residuos mineros con el objetivo de evaluar viabilidad técnica y potencial escalamiento industrial. Posteriormente, en mayo de 2026, el proyecto registró un nuevo avance luego de que la Contraloría General de la República completara la revisión legal del decreto asociado al contrato especial de operación de litio que el Estado firmaría con la empresa.

Según estimaciones preliminares, la iniciativa podría alcanzar una producción cercana a 2.000 toneladas anuales de carbonato de litio utilizando más de nueve millones de toneladas de subproductos industriales, siempre que las condiciones tecnológicas, regulatorias y económicas permitan su desarrollo comercial.

El avance de este tipo de proyectos ocurre mientras Chile busca ampliar su participación en la cadena global del litio y fortalecer nuevas capacidades productivas más allá de los salares tradicionales. En paralelo, el mercado internacional continúa mostrando señales de fuerte demanda estructural de minerales críticos, en línea con las proyecciones positivas para materias primas estratégicas y metales vinculados a transición energética publicadas recientemente por Cochilco.

Rio Tinto y otras compañías aceleran escalamiento tecnológico

A nivel internacional, grandes compañías mineras también han comenzado a desarrollar proyectos enfocados en recuperación de litio desde fuentes secundarias. Uno de los casos más relevantes es el de Rio Tinto, que logró producir carbonato de litio grado batería a partir de roca residual en la mina Boron, ubicada en California, Estados Unidos.

Aunque actualmente la operación funciona a escala piloto, la compañía evalúa expandir la capacidad productiva hasta al menos 5.000 toneladas anuales. El proyecto busca aprovechar residuos ya existentes para integrarse a las cadenas de suministro de baterías y vehículos eléctricos en Norteamérica.

Especialistas advierten que las fuentes secundarias difícilmente reemplazarán completamente la minería convencional. Sin embargo, sí podrían transformarse en un complemento relevante para diversificar abastecimiento, reducir riesgos geopolíticos y disminuir impactos ambientales asociados a nuevos desarrollos extractivos.

Además del componente económico, la recuperación desde residuos también incorpora objetivos de remediación ambiental y rehabilitación de zonas degradadas, aspecto que gana relevancia en países con larga historia minera y grandes volúmenes de relaves acumulados. La convergencia entre economía circular, tecnología de procesamiento y seguridad de suministro aparece así como uno de los nuevos focos estratégicos de la minería global.