
El caudal alcanzó el umbral rojo en la estación ubicada en la junta con el río Colorado. La medida reemplaza la Alerta Amarilla decretada durante la madrugada y activa el despliegue de recursos de emergencia.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres elevó a Alerta Roja por amenaza de desborde a las comunas de Molina y Curicó, en la Región del Maule, luego de que el monitoreo hidrométrico detectara un incremento crítico del caudal del río Palos durante la mañana de este sábado 25 de julio.
La decisión se adoptó después de que la estación denominada Río Palos en junta con Colorado, emplazada en la zona precordillerana, alcanzara valores correspondientes al umbral rojo. Este nivel supone un aumento de la amenaza para las personas, viviendas, caminos e infraestructura localizados en las cercanías del curso de agua.
La nueva condición dejó sin efecto la Alerta Amarilla por crecida que había sido declarada durante la madrugada, cuando la misma estación comenzó a registrar un aumento sostenido del caudal y alcanzó inicialmente el umbral amarillo.
Hasta la última actualización disponible, las estaciones hidrométricas ubicadas aguas abajo continuaban registrando niveles normales. Sin embargo, la evolución del río se mantiene bajo vigilancia permanente debido a la rapidez con que pueden desplazarse las crecidas desde sectores cordilleranos y precordilleranos hacia zonas rurales y pobladas.
Qué implica alcanzar el umbral rojo
Los umbrales hidrométricos corresponden a niveles técnicos definidos para anticipar situaciones de peligro asociadas al aumento del caudal. No significan necesariamente que todas las zonas cercanas ya estén inundadas, pero permiten activar medidas preventivas antes de que una crecida alcance sectores habitados o infraestructura crítica.
El paso desde una Alerta Amarilla a una Alerta Roja refleja un aumento en la severidad potencial del evento. Mientras la primera condición permite preparar escalonadamente recursos y capacidades operativas, el nivel rojo autoriza la movilización de todos los medios disponibles para controlar la emergencia y reducir sus posibles consecuencias.
La medida permanecerá vigente hasta que la evolución del caudal permita modificar o cancelar el nivel de alertamiento. La evaluación considera los registros de la Dirección General de Aguas, los reportes de los municipios, las inspecciones realizadas en terreno y la información recopilada por los organismos que integran el sistema regional de emergencia.
El monitoreo resulta especialmente relevante en cauces precordilleranos, donde las precipitaciones, el derretimiento de nieve, la saturación de los suelos y los aportes de quebradas pueden producir variaciones rápidas. Una estación puede alcanzar un nivel crítico antes de que la crecida sea visible en sectores ubicados varios kilómetros aguas abajo.
Recursos de emergencia quedan disponibles
La declaración permite reforzar la coordinación entre Senapred, la Delegación Presidencial Regional del Maule, los municipios de Molina y Curicó, Carabineros, Bomberos, equipos de salud y organismos responsables de caminos y obras hidráulicas.
Los recursos podrán concentrarse en el monitoreo de riberas, revisión de puentes, despeje de rutas, protección de viviendas y preparación de eventuales evacuaciones preventivas. También pueden habilitarse recintos de acogida o restricciones de tránsito si las condiciones del río representan una amenaza directa para la población.
La prioridad será mantener despejadas las vías utilizadas por equipos de emergencia y evitar que personas ingresen a áreas donde la corriente pueda aumentar de manera repentina. Los cauces crecidos pueden arrastrar sedimentos, troncos, rocas y otros materiales capaces de bloquear pasos, dañar defensas fluviales o reducir la capacidad de evacuación del agua.
La alerta también obliga a revisar sectores rurales que pueden quedar temporalmente aislados. En la precordillera del Maule existen caminos secundarios, puentes menores, bocatomas y canales cuya operación depende directamente de las condiciones hidrológicas.
El río Palos forma parte de la cuenca del Mataquito
El sector monitoreado pertenece al sistema del río Lontué, integrado a la cuenca del río Mataquito. La subsubcuenca del río Palos entre el estero Volcán y el río Colorado cubre aproximadamente 12.194 hectáreas y se localiza principalmente dentro de la comuna de Molina.
Esta conexión explica que el seguimiento no se limite únicamente al punto donde se alcanzó el umbral rojo. La información de las estaciones aguas abajo es determinante para anticipar si el aumento del caudal se propaga hacia otros sectores de la provincia de Curicó.
La cuenca del Mataquito sostiene una amplia actividad agrícola y una red de localidades rurales, caminos, canales y obras de riego. Un desborde puede generar interrupciones de conectividad, erosión de terrenos, daños en cultivos, afectación de sistemas de distribución de agua y dificultades para el movimiento de trabajadores, insumos y productos.
No obstante, la declaración de Alerta Roja corresponde a una medida preventiva de emergencia. Su activación no permite concluir por sí sola que existan daños productivos, viviendas inundadas o rutas interrumpidas. Esos impactos deberán ser confirmados mediante las evaluaciones efectuadas en terreno.
Monitoreo hidrométrico como herramienta preventiva
La Región del Maule cuenta con una red de estaciones que registra información de caudales, precipitaciones y niveles de los cursos de agua. En la cuenca del Mataquito existen 11 estaciones fluviométricas y 11 estaciones meteorológicas utilizadas para monitorear amenazas de inundación y entregar alertas técnicas al sistema de protección civil.
Durante 2025 y 2026 también avanzó la elaboración de mapas de amenaza de inundación para comunas de la cuenca, entre ellas Molina y Curicó. Estas herramientas identifican sectores que podrían verse expuestos ante crecidas y permiten planificar evacuaciones, restricciones de uso del suelo y despliegues de emergencia.
Los mapas no reemplazan el monitoreo en tiempo real, pero ayudan a interpretar las mediciones y determinar dónde puede concentrarse el peligro. La combinación de estaciones hidrométricas, pronósticos meteorológicos, inspecciones en terreno y cartografía de inundación permite anticipar escenarios que antes solo podían dimensionarse después de ocurrido un desborde.
Riesgo para caminos y actividad productiva
Molina y Curicó concentran una parte relevante de la actividad agrícola y agroindustrial del Maule. Aunque hasta ahora no se han confirmado daños productivos vinculados con esta alerta, un aumento adicional del caudal podría afectar caminos rurales, sistemas de riego, predios y rutas utilizadas para transportar trabajadores y mercancías.
La revisión de puentes y atraviesos resulta clave, ya que la acumulación de material vegetal puede obstaculizar el flujo y generar desbordes laterales. También existe riesgo cuando vehículos o peatones intentan cruzar sectores cubiertos por agua, incluso cuando la profundidad parece reducida.
Las autoridades recomiendan mantenerse alejados de ríos, esteros y quebradas, evitar desplazamientos innecesarios hacia la precordillera y respetar cualquier cierre preventivo. Las personas ubicadas en zonas próximas al cauce deben mantener documentos, medicamentos, teléfonos y elementos esenciales preparados ante una eventual instrucción de evacuación.
La evolución de la emergencia dependerá de las condiciones meteorológicas y de los nuevos registros de la estación Río Palos en junta con Colorado. El nivel de alerta podrá reducirse cuando el caudal descienda de manera sostenida o reforzarse territorialmente si las estaciones aguas abajo comienzan a mostrar aumentos fuera de sus parámetros normales.