
El Starship de SpaceX ya tiene una ventana tentativa: Elon Musk afirmó en una publicación en X que el próximo lanzamiento sería “en seis semanas”, lo que empuja el calendario hacia inicios de marzo de 2026 para el vuelo de prueba número 12. El hito es relevante porque esta misión está asociada al estreno de la “Version 3” del sistema, una iteración que la empresa busca llevar a órbita por primera vez como antesala de sus planes lunares y marcianos.
Una fecha tentativa para el vuelo 12 y el salto a “Version 3”
SpaceX venía preparando la campaña del vuelo 12 desde fines de 2025, y el objetivo declarado es mantener el ritmo de pruebas tras una seguidilla de lanzamientos en 2025. En un reporte de Space.com, la compañía sitúa el próximo despegue dentro del primer trimestre de 2026 y lo presenta como la oportunidad para “romper” la nueva configuración: un Starship ligeramente más alto y, sobre todo, el estreno del motor Raptor 3.
En ese marco, el plazo de “seis semanas” funciona como guía, no como fecha cerrada: la ventana depende del avance de integración, pruebas de plataforma y autorizaciones operativas habituales para este tipo de campañas.
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Qué cambia en la versión 3 y por qué la apuesta es orbital
El sistema Starship —Super Heavy más la nave superior— supera los 122 metros de altura en configuración completa, y SpaceX lo posiciona como su plataforma reutilizable para misiones de alta cadencia. En el mismo reporte de Space.com, se subraya que el vuelo 12 busca extender la racha de pruebas recientes y, a la vez, abrir una fase distinta del programa: abandonar el patrón estrictamente suborbital y acercarse al objetivo de alcanzar órbita y operar como sistema.
Este cambio técnico se conecta con dos necesidades críticas del plan de SpaceX:
Demostrar desempeño estable con hardware nuevo (estructura, protección térmica y propulsión).
Avanzar hacia capacidades operacionales, especialmente el reabastecimiento en órbita, clave para misiones más allá de la órbita baja.
En esa línea, el programa Starship también está atado a su rol como módulo lunar: SpaceX mantiene acuerdos con NASA para desarrollar una variante de aterrizaje, tema que ya se ha abordado en el análisis sobre el plan para acelerar el regreso a la Luna junto a la NASA.
Raptor 3: el motor que empuja la nueva etapa
El componente más visible del salto a “Version 3” es el motor. Un informe técnico y de campaña publicado por NASASpaceflight.com describe a Raptor 3 con una meta de 280 toneladas métricas de empuje y una masa en torno a 1.525 kg por unidad, cifras que apuntan a mejorar la relación empuje-peso y a simplificar el conjunto frente a iteraciones anteriores.
Para SpaceX, más empuje útil y menor masa por motor se traducen en margen para:
Cargar más propelente y/o aumentar desempeño sin penalizar tanto el peso estructural.
Elevar capacidad de carga o flexibilidad de misión, especialmente pensando en perfiles orbitales y operaciones repetidas.
Lo que falta por demostrar antes de hablar de Luna y Marte
El propio calendario muestra que el desafío no es solo “despegar”, sino completar una secuencia de capacidades que convierta el sistema en operacional. Con base en lo reportado por Space.com, hay hitos técnicos que siguen en primer plano:
Alcanzar órbita de forma consistente con el conjunto completo.
Validar fases de vuelo críticas: ascenso, separación, reentrada y recuperación controlada.
Pasar de vuelos de prueba a demostraciones de operación sostenida, incluida la agenda de reabastecimiento en órbita, indispensable para misiones lunares y marcianas.
En paralelo, el programa Starship también se cruza con la expansión de la constelación satelital de la compañía: el despliegue de nuevas generaciones de Starlink requiere capacidad de lanzamiento más masiva, un tema relacionado con la autorización regulatoria para ampliar la red, como se explicó en el seguimiento a Starlink Gen2 y los hitos fijados hasta 2031.
Antecedente: de los vuelos de 2025 al nuevo ciclo de pruebas
El programa acumuló vuelos durante 2025 con resultados mixtos, pero con avances en sus misiones más recientes hacia fines de año. Ese contexto explica por qué el vuelo 12 se trata como un punto de inflexión: no es solo otro ensayo, sino el debut de una configuración con hardware nuevo y metas más exigentes. Para referencia del camino recorrido, queda el antecedente de campañas previas, como cuando se detalló el enfoque de pruebas y cambios operacionales en un lanzamiento anterior de Starship y sus ajustes de reentrada.





