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Industria Minera

Sudamérica proyecta casi US$170.000 millones en inversiones mineras, pero advierten obstáculos para expandir la producción de cobre

A pesar de proyectar casi US$170.000 millones en inversiones mineras, Sudamérica enfrenta serios obstáculos que podrían limitar la expansión de la producción de cobre en la próxima década.

Sudamérica proyecta casi US$170.000 millones en inversiones mineras, pero advierten obstáculos para expandir la producción de cobre
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Chile y Perú concentran una de las mayores carteras de proyectos mineros del mundo, mientras Argentina busca atraer nuevos capitales. Sin embargo, las dificultades de financiamiento, infraestructura y operación amenazan con retrasar el crecimiento productivo esperado para la próxima década.

Sudamérica enfrenta una contradicción en el desarrollo de su industria minera: dispone de proyectos que representan cerca de US$170.000 millones en inversiones previstas en Chile y Perú, pero su ejecución no garantiza el aumento de producción de cobre que esperan los gobiernos y los mercados internacionales. Un análisis de GEM Mining Consulting advierte que las dificultades para financiar, construir y operar nuevas instalaciones podrían limitar el crecimiento de la oferta regional, incluso en un escenario de fuerte demanda mundial por el metal.

El diagnóstico adquiere especial relevancia para Chile, Perú y Argentina, tres países que concentran grandes recursos cupríferos y buscan aprovechar el aumento del consumo asociado a la electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y la infraestructura tecnológica.

Sin embargo, la distancia entre anunciar una inversión y comenzar a producir cobre continúa siendo uno de los principales desafíos de la minería sudamericana.

Chile lidera las inversiones con US$104.549 millones proyectados hasta 2034

Chile dispone de la mayor cartera de inversiones mineras de la región. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) identificó proyectos por US$104.549 millones para el período 2025-2034, cifra que representa un aumento de 25,7% frente al catastro anterior y el mayor monto registrado en más de una década.

Cerca del 90% de los recursos previstos está vinculado al cobre, mientras que el resto corresponde principalmente a iniciativas de litio y otros minerales.

Entre los proyectos de mayor envergadura destacan la cuarta línea de la concentradora Rosario, de Collahuasi, y la nueva concentradora Los Colorados, de Escondida. Ambas iniciativas forman parte de los planes de desarrollo de importantes operaciones mineras del norte del país.

No obstante, al momento de la elaboración de la cartera oficial, estos proyectos permanecían en prefactibilidad y todavía no contaban con sus respectivas resoluciones de calificación ambiental.

Esta diferencia resulta determinante: una cartera de inversiones no equivale a desembolsos comprometidos ni a capacidad productiva disponible.

Además, una parte considerable de las inversiones chilenas busca mantener la producción de yacimientos existentes, compensando el agotamiento de sectores explotados y la disminución progresiva de las leyes minerales.

Por esa razón, ejecutar grandes proyectos de expansión o reposición no necesariamente se traduce en un incremento proporcional de las toneladas de cobre producidas.

La producción chilena retrocede pese al aumento de las inversiones previstas

El contraste entre las expectativas de inversión y el comportamiento de la producción ya se observa en las estadísticas del sector.

Cochilco proyectó que Chile produciría aproximadamente 5,27 millones de toneladas de cobre durante 2026, equivalente a una disminución de 2,6% respecto de 2025.

El organismo atribuyó esta evolución a un primer semestre particularmente débil, con menor producción en operaciones como Codelco, Escondida y Spence, además de restricciones estructurales que afectan a distintas faenas.

Para 2027, la entidad anticipó una recuperación hasta 5,55 millones de toneladas, impulsada por una normalización operacional y la maduración de proyectos existentes.

Sin embargo, esa recuperación continúa siendo una proyección sujeta al desempeño efectivo de las compañías.

El problema de fondo es que las operaciones chilenas deben enfrentar simultáneamente mayores necesidades de procesamiento, extracción desde sectores más profundos, restricciones hídricas y crecientes exigencias de infraestructura energética.

A ello se agregan los costos de construcción, la disponibilidad de equipos especializados y los tiempos necesarios para obtener autorizaciones ambientales y sectoriales.

Perú reúne 66 proyectos mineros por más de US$64.000 millones

Perú también dispone de una cartera de inversiones de gran magnitud.

El Ministerio de Energía y Minas presentó en junio de 2026 un portafolio compuesto por 66 proyectos distribuidos en 19 departamentos, con una inversión conjunta estimada en US$64.075 millones.

Las iniciativas consideran distintos minerales y etapas de desarrollo, desde evaluaciones técnicas y ambientales hasta proyectos más avanzados.

Al sumar esta cartera con la chilena, el monto alcanza US$168.624 millones. Se trata, sin embargo, de una referencia sobre la magnitud de las oportunidades de inversión, no de una cifra de capital asegurado: ambos catastros utilizan horizontes y criterios de clasificación diferentes.

En Perú, uno de los principales desafíos consiste en convertir los recursos identificados en proyectos técnicamente viables y socialmente sostenibles.

La experiencia de grandes desarrollos demuestra que contar con reservas minerales no elimina las dificultades relacionadas con infraestructura, acceso a terrenos, conflictos sociales o actividades extractivas informales.

Un ejemplo es Los Chancas, proyecto de cobre de Southern Copper en Apurímac, que considera una inversión estimada de US$2.600 millones.

La compañía ha identificado dificultades para avanzar debido a la presencia de minería ilegal en el área del proyecto, situación que continuaba afectando su desarrollo durante 2026.

Estos obstáculos pueden retrasar decisiones de construcción y modificar los calendarios inicialmente previstos.

Argentina busca incorporarse al crecimiento del cobre con nuevos financiamientos

Argentina aparece como otro protagonista del próximo ciclo minero sudamericano.

El país cuenta con importantes yacimientos de cobre todavía sin desarrollar comercialmente a gran escala, especialmente en las provincias de San Juan y Salta.

Una de sus principales iniciativas es Taca Taca, perteneciente a First Quantum Minerals, ubicada en el noroeste argentino.

En febrero de 2026, la empresa actualizó su evaluación técnica y estimó que el desarrollo completo del proyecto requeriría aproximadamente US$5.250 millones.

El diseño considera una capacidad inicial de procesamiento de 40 millones de toneladas de mineral al año, ampliable a 60 millones de toneladas anuales a partir del quinto año de operación.

Durante sus primeros diez años de funcionamiento, Taca Taca podría alcanzar una producción promedio cercana a 291.000 toneladas de cobre anuales.

Estas cifras corresponden a estimaciones técnicas y no a producción actualmente disponible. El proyecto requiere completar las autorizaciones correspondientes, estructurar su financiamiento y superar una decisión definitiva de inversión.

La infraestructura también constituye una exigencia considerable: el diseño contempla una nueva línea eléctrica de aproximadamente 122,5 kilómetros y conexiones ferroviarias para transportar concentrados hacia instalaciones portuarias chilenas.

Por otra parte, Estados Unidos y Argentina firmaron el 23 de septiembre de 2026 un marco de cooperación financiera mediante el Export-Import Bank estadounidense (EXIM), que contempla movilizar hasta US$7.000 millones hasta 2027.

El instrumento considera sectores como minerales críticos, energía, infraestructura eléctrica y tecnologías avanzadas. No representa US$7.000 millones exclusivamente para cobre ni constituye un desembolso automático para proyectos mineros.

Los obstáculos que pueden frenar el crecimiento del cobre sudamericano

Para GEM Mining Consulting, la existencia de grandes recursos minerales y carteras de inversión no garantiza que la producción pueda expandirse con la rapidez necesaria.

La consultora ha identificado al cobre como uno de los minerales con mayor riesgo de transformarse en un cuello de botella para la transición energética hacia 2035.

El problema no radica exclusivamente en la disponibilidad geológica del metal, sino también en las dificultades para incorporar nueva capacidad minera y sostener las operaciones existentes.

Los proyectos de gran escala necesitan inversiones que pueden alcanzar varios miles de millones de dólares, infraestructura complementaria y períodos prolongados de desarrollo.

Además, la construcción de una mina debe coordinar obras eléctricas, suministro de agua, caminos, sistemas de transporte, plantas concentradoras e instalaciones para la gestión de relaves.

Las restricciones financieras y las dificultades operacionales pueden alterar los calendarios previstos, especialmente cuando varias iniciativas compiten simultáneamente por capital, maquinaria, proveedores y trabajadores especializados.

La gestión ambiental y las relaciones con las comunidades también son determinantes para que los proyectos puedan avanzar sin conflictos prolongados.

Qué significa este escenario para el mercado mundial del cobre

El principal riesgo para la industria es que el crecimiento de la producción avance a un ritmo inferior al requerido por la demanda.

El cobre es un insumo esencial para la fabricación de redes de transmisión, motores eléctricos, transformadores, equipos industriales y sistemas de generación de energía.

Su utilización también se extiende a centros de datos y nuevas instalaciones tecnológicas que requieren grandes cantidades de infraestructura eléctrica.

En este escenario, los retrasos acumulados de proyectos sudamericanos podrían limitar la disponibilidad futura del metal, aunque su efecto sobre los precios dependerá igualmente de la evolución de la demanda mundial, la producción de otros países y el reciclaje.

Para Chile, Perú y Argentina, las consecuencias también son económicas.

Una ejecución más lenta de los proyectos postergaría la contratación de trabajadores, la adquisición de equipos, la demanda por servicios especializados y la generación de ingresos fiscales asociados a nuevas operaciones.

La magnitud de las inversiones anunciadas confirma el potencial minero de Sudamérica, pero el resultado dependerá de cuánto capital consiga transformarse efectivamente en instalaciones construidas y minas operativas.

El desafío regional ya no consiste solamente en atraer inversiones por miles de millones de dólares, sino en conseguir que esos proyectos entren en producción dentro de los plazos previstos.

REDIMIN Responde

¿Cuánto es el monto total de inversiones mineras proyectadas en Chile hasta 2034?

Chile tiene proyectadas inversiones mineras por US$104.549 millones para el período 2025-2034, según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

¿Cuál es la proyección de producción de cobre en Chile para 2026 y 2027?

Cochilco proyecta que Chile producirá aproximadamente 5,27 millones de toneladas de cobre en 2026, lo que representa una disminución de 2,6% respecto a 2025. Para 2027, se anticipa una recuperación hasta 5,55 millones de toneladas.

¿Cuántos proyectos mineros tiene Perú y cuál es su inversión estimada?

Perú cuenta con 66 proyectos mineros distribuidos en 19 departamentos, con una inversión conjunta estimada en US$64.075 millones, según el Ministerio de Energía y Minas.

¿Qué desafíos enfrenta el proyecto Los Chancas en Perú?

El proyecto Los Chancas, de Southern Copper en Apurímac, enfrenta dificultades debido a la presencia de minería ilegal en el área, lo que afecta su desarrollo y puede retrasar decisiones de construcción.

¿Cuál es la capacidad de procesamiento proyectada para el proyecto Taca Taca en Argentina?

El proyecto Taca Taca, de First Quantum Minerals, tiene un diseño que considera una capacidad inicial de procesamiento de 40 millones de toneladas de mineral al año, ampliable a 60 millones de toneladas anuales a partir del quinto año de operación.