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Terremotos en Sudamérica reactivan alerta en Chile: expertos descartan una cadena sísmica, pero apuntan a zonas con energía acumulada

Los recientes terremotos en Sudamérica generan inquietud en Chile, pero expertos aclaran que no hay evidencia de una cadena sísmica. Sin embargo, advierten sobre zonas con energía acumulada que requie

Terremotos en Sudamérica reactivan alerta en Chile: expertos descartan una cadena sísmica, pero apuntan a zonas con energía acumulada
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Los fuertes movimientos registrados durante las últimas semanas en Venezuela, Colombia y Perú no aumentan por sí solos la probabilidad de un gran terremoto en Chile. La atención de los especialistas está puesta en segmentos del territorio nacional donde ha transcurrido un largo período sin eventos capaces de liberar una parte importante de la energía acumulada.

La sucesión de terremotos de gran magnitud ocurridos recientemente en distintos puntos de Sudamérica volvió a instalar una inquietud habitual en Chile: si los movimientos registrados en países vecinos pueden anticipar o desencadenar un nuevo terremoto en territorio nacional.

La respuesta de los especialistas es clara: no existe evidencia científica que permita relacionar estos eventos como parte de una cadena que avance hacia Chile. Los terremotos ocurridos en Venezuela, Colombia y Perú responden a contextos tectónicos, profundidades y segmentos distintos, pese a que parte de la actividad sísmica regional comparte la influencia de la placa de Nazca.

Eso no significa, sin embargo, que el riesgo sísmico chileno haya disminuido. El país continúa expuesto permanentemente a terremotos debido a su ubicación tectónica, y existen sectores donde el largo tiempo transcurrido desde grandes rupturas mantiene especial atención científica.

Por qué los terremotos de otros países no anticipan uno en Chile

Durante menos de dos meses se han producido varios terremotos importantes en Sudamérica. El 24 de junio se registró un doble evento de magnitudes 7,2 y 7,5 al oeste de Caracas, Venezuela. Posteriormente, Colombia fue afectada durante agosto por un terremoto de gran magnitud y el jueves 20 de agosto un nuevo movimiento sacudió el sur de Perú.

La cercanía temporal puede dar la impresión de que existe una conexión entre ellos, pero geológicamente no funcionan como una secuencia que necesariamente se propague de un país hacia otro.

El evento venezolano estuvo relacionado con un sistema de fallas corticales diferente del mecanismo predominante en Chile. Colombia y Perú, en cambio, presentan terremotos asociados a la interacción de la placa de Nazca con Sudamérica, aunque se producen en segmentos que presentan características particulares y deben evaluarse por separado.

En el caso del reciente terremoto colombiano, los análisis lo situaron aproximadamente a 110 kilómetros de profundidad, con una ruptura originada dentro de la propia placa de Nazca y no directamente en el contacto superficial entre ambas placas tectónicas.

Por esta razón, que ocurra un terremoto importante en Perú o Colombia no implica automáticamente que aumente la posibilidad inmediata de otro en Chile.

Qué significa una “laguna sísmica”

El punto que genera mayor interés para Chile es diferente: las denominadas lagunas sísmicas.

Este concepto se utiliza para describir segmentos de una zona tectónicamente activa donde ha pasado un período inusualmente prolongado sin que ocurra un gran terremoto capaz de liberar una cantidad significativa de la deformación acumulada.

La existencia de una laguna sísmica no permite establecer el día, el mes ni el año en que ocurrirá un terremoto. Los sismos no pueden predecirse con ese nivel de precisión.

Sin embargo, el análisis de terremotos históricos, mediciones instrumentales y registros geológicos permite identificar sectores donde existe una mayor preocupación de largo plazo y donde la preparación resulta especialmente relevante.

Chile presenta esta condición debida principalmente al proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, responsable de algunos de los terremotos más destructivos registrados en el país.

Norte de Chile y otros segmentos bajo observación

Entre las zonas que concentran atención aparece especialmente el norte del país y el sur del Perú.

En sectores de esa extensa área han transcurrido más de 100 años sin terremotos superiores a magnitud 8 capaces de liberar completamente la energía acumulada en determinados segmentos.

También existen otros sectores del territorio chileno que forman parte de los análisis de amenaza sísmica, entre ellos áreas desde Pisagua hacia el norte, sectores comprendidos entre Iquique y Tocopilla, la costa de Atacama y segmentos de la zona central entre Los Vilos y Pichilemu.

Esto no constituye una advertencia de que un terremoto vaya a ocurrir en el corto plazo. La relevancia está en reconocer que Chile tiene diferentes segmentos tectónicos con distintos niveles de acumulación de deformación y antecedentes históricos.

Durante julio de 2026, además, el Centro Sismológico Nacional presentó una nueva versión de sus mapas de amenaza sísmica, herramienta destinada a caracterizar de mejor manera la exposición del territorio y aportar antecedentes para la gestión del riesgo y la planificación.

La actividad sísmica cotidiana no significa que venga un terremoto mayor

Chile registra sismos prácticamente todos los días. La mayoría son movimientos pequeños o moderados que forman parte del comportamiento normal de un territorio tectónicamente activo.

Durante agosto, por ejemplo, los registros instrumentales han identificado numerosos eventos de magnitud inferior a 5 en diferentes puntos del país, además de movimientos mayores dentro de secuencias específicas.

Tampoco una seguidilla de sismos pequeños constituye por sí misma una señal confiable de que se aproxima un terremoto de gran magnitud.

Esta distinción es importante porque después de terremotos destructivos en otros países suelen aumentar las consultas, rumores y publicaciones en redes sociales que intentan establecer fechas o zonas para futuros eventos.

Actualmente no existe una herramienta científica capaz de anticipar con precisión cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto en Chile.

Qué conviene revisar en los hogares

La imposibilidad de predecir un terremoto vuelve especialmente importante la preparación previa.

En viviendas y lugares de trabajo conviene identificar zonas de protección, mantener despejadas las vías de evacuación y asegurar muebles u objetos pesados que puedan caer durante un movimiento fuerte.

También resulta recomendable que los integrantes de un hogar conozcan cómo cortar suministros básicos si fuese necesario y mantengan disponibles elementos esenciales para enfrentar interrupciones de servicios.

En sectores costeros, un terremoto que dificulte mantenerse en pie puede requerir una evacuación preventiva hacia zonas seguras ante un eventual riesgo de tsunami, siguiendo las instrucciones oficiales y la señalización existente.

Los recientes terremotos sudamericanos no constituyen una cuenta regresiva para Chile. El elemento permanente es otro: el país se encuentra sobre una de las zonas sísmicamente más activas del planeta y mantiene segmentos donde la acumulación de energía obliga a considerar los grandes terremotos como parte de un riesgo estructural, no como un fenómeno excepcional.