
El proyecto contempla 139 MWp de capacidad fotovoltaica, 176 contenedores BESS y una generación estimada de 365,3 GWh anuales. La iniciativa busca reforzar la inyección renovable y trasladar energía solar hacia horarios de mayor demanda.
Ventana del Sol SpA ingresó a evaluación ambiental el proyecto Parque Fotovoltaico y de Almacenamiento de Energía Mediante el Uso de Baterías (BESS) Versalles II – Sector Chilicauquen, una iniciativa de US$110 millones que se emplazaría en la comuna de Puchuncaví, Región de Valparaíso, y combinaría generación solar con almacenamiento de energía a gran escala.
La iniciativa considera una potencia fotovoltaica instalada de 139 MWp, distribuida en ocho áreas de generación dentro de predios privados, además de un sistema de baterías compuesto por 176 contenedores. El complejo ocuparía aproximadamente 232 hectáreas y tendría como objetivo inyectar energía al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), incorporando capacidad para desplazar electricidad generada durante las horas solares hacia períodos nocturnos o de mayor demanda.
El ingreso de Versalles II al proceso ambiental se produce en un escenario en que los sistemas BESS han ganado protagonismo dentro de la nueva cartera de generación eléctrica en Chile. La expansión de la energía solar ha elevado la necesidad de contar con infraestructura capaz de almacenar excedentes y administrarlos posteriormente, especialmente frente a episodios de vertimiento y a las diferencias de precio y demanda entre las horas diurnas y nocturnas.
225 mil módulos y generación estimada en 365,3 GWh al año
El diseño presentado para Versalles II considera la instalación de 225.504 módulos fotovoltaicos bifaciales, cada uno con una potencia individual de 620 Wp.
Los paneles se montarían sobre 4.176 estructuras con seguimiento solar de un eje, conocidas como trackers, cuya configuración permite modificar su posición a lo largo del día para aumentar el aprovechamiento de la radiación disponible.
Con esa infraestructura, la iniciativa proyecta una generación del orden de 365,3 GWh de electricidad por año, volumen que posteriormente podrá ser gestionado entre inyección directa a la red y almacenamiento.
El componente BESS estará conformado por 176 unidades instaladas sobre fundaciones de hormigón. La incorporación de baterías modifica el esquema tradicional de un parque fotovoltaico, debido a que permite desacoplar parcialmente el momento en que la electricidad es producida del horario en que finalmente es entregada al sistema.
Este tipo de configuración está adquiriendo creciente relevancia dentro del mercado eléctrico chileno, donde la fuerte incorporación de capacidad renovable variable obliga a avanzar simultáneamente en almacenamiento, transmisión y flexibilidad operacional.
Conexión al sistema eléctrico de la zona central
Versalles II contempla también nueva infraestructura destinada a transportar su producción hasta la red existente.
El proyecto incluye una Subestación Elevadora y una Subestación Seccionadora, desde donde se establecería la conexión con la línea de transmisión 2x220 kV Nueva Ventanas–Nogales.
La ubicación del proyecto en la Región de Valparaíso añade un elemento relevante desde el punto de vista territorial. A diferencia de una parte significativa de las grandes inversiones solares con almacenamiento desarrolladas en las regiones del norte del país, Versalles II se localizaría en la zona central, relativamente próxima a centros de consumo e infraestructura industrial.
Puchuncaví y su entorno, además, forman parte de un territorio estrechamente vinculado durante décadas con actividades industriales y energéticas. La incorporación de nueva generación renovable y almacenamiento representa una nueva capa de infraestructura eléctrica dentro de una zona que ya concentra instalaciones de transmisión y consumo energético de importancia.
Para sectores intensivos en electricidad, incluida la minería y su cadena de proveedores, la disponibilidad de más generación renovable gestionable resulta relevante en la medida que el sistema avance hacia contratos eléctricos con menores emisiones y una operación más flexible.
Obras comenzarían en 2028
El cronograma preliminar considera que la fase de construcción podría iniciarse en octubre de 2028, siempre condicionada al avance de la tramitación ambiental y de los permisos asociados.
Las obras se extenderían durante aproximadamente 18 meses, con una dotación máxima estimada de 450 trabajadores y un promedio de 186 personas durante la etapa constructiva.
Bajo ese calendario, el comienzo de la operación está proyectado para abril de 2030.
La infraestructura tendría una vida útil superior a 30 años, período durante el cual la instalación deberá mantener operativos tanto sus sistemas fotovoltaicos como los equipos eléctricos, subestaciones y unidades destinadas al almacenamiento.
La incorporación de baterías también implica necesidades específicas de mantenimiento, control térmico, gestión digital y seguridad, abriendo espacio para proveedores especializados en integración eléctrica, automatización, monitoreo y operación de sistemas de almacenamiento.
Empleo local y compromisos ambientales
Dentro de su diseño ambiental, la iniciativa incorpora medidas vinculadas con la gestión territorial durante las obras y la posterior operación.
Entre ellas figura la priorización de contratación de trabajadores provenientes de Puchuncaví y Quintero, particularmente durante la etapa de mayor intensidad constructiva.
El proyecto también contempla acciones destinadas al manejo de fauna nativa y conservación del entorno, incluyendo procedimientos relacionados con especies presentes en el área, como el cururo, además de medidas para el tratamiento de suelos y refugios ecológicos.
La evaluación ambiental deberá revisar los impactos asociados al emplazamiento de las ocho áreas de generación, obras eléctricas, caminos, movimiento de tierras y sistemas auxiliares necesarios para la operación de la planta.
El ingreso mediante una Declaración de Impacto Ambiental abre ahora la etapa de análisis técnico por parte de los organismos con competencia ambiental, proceso que será determinante para establecer las condiciones que deberá cumplir la iniciativa antes de avanzar hacia su construcción.
El almacenamiento gana terreno en la matriz eléctrica chilena
Más allá del tamaño individual de Versalles II, la configuración del proyecto refleja una tendencia que está modificando rápidamente la estructura de inversiones energéticas en Chile: los nuevos desarrollos solares están incorporando almacenamiento desde su etapa de diseño.
Durante años, la expansión fotovoltaica estuvo concentrada principalmente en aumentar la capacidad instalada de generación. El crecimiento de la oferta durante las horas centrales del día ha cambiado las necesidades del sistema, desplazando parte de la inversión hacia baterías capaces de absorber energía cuando existe alta disponibilidad y entregarla nuevamente cuando disminuye la producción solar.
Ese cambio tiene consecuencias directas para las grandes industrias consumidoras.
La minería chilena ha incrementado sostenidamente la incorporación de energía renovable dentro de sus contratos de suministro, pero la descarbonización del consumo eléctrico requiere que esa energía esté disponible con mayor continuidad durante las 24 horas. Los sistemas BESS son una de las tecnologías que permiten avanzar en esa dirección.
Además de reducir la pérdida potencial de electricidad por restricciones de transmisión o exceso de generación en determinadas horas, el almacenamiento contribuye a entregar mayor flexibilidad al SEN y a responder con rapidez frente a variaciones entre oferta y demanda.
Versalles II se incorpora así a una nueva generación de inversiones eléctricas donde generación, almacenamiento y conexión al sistema se desarrollan como una sola infraestructura energética. Su avance dependerá ahora de la evaluación ambiental y de las autorizaciones necesarias para cumplir el calendario que proyecta construcción desde 2028 y entrada en operación en 2030.






