El distrito impulsado por BHP y Lundin Mining proyecta una operación de cobre, oro y plata de escala mundial, pero su ubicación en la alta cordillera chileno-argentina eleva la presión regulatoria, ambiental y logística.
El proyecto Vicuña volvió al centro de la agenda minera regional tras la actualización técnica que consolidó bajo una misma visión los depósitos Filo del Sol y Josemaría, ubicados en el distrito Vicuña, en la frontera entre Argentina y Chile. La iniciativa es desarrollada por Vicuña Corp., sociedad 50/50 entre BHP y Lundin Mining, y apunta a transformar esa zona de alta cordillera en uno de los nuevos polos cupríferos de Sudamérica.
En el trasfondo, la discusión minera binacional entre Chile y Argentina vuelve a ganar espacio por el potencial de Vicuña, pero también por las tensiones ambientales asociadas a la alta cordillera. Ese debate ya venía tomando fuerza en torno a la minería binacional entre Chile y Argentina, el foco en Vicuña y la tensión por glaciares en Atacama, un punto que hoy vuelve a cruzar inversión, permisos y licencia social.
Un distrito binacional con escala de cobre
El atractivo de Vicuña está en la combinación de dos depósitos cercanos: Josemaría, en la provincia argentina de San Juan, y Filo del Sol, asociado a una franja mineralizada que alcanza la Región de Atacama. Según la información corporativa de Lundin Mining, ambos activos forman parte de un distrito ubicado entre las franjas Maricunga y El Indio, dos corredores geológicos relevantes para cobre, oro y plata en la alta cordillera.
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La lectura industrial es directa: Vicuña no es solo un proyecto minero, sino una apuesta por infraestructura compartida, desarrollo por etapas y producción de largo plazo en una zona fronteriza compleja.
La evaluación preliminar considera una operación a rajo abierto, con una planta concentradora inicial de 175.000 toneladas por día y una posible expansión a 293.000 toneladas por día. En sus primeros años, la planta sería alimentada con mineral de Josemaría, para luego incorporar material de mayor ley desde Filo del Sol.
Las cifras que explican el interés
El estudio económico preliminar informado por Lundin Mining proyecta una vida útil superior a 70 años y una producción promedio anual de 395.000 toneladas de cobre durante los primeros 25 años completos de operación. En el periodo de mayor producción, la compañía estima un promedio de 508.000 toneladas anuales de cobre, además de 801.000 onzas de oro y 20,2 millones de onzas de plata.
El plan contempla tres etapas de inversión:
| Etapa | Alcance principal | Capital estimado |
|---|---|---|
| Etapa 1 | Molino de sulfuros y mina Josemaría | US$7.100 millones |
| Etapa 2 | Óxidos de Filo del Sol | US$3.900 millones |
| Etapa 3 | Sulfuros de Filo del Sol y expansión de planta | US$7.100 millones |
En conjunto, las tres etapas suman US$18.100 millones de capital de desarrollo, sin considerar el capital de sostenimiento, stripping capitalizado y cierre, estimado en US$30.300 millones durante más de 70 años.
Por qué Atacama vuelve a mirar hacia la frontera
Para Chile, el punto sensible es que Filo del Sol se ubica en una zona de frontera con presencia territorial en Atacama, aunque el centro del desarrollo inicial aparece anclado en San Juan, Argentina. Esto instala una discusión relevante para la región: cuánto valor capturará Chile en servicios, logística, permisos, infraestructura, empleo especializado y encadenamientos proveedores si el distrito avanza hacia construcción.
Atacama ya cuenta con una base minera y de servicios asociada a cobre, oro y hierro, además de experiencia en faenas de altura. Sin embargo, Vicuña plantea una escala distinta: una operación con potencial de producción comparable a grandes faenas cupríferas y con requerimientos de caminos, agua, energía, transporte de concentrado y gestión ambiental en condiciones extremas.
El proyecto puede abrir oportunidades para proveedores chilenos, pero también exigirá definiciones claras sobre permisos, infraestructura binacional y estándares ambientales aplicables en una zona de alta sensibilidad hídrica.
Frontera, permisos y riesgo regulatorio
La dimensión fronteriza es uno de los factores que diferencia a Vicuña de otros proyectos cupríferos. BHP informó en enero de 2025 el cierre de la adquisición de Filo Corp. junto a Lundin Mining y la formación de Vicuña Corp., con cada socio controlando el 50% del vehículo conjunto. En esa operación, BHP indicó un pago total en efectivo de US$2.000 millones.
Esa estructura le da respaldo financiero e industrial al proyecto, pero no elimina los riesgos propios de una iniciativa binacional. En Argentina, el proyecto ya enfrentó tensión judicial: un tribunal de San Juan levantó una suspensión vinculada a un conflicto con La Rioja, permitiendo la continuidad de las actividades del proyecto.
El antecedente es relevante para Chile porque muestra que el avance de Vicuña dependerá tanto de la geología como de la coordinación institucional. En proyectos de esta escala, los cuellos de botella no suelen estar solo en la ley mineral o en la ingeniería, sino también en accesos, agua, comunidades, jurisdicciones provinciales, evaluación ambiental y compatibilidad regulatoria entre países.
Glaciares y agua: el punto que tensiona la discusión
La ubicación altoandina de Vicuña pone el foco sobre glaciares, ambiente periglacial y disponibilidad hídrica. No basta con que el proyecto tenga recursos de cobre, oro y plata de escala mundial: la industria, las autoridades y las comunidades observarán cómo se acredita la no afectación de cuerpos de hielo, cursos de agua y ecosistemas de montaña.
En Argentina, la discusión se ha intensificado por cambios y controversias en torno a la protección de glaciares y áreas periglaciales. En ese contexto, Vicuña ha debido reforzar la presentación de antecedentes ambientales y de gestión hídrica para el desarrollo de Josemaría y la integración futura con Filo del Sol.
Para Atacama, la pregunta de fondo es si el desarrollo de Vicuña puede compatibilizar una operación minera de gran escala con estándares ambientales capaces de sostener confianza pública en una zona cordillerana sensible.
Datos clave
Empresa: Vicuña Corp.
Socios: BHP y Lundin Mining, con 50% cada uno.
Depósitos principales: Filo del Sol y Josemaría.
Ubicación: distrito Vicuña, frontera Chile-Argentina, con vínculo territorial entre San Juan y Atacama.
Mineral principal: cobre.
Subproductos relevantes: oro y plata.
Producción promedio estimada: 395.000 toneladas de cobre al año durante los primeros 25 años.
Producción peak estimada: 508.000 toneladas de cobre al año en promedio de 10 años.
Vida útil estimada: más de 70 años.
Capital por etapas: US$18.100 millones.
Estado: estudio económico preliminar, con desarrollo por fases y decisión de inversión aún pendiente.
Qué observará la industria
El próximo foco estará en la decisión de inversión, el avance de ingeniería, los permisos ambientales y la forma en que Vicuña Corp. resuelva la infraestructura crítica: agua, energía, caminos, transporte de concentrado y operación en altura. También será clave observar si Chile logra capturar parte del valor asociado a Filo del Sol mediante proveedores, empleo especializado, servicios mineros y eventuales definiciones regulatorias en Atacama.
Vicuña puede convertirse en uno de los nuevos referentes cupríferos de Sudamérica, pero su avance dependerá de una ecuación más amplia que la geología: inversión, frontera, agua y glaciares serán los factores que definirán si el distrito pasa de promesa a operación minera de largo plazo.







