
La implementación de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) está redefiniendo la relación entre energía renovable y el sector minero en Chile. Con la creciente dependencia de fuentes de energía solar y eólica, las baterías han pasado de ser una tecnología secundaria a convertirse en un componente vital para asegurar un suministro estable y competitivo.
Cifras relevantes del cambio energético
Según el Coordinador Eléctrico Nacional, al cierre del año 2025, la capacidad instalada en el sistema eléctrico alcanzó 39,2 GW, con un notable aumento de la participación de generación solar y eólica, que llegó a 46,2%. El almacenamiento de energía también mostró un crecimiento significativo, aumentando su capacidad de 1,2 GW a 3,2 GW en apenas un año. Esta expansión resalta la importancia creciente del almacenamiento con baterías, que ahora actúan como pilares en el sistema eléctrico, gestionando la energía durante periodos de alta producción renovable y estabilizando la red eléctrica.
Mientras la minería del cobre, la mayor consumidora de energía del país, proyecta un incremento del 20,2% en su consumo eléctrico, llegando de 27,6 TWh en 2025 a 33,2 TWh en 2034, es crucial que esta industria adapte sus estrategias energéticas. Las estimaciones apuntan que en 2034, 55% del consumo eléctrico del sector será por procesos de concentración mineral, lo que hace que la disponibilidad de energía durante todo el día sea un factor de competitividad vital.
Los desafíos de la minería moderna
El crecimiento del uso de agua de mar en operaciones mineras también está destinando 5,4 TWh a estas faenas, especialmente necesarias en áreas del norte del país. Esto implica que las empresas mineras no sólo necesitan energía limpia, sino también fiable y competitiva. Durante 2025, los vertimientos de energía renovable alcanzaron 6.084 GWh, un aumento del 7,8%, lo que evidencia los nuevos desafíos que enfrentarán en términos de congestión y flexibilidad operativa.
La necesidad de un enfoque más flexible se ve reflejada en el informe de ACERA, donde se destaca que el almacenamiento aportó 2 TWh de energía, con un crecimiento cercano al 200% respecto al año anterior. Asimismo, se cuenta con 6.770 MW en proyectos de almacenamiento en construcción que se proyectan para entrar en operación entre 2026 y 2027.
Desarrollo de tecnologías avanzadas
Además de la adopción de BESS, la introducción de tecnologías como Grid Forming promete revolucionar la estabilidad de la red. Estas tecnologías, que aseguran la estabilidad del sistema eléctrico mediante equipos basados en inversores, son claves para soportar el creciente peso de las energías renovables. En este sentido, el Coordinador Eléctrico está promoviendo un marco regulatorio y normativo que permita una integración más efectiva de las tecnologías de almacenamiento en el sistema eléctrico.
impacto en la estrategia industrial
La transición energética está obligando a las empresas mineras a repensar sus estrategias de suministro y contratos. La discusión ya no se centra únicamente en la adquisición de energía renovable, sino en la calidad y disponibilidad del suministro energético. Factores como flexibilidad, estabilidad y gestión horaria se han vuelto esenciales para el funcionamiento de las operaciones mineras modernas.
Este enfoque nuevo es vital para las expansiones y nuevos proyectos, donde la capacidad de asegurar un suministro energético estable adecuadamente gestionado será un determinante crucial para el éxito de las iniciativas mineras en un contexto de creciente demanda.






