La alianza público-privada para desarrollar Salares Altoandinos considera una inversión estimada de US$3.000 millones y posiciona a Atacama como una nueva frontera del litio chileno. El proyecto será una prueba para el modelo estatal, la tecnología de extracción directa y la capacidad de avanzar con estándares ambientales exigentes.
ENAMI y Rio Tinto sellaron una de las asociaciones más relevantes para el futuro del litio en Chile. La estatal escogió a la minera anglo-australiana como socio operador para desarrollar Salares Altoandinos, proyecto ubicado en la Región de Atacama y considerado uno de los principales activos de litio fuera del Salar de Atacama.
La iniciativa contempla una inversión estimada de US$3.000 millones, sujeta al avance de estudios, permisos y decisiones de inversión. El acuerdo considera una participación inicial de 49% para ENAMI y 51% para Rio Tinto, con aportes adicionales de la minera global valorizados en torno a US$425 millones.
El proyecto no solo suma capital privado a un activo estatal: también pone a prueba la forma en que Chile quiere desarrollar nuevos salares bajo la Estrategia Nacional del Litio.
Una alianza público-privada para abrir una nueva zona litífera
Salares Altoandinos abarca los salares Aguilar, La Isla y Grande, en la Región de Atacama. Su desarrollo puede ampliar la geografía del litio chileno, hasta ahora fuertemente concentrada en el Salar de Atacama, en la Región de Antofagasta.
Para ENAMI, el acuerdo marca un cambio estratégico. La empresa estatal, históricamente vinculada al fomento de la pequeña y mediana minería, entra de lleno en el desarrollo de un proyecto de litio de escala industrial. Para Rio Tinto, la alianza refuerza su posición en minerales críticos y complementa su presencia en Sudamérica, donde ya cuenta con experiencia en litio y cobre.
La estructura de gobierno corporativo considera un directorio de cinco integrantes: tres representantes de Rio Tinto y dos de ENAMI. La estatal mantiene influencia en decisiones estratégicas, mientras la minera internacional asume el rol de socio operador y aporta capacidades técnicas, financieras y tecnológicas.
El tamaño del recurso y la meta productiva
El atractivo de Salares Altoandinos está en su potencial de recursos. Antecedentes presentados por ENAMI indican que el distrito posee recursos superiores a 15 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente, considerando los salares Aguilar, La Isla y Grande.
La producción objetivo ha sido planteada en torno a 75.000 toneladas anuales de litio, aunque esa cifra dependerá del resultado de estudios técnicos, permisos ambientales, validación tecnológica y decisión final de inversión.
Si el proyecto alcanza escala industrial, Atacama podría transformarse en un nuevo polo chileno de litio, con impacto en empleo, proveedores, infraestructura y especialización técnica.
Extracción directa: la tecnología bajo observación
Uno de los elementos centrales del acuerdo es la incorporación de tecnología de extracción directa de litio, conocida como DLE. Rio Tinto aportaría experiencia y activos tecnológicos asociados a este tipo de procesos, incluyendo capacidades desarrolladas en Argentina.
La DLE busca recuperar litio desde salmueras mediante procesos más selectivos que los sistemas tradicionales de evaporación. En teoría, puede reducir tiempos de producción y disminuir la huella superficial. Sin embargo, su desempeño debe probarse a escala industrial en cada salar, porque las condiciones químicas, hídricas y geológicas no son iguales entre proyectos.
La tecnología puede ser una ventaja competitiva, pero también es uno de los principales riesgos técnicos. La industria observará el consumo energético, la eficiencia de recuperación, la reinyección de salmueras, la estabilidad operacional y el impacto sobre los sistemas hídricos.
Atacama gana peso en minerales críticos
El proyecto llega en un momento en que Atacama busca diversificar su matriz minera. La región ya tiene una base histórica en cobre, oro y hierro, pero el litio puede abrir una cadena productiva distinta, con mayor demanda por perfiles químicos, ambientales, hidrogeológicos, tecnológicos y de procesamiento avanzado.
La oportunidad es relevante porque el litio sigue siendo un mineral estratégico para baterías, electromovilidad, almacenamiento energético y transición industrial. Aunque el precio ha mostrado alta volatilidad desde los máximos de 2022, los grandes actores mineros siguen posicionándose para una demanda de largo plazo.
Para Atacama, el desafío será capturar valor local. No basta con que el proyecto avance; también será necesario desarrollar proveedores, formación técnica, capacidades de monitoreo ambiental, servicios de laboratorio, mantenimiento especializado e infraestructura regional.
Permisos, comunidades y agua: el filtro decisivo
El avance de Salares Altoandinos dependerá de una tramitación ambiental exigente. Los proyectos de litio en salares enfrentan alta sensibilidad por su relación con ecosistemas frágiles, recursos hídricos, biodiversidad y comunidades locales.
En el norte de Chile, la discusión sobre salares ya no se limita a inversión o producción. Los permisos deberán responder preguntas sobre balance hídrico, reinyección, monitoreo, impactos acumulativos, trazabilidad ambiental y participación temprana de comunidades.
La licencia ambiental y social será tan importante como el financiamiento. Si ENAMI y Rio Tinto logran demostrar un diseño robusto, con información pública verificable y estándares de operación claros, el proyecto puede convertirse en referencia para nuevos desarrollos de litio en Chile.
Datos clave
Proyecto: Salares Altoandinos.
Región: Atacama.
Salares considerados: Aguilar, La Isla y Grande.
Empresa estatal: ENAMI.
Socio operador: Rio Tinto.
Inversión estimada: US$3.000 millones.
Participación inicial: 49% ENAMI y 51% Rio Tinto.
Aportes adicionales de Rio Tinto: aproximadamente US$425 millones.
Recursos informados: más de 15 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente.
Producción objetivo: hasta 75.000 toneladas anuales de litio, sujeta a estudios y permisos.
Tecnología prevista: extracción directa de litio.
Inicio operacional esperado: hacia 2032, sujeto al avance del proyecto.
Por qué importa para Chile
La alianza entre ENAMI y Rio Tinto es estratégica porque combina tres elementos que Chile busca articular en el negocio del litio: participación estatal, capital privado y tecnología. El modelo puede marcar precedente para otros salares donde el Estado pretende mantener influencia sin asumir solo el financiamiento ni el riesgo técnico completo.
También es relevante para la minería chilena porque amplía el peso de los minerales críticos más allá del cobre. En un escenario de transición energética, Chile necesita sostener su liderazgo cuprífero, pero también aumentar producción de litio con estándares ambientales que permitan competir internacionalmente.
Salares Altoandinos será una prueba concreta para la nueva política del litio: si funciona, puede acelerar inversiones similares; si se retrasa, evidenciará las dificultades de convertir recursos en producción real.
Qué observará la industria
Los próximos hitos estarán en el cierre definitivo de la transacción, la aprobación regulatoria, el avance de estudios de prefactibilidad, la definición tecnológica y el ingreso del proyecto al sistema de evaluación ambiental.
Atacama tiene una oportunidad relevante, pero todavía no asegurada. La diferencia entre potencial y transformación real dependerá de permisos, tecnología, relación territorial y capacidad de ejecutar una inversión compleja en uno de los ecosistemas más sensibles del país.







