
Los vehículos eléctricos e híbridos enchufables alcanzaron 10% de participación mensual en abril, en medio de mayores costos de uso para autos a gasolina y diésel. El avance abre una señal directa para cobre, litio, redes eléctricas e infraestructura de carga.
La electromovilidad ganó terreno en Chile durante abril: uno de cada diez vehículos livianos y medianos vendidos en el país fue enchufable, es decir, eléctrico o híbrido enchufable.
De acuerdo con el Informe Cero y Bajas Emisiones de abril 2026 de ANAC, la participación de los vehículos enchufables pasó de 4% en febrero a 6% en marzo y 10% en abril, en un contexto marcado por el alza de los combustibles y una mayor sensibilidad de los consumidores frente al costo operacional de los autos.
El dato que marca abril
El mercado de vehículos livianos y medianos de cero y bajas emisiones llegó a 6.892 unidades vendidas en abril, con un crecimiento mensual de 143,4%. En el acumulado del año, estas tecnologías sumaron 18.802 unidades, un alza de 109,6% frente a los primeros cuatro meses de 2025.
Dentro de ese universo, los vehículos enchufables fueron el segmento más dinámico: eléctricos e híbridos enchufables totalizaron 6.223 unidades entre enero y abril, con un crecimiento acumulado de 174,3%.
En abril, los eléctricos alcanzaron 1.496 unidades inscritas, su mayor registro mensual hasta ahora, mientras que los híbridos enchufables y eléctricos de rango extendido enchufables llegaron a 1.315 unidades en el mes.
Combustibles más caros y cambio de decisión del consumidor
La lectura de ANAC apunta a un cambio en el comportamiento de compra. El informe asocia el avance de los vehículos electrificados al mayor costo de uso de los automóviles a gasolina y diésel, en un escenario de volatilidad energética internacional y consumidores más atentos al gasto mensual de operación.
El contexto también aparece reflejado en los informes semanales de precios de ENAP, que durante abril incorporaron actualizaciones sucesivas para combustibles líquidos, incluyendo gasolina y diésel.
El punto económico es claro: cuando sube el costo de llenar el estanque, el comprador empieza a mirar con más atención el costo total de propiedad, no solo el precio inicial del vehículo.
Datos clave
Vehículos cero y bajas emisiones vendidos en abril: 6.892 unidades.
Crecimiento mensual de ese segmento: 143,4%.
Ventas acumuladas enero-abril: 18.802 unidades.
Crecimiento acumulado: 109,6%.
Vehículos enchufables vendidos enero-abril: 6.223 unidades.
Crecimiento acumulado de enchufables: 174,3%.
Eléctricos vendidos en abril: 1.496 unidades.
Híbridos enchufables vendidos en abril: 1.315 unidades.
Participación de enchufables en abril: 10% del mercado.
Participación de enchufables en febrero: 4%.
Participación de enchufables en marzo: 6%.
Chile avanza, pero aún no masifica
El dato de abril es relevante, pero todavía no implica masificación. ANAC plantea que Chile sigue en una etapa temprana de adopción y que el salto hacia una fase más amplia ocurriría cuando el país cierre al menos un año con ventas enchufables sobre 15%.
La comparación regional muestra que Chile está avanzando, aunque por debajo de otros mercados latinoamericanos. En abril, Uruguay alcanzó 39% de participación de vehículos enchufables, Colombia llegó a 22% y Brasil a 13%, frente al 10% registrado en Chile.
La brecha no está solo en la demanda: también depende de precios, oferta de modelos, incentivos, financiamiento e infraestructura de carga.
Infraestructura de carga: el cuello de botella que empieza a pesar
La expansión del parque enchufable exige más cargadores, mayor potencia disponible y mejor distribución territorial. Según ANAC, durante el primer cuatrimestre de 2026 la SEC registró 84 nuevos puntos de carga pública, de los cuales 78% se concentró en la Región Metropolitana.
A abril, la SEC contabilizó 405 nuevas instalaciones vinculadas a electromovilidad, una cifra prácticamente igual a la de igual período de 2025. Del total, 360 correspondieron a instalaciones privadas y 27 a nuevos proyectos públicos.
Ese rezago relativo en infraestructura pública es un dato industrial relevante. Mientras la venta de autos enchufables acelera, la red de carga debe crecer con mayor cobertura regional para evitar que la electromovilidad quede concentrada en Santiago y en segmentos de mayor ingreso.
Por qué importa para la minería
El avance de la electromovilidad tiene una lectura directa para la industria minera. Más vehículos eléctricos e híbridos enchufables implican mayor demanda por cobre en motores, cableado, electrónica de potencia, cargadores y redes eléctricas; además de litio, níquel, manganeso y otros minerales críticos asociados a baterías.
Chile mira este proceso desde dos posiciones: como consumidor de nuevas tecnologías de transporte y como productor de insumos estratégicos para la transición energética. Cada punto adicional de penetración de vehículos eléctricos aumenta la presión sobre redes, distribución eléctrica, infraestructura urbana y cadenas de suministro de minerales críticos.
La Estrategia Nacional de Electromovilidad fijó como meta que al 2035 el 100% de las ventas de vehículos livianos y medianos sean cero emisiones, además de avanzar en transporte público y maquinaria móvil mayor, incluyendo maquinaria pesada minera.
El impacto para energía y transporte
El crecimiento de autos enchufables también empuja una discusión energética. La electricidad comienza a competir con combustibles líquidos en movilidad urbana, lo que traslada parte del gasto desde estaciones de servicio hacia redes de distribución, cargadores residenciales, centros comerciales, edificios, flotas corporativas y puntos de carga pública.
Para empresas, operadores logísticos y consumidores intensivos en uso del vehículo, el incentivo no es solo ambiental. La decisión empieza a pasar por costo por kilómetro, disponibilidad de carga, autonomía real, precio de financiamiento y valor de reventa.
Qué observará la industria
El dato de abril confirma que el alza de combustibles puede acelerar decisiones de compra hacia tecnologías electrificadas, pero también deja una advertencia: la adopción masiva dependerá de que el país resuelva infraestructura, incentivos y acceso regional.

