Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Industria Minera

Antofagasta Minerals invierte US$900 millones para reemplazar agua continental en Zaldívar y extender su operación a 2051

Antofagasta Minerals destinará US$900 millones a un proyecto que reemplazará el uso de agua continental en Zaldívar, generando más de 5.000 empleos y asegurando su operación hasta 2051.

Antofagasta Minerals invierte US$900 millones para reemplazar agua continental en Zaldívar y extender su operación a 2051
Seguir en Google

La inversión financiará un ducto y un sistema de bombeo para incorporar aguas residuales tratadas desde mediados de 2028. El proyecto contempla más de 5.000 empleos locales durante su ejecución.

Antofagasta Minerals aprobó una inversión aproximada de US$900 millones para desarrollar la solución hídrica de largo plazo de Minera Zaldívar, operación de cobre ubicada en la Región de Antofagasta. La infraestructura permitirá reemplazar el uso de agua continental desde mediados de 2028 y respaldará la posibilidad de extender la vida útil de la faena hasta 2051.

La iniciativa contempla la construcción de un ducto y un sistema de bombeo para transportar hasta la mina aguas residuales tratadas provenientes de la ciudad de Antofagasta. Los recursos serán desembolsados durante los próximos dos años y consideran la totalidad de la inversión requerida por el proyecto, incluyendo la participación de los dos socios de la operación.

Zaldívar pertenece en partes iguales a Antofagasta Minerals y Barrick Mining. La compañía ligada al grupo Luksic mantiene el 50% de la propiedad y opera la faena, mientras la minera canadiense controla el porcentaje restante.

La operación está emplazada en la precordillera de la Región de Antofagasta, a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar, y produce cátodos de cobre mediante procesos de lixiviación en pilas, extracción por solventes y electroobtención.

Una solución hídrica para sostener la continuidad operacional

El proyecto aborda uno de los principales condicionantes para la continuidad de Zaldívar: la disponibilidad de agua suficiente para mantener sus procesos productivos durante las próximas décadas.

La faena utiliza agua continental en una zona marcada por la escasez hídrica y por una creciente presión sobre los acuíferos del norte de Chile. La nueva infraestructura permitirá sustituir esa fuente por aguas residuales tratadas, incorporando un recurso originado en el sistema sanitario urbano de Antofagasta.

El cambio está programado para mediados de 2028. Desde ese momento, la operación debería contar con el sistema necesario para abandonar el consumo de agua continental y sostener su procesamiento mineral mediante una fuente alternativa.

A diferencia de una planta desaladora construida exclusivamente para abastecer una faena, el modelo propuesto para Zaldívar reutiliza aguas previamente empleadas por la ciudad. Esto incorpora un componente de economía circular y conecta la continuidad minera con el desarrollo de infraestructura sanitaria e industrial en la región.

La inversión no implica que la operación hasta 2051 esté completamente asegurada. Esa extensión dependerá del desarrollo de las obras, el cumplimiento de los permisos aplicables, la disponibilidad de reservas y la evolución del plan minero.

Sin embargo, la aprobación de los recursos representa una señal concreta de continuidad para un activo que produce cobre desde mediados de la década de 1990.

Más de 5.000 empleos asociados al proyecto

La ejecución de las obras considera la creación de más de 5.000 empleos locales, principalmente durante las etapas de construcción, montaje, instalación de tuberías, habilitación de estaciones de bombeo y desarrollo de los sistemas eléctricos asociados.

El desembolso tendrá efectos sobre contratistas especializados en infraestructura hidráulica, movimiento de tierra, energía, automatización, mantenimiento, transporte y servicios de apoyo a la minería.

También podría elevar la demanda por alojamiento, alimentación, logística y servicios industriales en Antofagasta durante el período de mayor actividad.

A esto se suma el impacto de conservar una operación existente. La continuidad de Zaldívar permite sostener empleos directos e indirectos vinculados con extracción, procesamiento, mantenimiento, transporte de insumos, suministro de ácido sulfúrico y comercialización de cátodos.

La magnitud de la inversión convierte la solución hídrica en un proyecto minero relevante por sí mismo. Los US$900 millones se incorporan a una cartera de crecimiento de Antofagasta Minerals que incluye la segunda concentradora de Centinela y las obras habilitantes para futuras expansiones de Los Pelambres.

El gasto de capital estimado por el grupo para 2026 se mantiene en US$3.400 millones. Esa cifra no incorpora directamente las inversiones de Zaldívar, debido a que la operación se contabiliza como un negocio conjunto.

Zaldívar aumenta producción, pero enfrenta mayores costos

La aprobación del proyecto coincide con una recuperación productiva de la faena durante el primer semestre de 2026.

La participación atribuible a Antofagasta Minerals alcanzó 17.000 toneladas de cobre entre enero y junio, un aumento de 6,3% frente al mismo período de 2025. Durante el segundo trimestre produjo 8.700 toneladas atribuibles, 4,8% más que en los tres primeros meses del año.

El avance trimestral estuvo explicado por un mayor procesamiento de mineral, que compensó la disminución de las leyes. El rendimiento diario de la planta aumentó desde 29.100 toneladas durante el primer trimestre hasta 36.800 toneladas en el segundo.

En paralelo, la ley de cobre disminuyó desde 0,74% hasta 0,57%, mientras la recuperación metalúrgica se mantuvo relativamente estable, en torno a 58%.

Debido a que las cifras atribuibles representan solo el 50% perteneciente a Antofagasta Minerals, la producción total de la operación fue superior a los volúmenes registrados directamente por el grupo.

El principal desafío se encuentra en los costos. El costo de caja de Zaldívar llegó a US$3,73 por libra durante el segundo trimestre, frente a US$3,61 por libra en los primeros tres meses del año.

En el semestre promedió US$3,67 por libra, un incremento de 14% respecto del período comparable de 2025.

La presión provino principalmente del encarecimiento del diésel, el ácido sulfúrico y otros insumos relevantes para una operación basada en lixiviación. El mayor nivel productivo permitió compensar parcialmente ese efecto, aunque no evitó el aumento del costo unitario.

Antofagasta Minerals mantiene su meta anual de cobre

A nivel consolidado, Antofagasta Minerals produjo 142.000 toneladas de cobre durante el segundo trimestre, prácticamente en línea con el resultado de los primeros tres meses de 2026.

En el semestre acumuló 285.000 toneladas, una disminución de 9,5% frente a las 314.900 toneladas obtenidas en igual período de 2025. El retroceso estuvo asociado principalmente a una menor producción en Los Pelambres y Centinela.

Pese a ese desempeño, el grupo mantuvo su proyección anual de entre 650.000 y 700.000 toneladas de cobre.

La minera espera un incremento secuencial de la producción durante el segundo semestre, apoyado por mayores tasas de procesamiento y mejores leyes en sus principales operaciones.

Los costos netos consolidados alcanzaron US$1,22 por libra durante la primera mitad del año, 8% menos que en el período comparable. Los mayores ingresos asociados al oro y al molibdeno permitieron contrarrestar parcialmente el incremento de los costos del diésel, explosivos, ácido sulfúrico y otros consumibles.

El agua define nuevas inversiones en la minería del norte

La inversión en Zaldívar muestra cómo el acceso al agua está determinando las decisiones de capital en la minería chilena. En las regiones del norte, extender la vida de una faena ya no depende únicamente de la disponibilidad de mineral, la ley del yacimiento o el precio del cobre.

Las compañías también deben asegurar fuentes hídricas compatibles con las condiciones ambientales, las exigencias regulatorias y las necesidades de las comunidades.

Esta transformación está impulsando plantas desaladoras, sistemas de recirculación, redes compartidas y proyectos para reutilizar aguas residuales urbanas.

Para Zaldívar, el nuevo suministro constituye la infraestructura habilitante para mantener su presencia productiva después de 2028. Para Antofagasta Minerals, implica sostener una fuente de cátodos dentro de su portafolio y conservar una operación ubicada cerca de otros grandes distritos mineros de la región.

La posibilidad de extender la faena hasta 2051 también adquiere relevancia frente a las dificultades para incorporar nueva oferta de cobre. Los extensos procesos de evaluación ambiental, permisos y construcción han elevado el valor estratégico de los proyectos destinados a prolongar operaciones existentes.

En ese escenario, los US$900 millones comprometidos no apuntan a aumentar inmediatamente la capacidad productiva de Zaldívar. La inversión busca resolver la condición que determinará si la mina puede continuar funcionando durante las próximas décadas: contar con un suministro hídrico estable sin depender de fuentes continentales.