El gobierno argentino estima que la minería puede multiplicar su peso exportador hacia 2036, con el litio y el cobre como ejes de una nueva etapa de inversión.
Argentina proyecta alcanzar US$32.700 millones en exportaciones anuales de litio y cobre dentro de la próxima década, según estimaciones difundidas por el ministro de Minería, Luis Lucero, y reportadas por Reuters. La cifra marcaría un salto relevante frente a los cerca de US$6.000 millones en exportaciones mineras registrados en 2025, en un escenario donde el país busca posicionarse como proveedor de minerales críticos para la transición energética.
De acuerdo con la proyección oficial, el cobre aportaría US$20.600 millones y el litio otros US$12.100 millones en un plazo de diez años. El cálculo supone que Argentina logre transformar su cartera de proyectos en producción efectiva, especialmente en provincias cordilleranas como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy.
Litio y cobre concentran la apuesta minera argentina
El dato más fuerte está en la escala productiva esperada. Lucero señaló que Argentina podría producir en diez años cerca de 580.000 toneladas de carbonato de litio equivalente y 1,64 millones de toneladas de cobre al año.
En litio, el país ya forma parte del denominado Triángulo del Litio junto con Chile y Bolivia, y ha venido aumentando su capacidad con nuevas operaciones y ampliaciones en salares del noroeste argentino. Según información oficial del área de minería argentina, el litio alcanzó en 2025 un récord exportador de US$905 millones, asociado al inicio de producción de nuevos proyectos y al aumento de minas en operación, de acuerdo con el reporte de exportaciones mineras publicado por Argentina.gob.ar.
En cobre, el desafío es mayor: Argentina no tiene hoy una producción cuprífera comparable con Chile o Perú, pero cuenta con una cartera de proyectos de gran escala que podría reinsertarla en el mercado regional del metal rojo.
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El rol del RIGI en la inversión minera
La proyección está vinculada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, RIGI, una herramienta impulsada por el gobierno de Javier Milei para atraer capitales a sectores estratégicos. El régimen busca entregar previsibilidad, estabilidad y beneficios para proyectos de largo plazo, incluidos minería, energía, infraestructura y tecnología, según la descripción oficial difundida por la Cancillería argentina.
Reuters informó que el esquema ha movilizado interés por US$50.700 millones en proyectos aprobados o en evaluación, con presencia de compañías globales como BHP y Rio Tinto. Para la minería, el punto crítico no será solo anunciar inversiones, sino avanzar en permisos, financiamiento, infraestructura, energía, agua y construcción de faenas.
El régimen también ha comenzado a tener efectos concretos en proyectos mineros. Entre los casos relevantes está Los Azules, de McEwen Copper, en San Juan, aprobado bajo el programa de incentivos y vinculado a una inversión estimada en torno a US$2.700 millones, con expectativas de producción hacia fines de la década.
Datos clave
Proyección total: US$32.700 millones anuales en exportaciones de litio y cobre.
Horizonte: 10 años.
Cobre estimado: US$20.600 millones.
Litio estimado: US$12.100 millones.
Producción proyectada de litio: 580.000 toneladas de carbonato de litio equivalente al año.
Producción proyectada de cobre: 1,64 millones de toneladas anuales.
Exportaciones mineras argentinas 2025: cerca de US$6.000 millones.
Motor de inversión: RIGI y cartera de proyectos de gran escala.
Impacto para Chile y la minería regional
La señal argentina tiene lectura directa para Chile. Si los proyectos avanzan según lo previsto, Argentina podría transformarse en un competidor más visible en litio y en un nuevo actor relevante en cobre, dos mercados donde Chile tiene posición estratégica.
En litio, la competencia regional puede presionar a Chile a acelerar permisos, definiciones de asociación público-privada y desarrollo de nuevos salares. En cobre, el impacto sería más gradual, porque los proyectos argentinos requieren largos plazos de ingeniería, permisos, financiamiento y construcción antes de entrar en producción.
El punto de fondo es que Argentina busca pasar desde potencial geológico a oferta minera real, aprovechando el apetito global por minerales críticos, la demanda de la electromovilidad, redes eléctricas, almacenamiento energético y centros de datos.
Qué observará la industria
La proyección de US$32.700 millones dependerá de que los proyectos cupríferos y de litio superen las etapas más complejas del ciclo minero: permisos ambientales, acuerdos provinciales, infraestructura, acceso a energía, disponibilidad hídrica, financiamiento y estabilidad regulatoria.
Para Chile, la evolución argentina será un dato competitivo cada vez más relevante. Si Argentina logra convertir su cartera en producción, el mapa sudamericano del litio y el cobre podría sumar un nuevo polo exportador de escala hacia la próxima década.