
El ausentismo laboral en minería alcanzó 4,8%, un nivel que hoy se traduce en una presión directa sobre la continuidad operacional de una de las principales actividades económicas del país. En una industria que depende de turnos, especialización técnica y dotaciones ajustadas, la pérdida de horas efectivamente trabajadas afecta la productividad, la eficiencia de las faenas y la capacidad de respuesta operativa.
La tasa equivale a que cerca de 5% de las horas programadas no se trabajaron, lo que en la práctica obliga a operar a diario con dotaciones por debajo de lo planificado. En un sector intensivo en procesos continuos y con funciones críticas en terreno, esa brecha altera la programación de turnos y agrega presión sobre la supervisión, la coordinación de equipos y el cumplimiento de metas productivas.
Dentro de la composición del indicador, las licencias médicas concentran 4,2 puntos porcentuales, consolidándose como el principal factor detrás del ausentismo. El cuadro, de acuerdo con los antecedentes entregados, combina exigencias físicas, exposición a condiciones de trabajo complejas y factores asociados a salud mental, especialmente en esquemas de turnos extensos o en sistemas alejados de centros urbanos.
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La diferencia por segmento ocupacional también muestra una brecha marcada. Mientras los operarios registran una tasa de ausentismo de 6,1%, en el caso de los profesionales el nivel baja a 2,1%. En minería, la ausencia de personal operativo tiene un efecto especialmente sensible, debido a su incidencia directa en terreno y a la dificultad de contar con reemplazos inmediatos en funciones que forman parte de una secuencia continua de producción.
La continuidad operacional se ve más expuesta porque una parte relevante de las funciones en faena requiere experiencia específica, certificaciones y conocimiento acumulado. Eso puede traducirse en redistribución de cargas, mayor uso de horas extraordinarias y desajustes en los ritmos de producción, con efectos sobre eficiencia, seguridad y desempeño general de los equipos.
Carolina Guajardo, CEO de GoMind, afirmó que parte relevante del problema sigue vinculada a la falta de anticipación en salud laboral. “En muchas empresas, los exámenes preventivos todavía no son una práctica sistemática, y menos aún existe un seguimiento real de esos resultados. Eso hace que muchas condiciones de salud se detecten tarde, cuando ya derivaron en una licencia médica”.
La ejecutiva sostuvo además que la gestión del ausentismo no se resuelve únicamente con reemplazos o ajustes de turno, sino también con trazabilidad preventiva y monitoreo oportuno de riesgos de salud en las dotaciones.
El impacto del fenómeno excede la escala interna de las compañías. La minería representa casi el 12% del PIB nacional, de acuerdo con cifras actualizadas del Consejo Minero, y mantiene un rol central en exportaciones e ingresos fiscales. En ese marco, una menor disponibilidad de trabajadores, una menor eficiencia en terreno y una mayor presión sobre costos repercuten en el desempeño de una actividad estratégica para Chile.
La dimensión laboral también es significativa. El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, presentado por la Alianza CCM-Eleva, reportó que la fuerza laboral del sector llegó a 209.000 trabajadores en 2024. En ese escenario, la discusión sobre salud ocupacional y prevención del ausentismo adquiere una dimensión operacional y sectorial de mayor alcance.












