
El proyecto de GR Cururo SpA contempla 90 MW de potencia y 540 MWh de almacenamiento, además de infraestructura de transmisión para conectarse al Sistema Eléctrico Nacional.
El proyecto Línea de Transmisión y Sistema BESS Elara, que considera una inversión de US$123,3 millones en la comuna de Rengo, Región de O’Higgins, obtuvo aprobación ambiental durante julio. La iniciativa de GR Cururo SpA incorporará un sistema de baterías de 90 MW de potencia nominal y 540 MWh de capacidad de almacenamiento, reforzando la infraestructura destinada a administrar la creciente participación de generación renovable en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La iniciativa se emplazará en la comuna de Rengo, provincia de Cachapoal, y fue calificada favorablemente el 23 de julio de 2026. Su diseño permitirá retirar electricidad desde la red durante períodos determinados para almacenarla y posteriormente reinyectarla cuando las condiciones de demanda y generación lo requieran.
El almacenamiento mediante baterías se ha convertido en uno de los principales componentes de la expansión eléctrica chilena, especialmente por su capacidad para desplazar energía entre distintas horas del día, disminuir restricciones operativas y aprovechar generación renovable que eventualmente podría enfrentar limitaciones de transmisión.
Para sectores intensivos en consumo eléctrico, entre ellos la minería, el crecimiento de esta infraestructura resulta relevante debido a que aumenta la flexibilidad del sistema y facilita una mayor integración de fuentes renovables dentro de la matriz.
90 MW de potencia y hasta 624 MWh de almacenamiento peak
El diseño presentado para BESS Elara considera una potencia nominal de 90 MW, una capacidad de almacenamiento de 540 MWh y una capacidad peak que puede alcanzar 624,24 MWh.
La instalación estará integrada por 20 grupos de almacenamiento, cada uno configurado mediante seis módulos en contenedores de 20 pies y un centro de transformación.
En total, la infraestructura contempla 120 contenedores, junto con 20 centros de transformación.
El proyecto incluye además una subestación elevadora de 33/66 kV y una línea de alta tensión de 2 x 66 kV, infraestructura destinada a conectar el complejo con la Subestación Seccionadora Totihue.
La ubicación cercana a esa subestación constituye uno de los factores técnicos considerados para el emplazamiento del proyecto, debido a la disponibilidad de conexión eléctrica y a las condiciones para incorporar el sistema de almacenamiento a la red.
También se consideran instalaciones auxiliares para transformación, regulación, protección y seguridad de los distintos componentes eléctricos del complejo.
La inversión supera los US$123 millones
La inversión estimada alcanza los US$123,3 millones, posicionando al proyecto entre las iniciativas energéticas relevantes aprobadas recientemente en la Región de O’Higgins.
Los antecedentes ingresados al sistema de evaluación consideran como referencia el primer trimestre de 2027 para el inicio de la ejecución.
Durante la etapa de construcción se proyecta una dotación promedio de 30 trabajadores, con un máximo estimado de 50 personas. Para la operación, la mano de obra prevista alcanza un promedio de cinco trabajadores y un máximo de nueve.
Aunque la generación directa de empleo permanente es acotada respecto de proyectos industriales de mayor escala, las instalaciones BESS requieren servicios especializados asociados a ingeniería eléctrica, montaje, transformación, transmisión, mantenimiento, automatización y gestión de sistemas de potencia.
La expansión de esta tecnología también abre espacio para proveedores vinculados a electrónica de potencia, monitoreo, protección contra incendios, telecomunicaciones, gestión térmica, seguridad operacional y mantenimiento de infraestructura de alta tensión.
Almacenamiento gana espacio en el sistema eléctrico chileno
El avance de BESS Elara forma parte de una tendencia más amplia dentro del mercado eléctrico nacional. El crecimiento acelerado de las centrales solares y eólicas ha elevado la necesidad de infraestructura capaz de trasladar energía desde horas con alta generación renovable hacia períodos de mayor consumo.
Los sistemas BESS cumplen precisamente esa función. Las baterías pueden cargarse cuando existe mayor disponibilidad de electricidad y descargar posteriormente la energía, otorgando una herramienta adicional para administrar los desequilibrios horarios de generación y demanda.
Durante julio, el Servicio de Evaluación Ambiental calificó favorablemente 22 proyectos de inversión por aproximadamente US$2.887 millones en distintas regiones del país. Dentro de esa cartera, O’Higgins concentró dos iniciativas relevantes de almacenamiento: BESS Elara, por US$123,3 millones, y el Sistema de Almacenamiento de Energía Remanso, con una inversión de US$165 millones.
La simultaneidad de estos proyectos refleja cómo el almacenamiento está pasando desde una tecnología complementaria a convertirse en infraestructura estructural para la operación futura del sistema eléctrico.
Por qué el almacenamiento importa para la minería
La relación entre el desarrollo de baterías a gran escala y la industria minera es indirecta, pero cada vez más relevante.
Las principales operaciones mineras de Chile mantienen contratos eléctricos de largo plazo y han avanzado hacia matrices de suministro con una alta participación renovable. Sin embargo, la disponibilidad de energía solar y eólica varía según la hora del día y las condiciones meteorológicas, mientras las faenas requieren electricidad continua para plantas concentradoras, sistemas de bombeo, chancado, molienda, desalación y transporte de minerales.
Una mayor capacidad de almacenamiento dentro del SEN permite administrar de mejor forma esas diferencias temporales.
También puede contribuir a reducir vertimientos renovables y aliviar determinadas restricciones de transmisión, dos desafíos que han adquirido relevancia a medida que aumenta la capacidad solar instalada principalmente en las regiones del norte.
El beneficio para la minería no depende de que una batería esté físicamente ubicada junto a una faena. Una red con mayores recursos de almacenamiento puede entregar más herramientas para equilibrar generación y consumo, fortalecer la flexibilidad operativa y permitir una mayor utilización de electricidad proveniente de fuentes variables.
El proyecto de Rengo se localizará en la zona central, pero su conexión al SEN lo incorpora a una infraestructura eléctrica integrada que abastece a consumidores industriales distribuidos a lo largo del país.
O’Higgins suma infraestructura para una red más flexible
La aprobación ambiental de BESS Elara incorpora otros 90 MW de potencia de almacenamiento a la cartera energética que busca desarrollarse en Chile durante los próximos años.
La iniciativa deberá avanzar ahora en las etapas técnicas, sectoriales, comerciales y constructivas necesarias antes de iniciar su operación efectiva.
Su desarrollo se produce en momentos en que el almacenamiento está adquiriendo un papel creciente dentro de las decisiones de inversión del sector eléctrico. La expansión de generación renovable, las restricciones de transmisión y los cambios en los perfiles horarios de precios están impulsando proyectos de baterías en distintas regiones.
Para la industria minera, este proceso será particularmente relevante a medida que aumente la electrificación de procesos, se incorporen nuevos sistemas de bombeo y desalación y las compañías profundicen sus estrategias de reducción de emisiones.
BESS Elara agrega así nueva capacidad proyectada para gestionar energía dentro del SEN y consolida a la Región de O’Higgins como uno de los territorios que están incorporando infraestructura de almacenamiento a gran escala dentro de la transformación del sistema eléctrico chileno.






