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Camp Century: 30 metros de hielo y 200.000 litros de diésel bajo Groenlandia, lo que reveló el radar de la NASA

Camp Century, una base militar estadounidense de 1959, fue detectada bajo 30 metros de hielo en Groenlandia durante un vuelo científico de la NASA, revelando residuos y estructuras olvidadas.

Camp Century volvió a aparecer, no en la superficie, sino en los datos de un radar aerotransportado: una base militar estadounidense construida en 1959 y hoy enterrada bajo cerca de 30 metros de nieve y hielo en el norte de Groenlandia. La detección ocurrió durante un vuelo científico de abril de 2024, cuando un equipo probaba un sistema diseñado para “ver” el interior de la capa de hielo y medir su espesor.

Qué detectó la NASA y por qué el hallazgo no era el objetivo del vuelo

La imagen que reactivó el interés por Camp Century fue obtenida con un radar de apertura sintética montado en un avión, capaz de penetrar nieve y hielo y entregar una vista detallada de estructuras internas. La misión no buscaba instalaciones militares: el objetivo era evaluar el desempeño del instrumento para mapear el grosor del hielo y su interacción con el terreno subyacente, un dato clave para modelar su evolución. La agencia publicó la nueva visualización y el contexto técnico del registro en su reporte del Observatorio de la Tierra.

Qué era Camp Century y cómo se construyó una “ciudad” bajo el hielo

Camp Century fue levantada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en plena Guerra Fría. Bajo la superficie se excavó una red de túneles de varios kilómetros que alojó módulos prefabricados para dormitorios, laboratorios y áreas operativas, permitiendo estadías prolongadas en condiciones extremas.

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Un elemento central fue la operación de un reactor nuclear portátil PM-2A, utilizado para generar energía en el emplazamiento. La instalación se vinculó a estudios militares del periodo, incluido el proyecto Iceworm, que evaluaba capacidades estratégicas en el Ártico. La base fue abandonada en 1967, y las acumulaciones de nieve y hielo terminaron por sepultar sus estructuras.

Qué quedó enterrado: combustible, aguas residuales y otros residuos

Al abandonar el sitio, no se retiró todo el material. La evaluación científica más citada sobre el inventario de desechos y su potencial comportamiento bajo calentamiento está en el artículo de Geophysical Research Letters que cuantifica, entre otros elementos, combustible y aguas residuales remanentes en el subsuelo del campamento. Ese trabajo detalla estimaciones y supuestos en la publicación científica original.

Los elementos reportados en la literatura incluyen:

  • Diésel: estimación del orden de 200.000 litros.

  • Aguas residuales: estimación del orden de 24 millones de litros.

  • Otros materiales: residuos asociados a la operación histórica del campamento, incluyendo sustancias persistentes reportadas por los autores (como PCB) y material radiactivo de baja actividad en cantidades no detalladas públicamente con precisión comparable.

Qué dicen los modelos climáticos: del escenario de exposición al escenario de enterramiento continuo

El debate científico no se ha mantenido estático. El estudio de 2016 planteó que, bajo ciertos escenarios de cambio en el balance entre acumulación de nieve y fusión, era plausible una transición hacia condiciones que aumentaran el riesgo de movilización de contaminantes en el largo plazo.

Años después, una revisión con datos y proyecciones actualizadas concluyó que, hasta 2100, la base seguiría enterrándose y el agua de fusión no alcanzaría los residuos bajo los escenarios evaluados. El Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS) resumió esos resultados en su nota institucional sobre que Camp Century “permanece bajo el hielo” y sin interacción por escorrentía en el horizonte de este siglo, en su comunicado de 2021.

Groenlandia como laboratorio: por qué el radar importa para medir el hielo y proyectar el nivel del mar

La relevancia práctica del radar no está en “descubrir” instalaciones antiguas, sino en aumentar la precisión con la que se observa el interior de la capa de hielo. Ese tipo de medición es parte del mismo esfuerzo científico que busca entender umbrales y zonas sensibles en los bordes del casquete.

En esa línea, la discusión sobre puntos vulnerables en Groenlandia también aparece en análisis recientes sobre el domo de Prudhoe y su rol como zona sensible, mientras que el seguimiento de dinámicas en otros sistemas polares se refleja en reportes como la perforación e instrumentación en el glaciar Thwaites.

Un hallazgo que vuelve a poner foco en lo que el hielo oculta

Camp Century es un caso concreto de infraestructura y residuos atrapados en un entorno que hoy se monitorea con instrumentos cada vez más capaces. En paralelo, el avance del conocimiento sobre capas de hielo se apoya en nueva cartografía y modelación, como muestran trabajos recientes sobre el relieve oculto y su efecto en el comportamiento del hielo, incluido el mapeo de estructuras bajo la Antártida.