
La minera cerró el segundo trimestre de 2026 con un fuerte avance financiero, respaldado por el precio del cobre y el desempeño de sus operaciones. Mantoverde, Mantos Blancos y los proyectos de expansión en Atacama siguen concentrando una parte relevante de su estrategia.
Capstone Copper cerró el segundo trimestre de 2026 con un EBITDA ajustado récord de US$354 millones, en un período marcado por mayores ingresos, una recuperación operacional en sus faenas chilenas y la continuidad de inversiones destinadas a ampliar su capacidad productiva durante los próximos años.
Los ingresos trimestrales aumentaron 36% frente al mismo período de 2025, reflejando principalmente el mejor entorno de precios para el cobre y los metales preciosos. El resultado permitió a la compañía fortalecer su generación de caja y seguir reduciendo el peso de la deuda en relación con sus resultados operacionales.
El balance tiene especial relevancia para Chile, donde Capstone opera Mantoverde, en la Región de Atacama, y Mantos Blancos, en Antofagasta. A estas faenas se suman el proyecto de expansión Mantoverde Optimized y el proyecto cuprífero, aurífero y ferrífero Santo Domingo, ambos ubicados en el distrito minero de Atacama.
Recuperación operacional tras un complejo inicio de año
El segundo trimestre representó una normalización respecto de los primeros tres meses de 2026, cuando Mantoverde enfrentó una paralización laboral de 35 días que afectó la continuidad de la planta de sulfuros, el procesamiento de óxidos y la alimentación proveniente de acopios.
La huelga, iniciada a comienzos de enero y resuelta durante febrero, había reducido la producción trimestral de Mantoverde a 19.018 toneladas de cobre, considerando concentrados y cátodos. También obligó a procesar mineral de menor ley durante parte del período y limitó el rendimiento de las instalaciones.
Con las operaciones nuevamente estabilizadas, Capstone consiguió recuperar actividad durante el segundo trimestre. El desempeño de Mantoverde, Mantos Blancos y la mina mexicana Cozamin sostuvo la mejora operacional, mientras Pinto Valley, en Estados Unidos, continuó enfrentando trabajos asociados a confiabilidad y mantenimiento de planta.
El escenario confirma la importancia de las dos faenas chilenas dentro del portafolio de la compañía. Capstone también opera Pinto Valley, en Arizona, y Cozamin, en el estado mexicano de Zacatecas, pero su principal plataforma de expansión está concentrada en el norte de Chile.
Resultados financieros impulsados por el cobre
El EBITDA ajustado de US$354 millones superó los niveles registrados en períodos anteriores y consolidó una secuencia de resultados favorecida por el precio realizado del cobre.
En el primer trimestre de 2026, Capstone ya había registrado un EBITDA ajustado de US$329,1 millones, frente a US$179,9 millones en igual período del año anterior. La nueva cifra trimestral muestra que la compañía mantuvo un elevado nivel de generación operacional durante la primera mitad del ejercicio.
El mejor desempeño financiero no depende únicamente del volumen producido. Los precios del oro y la plata también han elevado los créditos por subproductos, reduciendo parcialmente los costos netos de las operaciones de sulfuros, particularmente en Mantoverde y Cozamin.
Esta combinación resulta relevante para una compañía que simultáneamente debe financiar mantenimiento, desarrollo de mina, exploración y proyectos de crecimiento. Capstone proyectó para 2026 desembolsos por US$270 millones en capital de sostenimiento y otros US$225 millones en inversiones de expansión.
A ello se agregan gastos de desbroce capitalizado y aproximadamente US$70 millones destinados a exploración, principalmente en el distrito Mantoverde–Santo Domingo.
Mantoverde Optimized avanza hacia su conexión operacional
Uno de los principales focos de inversión es Mantoverde Optimized, iniciativa brownfield que busca elevar la capacidad de procesamiento de la concentradora desde aproximadamente 32.000 hasta 45.000 toneladas diarias.
El proyecto contempla una inversión estimada de US$176 millones y permitiría incorporar cerca de 20.000 toneladas adicionales de cobre y unas 6.000 onzas de oro por año una vez alcanzada su capacidad prevista.
La construcción se mantiene orientada a completar los trabajos principales y las conexiones durante el tercer trimestre de 2026, antes de iniciar la etapa de puesta en marcha y aumento gradual de producción en el cuarto trimestre.
La ejecución incluye una detención programada prolongada en Mantoverde para conectar la nueva infraestructura. Esto implica que parte del crecimiento esperado no se reflejará plenamente durante 2026, sino desde 2027, cuando la operación debería contar con mayor capacidad y un régimen productivo más estable.
Para la minería chilena, el proyecto destaca por tratarse de una ampliación sobre infraestructura existente. Este tipo de desarrollo reduce parte de los riesgos asociados a la construcción de una mina completamente nueva, aunque mantiene desafíos relacionados con la integración de equipos, disponibilidad de planta, recuperación metalúrgica y continuidad durante las conexiones.
Mantos Blancos enfrenta un año de menores leyes
En Mantos Blancos, Capstone continúa gestionando un período de menor ley de cobre asociado a la secuencia del plan minero.
La compañía proyecta que las leyes de sulfuros se sitúen cerca de 0,70% durante 2026, antes de mejorar hasta aproximadamente 0,85% en 2027. Esta condición presiona la producción y eleva los costos unitarios, debido a que se requiere extraer y procesar más material para obtener una cantidad equivalente de cobre.
Pese a este escenario transitorio, la empresa mantiene alternativas de crecimiento. Durante junio ingresó a evaluación ambiental el proyecto Mantos Blancos Fase II, que considera una eventual ampliación de la concentradora de sulfuros.
Capstone también ha evaluado oportunidades relacionadas con el reprocesamiento de relaves históricos y mejoras en recuperación. Estas opciones podrían aprovechar instalaciones y recursos ya disponibles, pero su ejecución dependerá de los estudios técnicos, la tramitación ambiental y la disciplina de capital.
La operación también cerró recientemente acuerdos laborales, reduciendo un factor de incertidumbre para la continuidad productiva en Antofagasta.
Guía anual se mantiene entre 200.000 y 230.000 toneladas
Capstone conservó su proyección consolidada para 2026, con una producción esperada de entre 200.000 y 230.000 toneladas de cobre y costos C1 de US$2,45 a US$2,75 por libra pagable.
Durante el primer trimestre, la compañía produjo 47.960 toneladas, cifra afectada por la paralización de Mantoverde. El segundo semestre será determinante para acercarse al centro del rango anual, considerando las mantenciones programadas y la conexión de Mantoverde Optimized.
El cumplimiento dependerá especialmente de la estabilidad de las plantas, las leyes alimentadas, la disponibilidad de equipos y el desempeño posterior a las intervenciones mayores.
La administración también deberá manejar presiones vinculadas al costo del ácido sulfúrico, el diésel y otros insumos. Estas variables tienen un impacto particularmente visible en la producción de cátodos, cuyos costos son superiores a los del negocio de concentrados.
Santo Domingo mantiene su peso estratégico
Junto con la expansión de sus operaciones actuales, Capstone continúa trabajando en la estrategia de financiamiento, ingeniería y optimización de infraestructura para Santo Domingo, proyecto ubicado cerca de Mantoverde.
El desarrollo cuenta con permisos y está diseñado para producir cobre, oro y concentrado de hierro. Su eventual construcción permitiría configurar un distrito minero integrado, con potencial para compartir infraestructura, servicios, energía, agua y capacidades operacionales.
La decisión de inversión continúa prevista para la segunda mitad de 2026, aunque dependerá de la estructura financiera, las condiciones del mercado y la evaluación final de capital.
Capstone ha destinado alrededor de US$60 millones de su presupuesto de expansión de este año al avance de Santo Domingo. El proyecto también considera oportunidades adicionales relacionadas con mineralización de óxidos, exploración en Sierra Norte y una futura recuperación de cobalto a partir de corrientes del distrito.
Los resultados del segundo trimestre entregan mayor capacidad financiera para sostener esa cartera. Sin embargo, la principal señal para la industria será la ejecución operacional: estabilizar Mantoverde, completar su ampliación, atravesar el ciclo de menores leyes en Mantos Blancos y definir el futuro de Santo Domingo sin deteriorar el balance.
En ese contexto, Chile concentra no solo una parte relevante de la producción actual de Capstone, sino también los activos que podrían determinar la escala futura de la compañía dentro del mercado americano del cobre.