Industria Minera

Super Copper identifica objetivos magnéticos de escala kilométrica en proyecto Castilla, en Atacama

Super Copper ha detectado cuerpos magnéticos de gran tamaño en su proyecto Castilla, en Atacama, lo que podría indicar la presencia de mineralización de cobre y oro.

Super Copper identifica objetivos magnéticos de escala kilométrica en proyecto Castilla, en Atacama
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El modelamiento tridimensional detectó cuerpos que comenzarían cerca de la superficie y se prolongarían entre 400 y 800 metros de profundidad. La compañía prepara una campaña de polarización inducida para definir futuros blancos de perforación.

Super Copper identificó varios objetivos magnéticos de escala kilométrica bajo sectores con altas concentraciones superficiales de cobre y oro en el proyecto Castilla, ubicado en la Región de Atacama.

Los resultados provienen de un nuevo modelamiento tridimensional de la información magnética obtenida mediante drones, trabajo que permitió reconocer cuerpos tabulares con orientación norte-noroeste y una inclinación pronunciada hacia el noreste.

Las principales anomalías comenzarían en superficie o a poca profundidad y se extenderían aproximadamente entre 400 y 800 metros. Algunas respuestas geofísicas continúan hasta la base del modelo de inversión, situada a unos 2.500 metros, aunque esa profundidad no implica que exista mineralización económica a lo largo de toda su extensión.

El interés exploratorio se concentra en la relación espacial entre estas anomalías y una serie de vetas de cuarzo, óxidos de hierro y sulfuros de hierro y cobre identificados en superficie. En campañas previas, muestras selectivas de roca entregaron valores de hasta 17,7% de cobre y 53,8 gramos por tonelada de oro.

La coincidencia entre los resultados geoquímicos, las estructuras observadas en terreno y los cuerpos magnéticos enterrados refuerza la hipótesis de que Castilla podría albergar un sistema de óxidos de hierro, cobre y oro, conocido en la industria como IOCG.

Anomalías bajo sectores con cobre y oro superficial

El levantamiento magnético fue ejecutado con líneas de vuelo separadas por 50 metros sobre una superficie aproximada de ocho por nueve kilómetros. Posteriormente, los datos fueron procesados mediante inversión vectorial magnética, una técnica que permite representar en tres dimensiones el comportamiento magnético de las rocas bajo la superficie.

A diferencia de los métodos convencionales, este tipo de modelamiento puede detectar minerales magnéticos cuya orientación quedó registrada durante antiguos procesos hidrotermales y que no necesariamente coincide con el campo magnético terrestre actual.

Esta característica resulta relevante en sistemas IOCG, donde la magnetita puede formar núcleos profundos asociados a procesos de alteración y circulación de fluidos mineralizantes. En Castilla, el modelo muestra cuerpos magnéticos de paredes pronunciadas y geometría tabular, próximos a zonas donde se reconocieron muestras superficiales enriquecidas en oro, cobre y hierro.

Sobre algunos de estos cuerpos, la respuesta magnética superficial es relativamente baja. Esa configuración podría relacionarse con sectores superiores dominados por hematita y con núcleos más profundos ricos en magnetita.

La interpretación todavía deberá ser comprobada mediante nuevos estudios geofísicos y perforaciones. Una anomalía magnética permite identificar contrastes en las propiedades físicas de la roca, pero no demuestra por sí sola la presencia, continuidad, tonelaje o ley de un depósito mineral.

Las cifras de la exploración en Castilla

Las campañas de terreno consideradas en el análisis incluyeron dos muestras recolectadas en 2023 y otras 93 obtenidas durante 2025.

En total, las 95 muestras selectivas provinieron de vetas, material suelto y sectores vinculados con antiguas labores mineras. Los resultados de oro variaron desde valores bajo el límite de detección hasta un máximo de 53,8 gramos por tonelada, mientras que el cobre alcanzó un máximo de 17,7%.

Del conjunto analizado, 22 muestras superaron un gramo por tonelada de oro.

Los valores más elevados tienden a agruparse sobre los cuerpos magnéticos o en sus bordes, especialmente en zonas con vetas de cuarzo que siguen o cortan estructuras de óxidos de hierro.

Sin embargo, estas muestras fueron seleccionadas desde sectores visibles y considerados geológicamente interesantes. Por esa razón, no representan una ley promedio del proyecto ni permiten calcular recursos minerales. Su función es orientar la exploración hacia áreas donde coinciden evidencias estructurales, geoquímicas y geofísicas.

Polarización inducida definirá blancos de perforación

La siguiente etapa contemplada para Castilla corresponde a un levantamiento de polarización inducida, o IP, sobre los sectores donde las anomalías superficiales de cobre y oro coinciden con los cuerpos magnéticos interpretados en profundidad.

Este método busca detectar zonas de alta cargabilidad, una propiedad frecuentemente relacionada con la presencia de minerales sulfurados. En términos exploratorios, la combinación de magnetismo e IP puede ayudar a diferenciar cuerpos magnéticos estériles de sectores con mayor potencial para contener sulfuros de cobre y oro.

La compañía también continuará con el mapeo geológico, la prospección de superficie y la medición de susceptibilidad magnética de muestras de roca. A ello se sumará la interpretación de fallas y estructuras que podrían haber canalizado fluidos mineralizantes, junto con la integración de información de alteración obtenida mediante imágenes satelitales.

El objetivo es construir una lista priorizada de blancos donde coincidan tres elementos: una respuesta geofísica compatible con sulfuros, estructuras favorables y presencia superficial de cobre u oro.

Solo después de esa integración será posible determinar las ubicaciones más adecuadas para una eventual campaña de sondajes.

Potencial IOCG en una región minera consolidada

Castilla se encuentra en Atacama, una región caracterizada por la presencia de yacimientos de cobre, oro y hierro, además de infraestructura minera, carreteras, servicios especializados y una extensa trayectoria en exploración.

Los depósitos IOCG tienen especial relevancia en el norte de Chile debido a que pueden contener cobre, oro, hierro y otros elementos en sistemas de gran escala. Su geometría y distribución interna suelen ser complejas, por lo que la exploración requiere combinar geología estructural, geoquímica, magnetometría, polarización inducida y perforación.

En el caso de Castilla, el modelamiento 3D entrega una primera imagen de los objetivos situados bajo las manifestaciones superficiales. El avance reduce parte de la incertidumbre sobre la geometría del sistema, pero aún no responde las preguntas centrales de cualquier proyecto temprano: si los cuerpos contienen sulfuros, qué leyes presentan, cuál es su espesor y si mantienen continuidad lateral y vertical.

La magnitud de las anomalías y su cercanía con muestras de alta ley justifican una nueva fase de exploración, aunque los resultados superficiales no deben extrapolarse hacia profundidad.

Para la industria, el proyecto se incorpora a una cartera creciente de iniciativas que buscan nuevos sistemas cupríferos bajo cobertura o en sectores históricamente reconocidos por labores de pequeña escala. Este tipo de exploración será cada vez más relevante ante el agotamiento natural de minas maduras y la necesidad de reponer recursos de cobre.

Qué observará la industria

El próximo dato decisivo será la respuesta de la polarización inducida. Una coincidencia entre cargabilidad, estructuras y cuerpos magnéticos elevaría la prioridad de los objetivos y permitiría avanzar hacia sondajes con una hipótesis geológica más definida.

La perforación será, no obstante, la etapa que determine si las anomalías corresponden efectivamente a un sistema mineralizado y si existe continuidad más allá de las muestras superficiales.

Hasta entonces, Castilla permanece como un proyecto de exploración temprana con señales geológicas y geofísicas favorables, pero sin recursos minerales definidos. El avance principal consiste en haber trasladado la exploración desde indicios visibles en superficie hacia objetivos tridimensionales que ahora pueden ser evaluados de manera sistemática.