
La cartera considera plantas desaladoras, sistemas de impulsión y proyectos de reúso. En paralelo, Cochilco proyecta que el agua de mar llegará a representar cerca del 68% del abastecimiento hídrico de la minería del cobre hacia 2034.
Chile está acelerando el desarrollo de infraestructura para reducir la presión sobre las fuentes continentales de agua, con una cartera que al cierre de 2025 reunía 64 proyectos de desalación, tratamiento y transporte por una inversión estimada de US$25.613 millones. La minería aparece como uno de los principales impulsores de esta transformación, especialmente en el norte del país, donde las operaciones requieren transportar agua desde la costa hasta faenas situadas a cientos o miles de metros sobre el nivel del mar.
La cifra de US$25.600 millones, sin embargo, corresponde al conjunto de la infraestructura hídrica no convencional proyectada en Chile y no exclusivamente a inversiones mineras. El catastro elaborado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades) y la Corporación de Bienes de Capital (CBC) incorpora proyectos destinados también a empresas sanitarias, industria, iniciativas multipropósito e hidrógeno verde.
Desaladoras concentran más de US$19.000 millones
De los 64 proyectos contabilizados al cierre de 2025, 38 corresponden a plantas desaladoras, con inversiones estimadas en US$19.277 millones. Otros seis proyectos corresponden a plantas de tratamiento de aguas, por US$354 millones, mientras 20 iniciativas están asociadas a sistemas de impulsión y transporte, con una inversión conjunta de US$5.982 millones.
La infraestructura proyectada permitiría incorporar más de 44.000 litros por segundo de capacidad adicional entre las distintas soluciones consideradas. En materia ambiental, 28 proyectos del catastro contaban con una Resolución de Calificación Ambiental favorable, 14 estaban en evaluación y otros 22 todavía no habían ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
La minería tiene una participación relevante especialmente en las obras necesarias para llevar el recurso hasta las faenas. De los 20 proyectos de transporte de agua identificados en el catastro, 13 están vinculados al sector minero, una señal de que el desafío no consiste solamente en producir agua desalinizada, sino también en bombearla durante decenas o cientos de kilómetros y superar importantes diferencias de altura.
Una medición anterior de Acades y CBC, correspondiente a 51 iniciativas identificadas durante 2025, situaba al sector minero como el principal inversionista individual: 15 proyectos concentraban US$9.299 millones y una capacidad de 9.384 litros por segundo. La cartera posteriormente siguió ampliándose con nuevas iniciativas de distintos sectores productivos.
El agua de mar ganará terreno en la producción de cobre
El cambio de matriz hídrica aparece con claridad en las proyecciones de la Comisión Chilena del Cobre. Cochilco estima que la demanda total de agua de la minería cuprífera aumentará desde 18,5 metros cúbicos por segundo en 2024 hasta 20,6 m³/s en 2034, equivalente a un crecimiento promedio anual cercano al 1,2%.
El cambio más significativo estará en el origen del recurso. El agua de mar representaba un 40,7% del consumo hídrico minero en 2024 y Cochilco proyecta que llegará aproximadamente al 67,6% en 2034. En términos absolutos, su utilización aumentaría desde 7,5 m³/s hasta 13,9 m³/s en una década, un incremento cercano al 85%.
La tendencia será inversa para las fuentes continentales. Su utilización bajaría desde 10,9 m³/s en 2024 hasta alrededor de 6,7 m³/s en 2034, reduciendo la presión de las operaciones sobre acuíferos y otras fuentes ubicadas en regiones con escasez hídrica estructural. Dentro del suministro proveniente del océano, el agua desalinizada representaría cerca de tres cuartas partes hacia el final del período.
El fenómeno está estrechamente relacionado con la evolución de los yacimientos. Cochilco anticipa mayores requerimientos de procesamiento a medida que algunas operaciones avanzan desde minerales oxidados hacia sulfuros, junto con expansiones de faenas existentes y la eventual incorporación de nuevos proyectos.
Nuevas plantas entran al sistema
El período 2026-2027 concentra varias de las principales incorporaciones previstas por la autoridad. Entre ellas figura el Proyecto C20+ de Collahuasi, en Tarapacá, con una capacidad de desalación de 1.050 litros por segundo, además de la planta para el Distrito Norte de Codelco, en Antofagasta, inicialmente diseñada para entregar 840 litros por segundo y con capacidad de expansión futura.
También se contempla la ampliación de la infraestructura hídrica de Candelaria, en Atacama, y el suministro de hasta 500 litros por segundo de agua desalinizada para Los Bronces, mediante el proyecto multipropósito desarrollado por Aguas Pacífico. Para 2027, Cochilco considera además una ampliación de 400 litros por segundo asociada a Los Pelambres y nueva infraestructura de agua de mar para el desarrollo de Centinela.
Antofagasta aparece como el principal polo de esta transformación. Un catastro divulgado por Acades durante 2026 situó en esa región más de US$11.100 millones en proyectos de infraestructura hídrica no convencional, reflejando la concentración de grandes operaciones de cobre y la necesidad de asegurar fuentes independientes de los recursos continentales.
Una nueva regulación para la desalación
La expansión coincide con un cambio regulatorio. La Ley 21.813 sobre uso de agua de mar para desalinización, publicada el 12 de mayo de 2026, estableció un marco específico para estos proyectos, incluida una nueva figura de concesión, servidumbres para desarrollar las obras necesarias y una Estrategia Nacional de Desalinización. La Dirección General de Aguas tendrá atribuciones en la tramitación y fiscalización del sistema.
Buena parte del nuevo régimen comenzará a operar el 13 de noviembre de 2027, mientras deben dictarse los reglamentos correspondientes. Para la industria, el resultado de ese proceso será relevante porque las plantas desaladoras, tuberías y sistemas de bombeo requieren grandes inversiones iniciales y plazos extensos de construcción y operación.
El escenario proyectado por Cochilco apunta a que la discusión hídrica minera se desplazará progresivamente desde la disponibilidad de agua continental hacia la capacidad de producir, transportar y utilizar agua de mar de manera eficiente. Con casi siete de cada diez litros utilizados por la minería del cobre proyectados desde fuentes marinas hacia 2034, la infraestructura hídrica pasará a ser un componente cada vez más determinante para las expansiones y nuevos proyectos del sector.






