
El nuevo protocolo firmado por Sernageomin y Senapred reemplazará las actuales alertas técnicas por colores y establecerá una clasificación más detallada de la actividad volcánica, con el objetivo de mejorar la respuesta ante posibles emergencias en el país.
Chile comenzará a utilizar un nuevo sistema de clasificación de la actividad volcánica a partir del 28 de octubre de 2026, tras la firma de un protocolo entre el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred).
El principal cambio será la sustitución de las actuales alertas técnicas identificadas por colores por los denominados Estados de Actividad Volcánica (EAV), una escala numérica que irá desde el 0 hasta el 5 y permitirá describir con mayor precisión las condiciones de los volcanes monitoreados en Chile.
La actualización también establecerá procedimientos de coordinación entre ambas instituciones, especialmente frente a cambios repentinos en el comportamiento de un volcán que puedan representar amenazas para comunidades cercanas, infraestructura y actividades económicas.
El acuerdo fue suscrito el jueves 8 de octubre en el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), ubicado en Temuco, con la participación de autoridades nacionales y equipos técnicos especializados.
Qué cambiará con el nuevo sistema de actividad volcánica
Actualmente, Sernageomin utiliza cuatro niveles de alerta técnica identificados mediante colores para comunicar las condiciones de los volcanes bajo vigilancia.
Este mecanismo será reemplazado por una clasificación numérica de seis estados, que permitirá diferenciar con mayor detalle los escenarios observados mediante instrumentos científicos.
La modificación contempla tres aspectos centrales:
- Nueva escala de 0 a 5: los Estados de Actividad Volcánica reemplazarán las categorías técnicas por colores utilizadas hasta ahora.
- Evaluación científica más detallada: la clasificación considerará los parámetros registrados por los sistemas de vigilancia instrumental.
- Mayor coordinación ante emergencias: se incorporarán procedimientos específicos para comunicar variaciones en la actividad y facilitar decisiones de protección.
La escala permitirá disponer de información más precisa sobre el comportamiento volcánico, aunque la clasificación técnica no debe interpretarse por sí sola como una orden de evacuación.
Los criterios específicos que distinguen cada uno de los seis estados deberán consultarse en la documentación técnica oficial del nuevo sistema una vez implementado.
Sernageomin y Senapred tendrán funciones diferenciadas
Uno de los componentes más relevantes del protocolo es la separación explícita entre la evaluación científica de los volcanes y las decisiones destinadas a proteger a la población.
Sernageomin será responsable de determinar el Estado de Actividad Volcánica, utilizando los antecedentes obtenidos por sus redes de monitoreo y el análisis desarrollado por especialistas.
Entre los elementos que pueden aportar información sobre el comportamiento de un volcán se encuentran la actividad sísmica, las emisiones de gases, las variaciones de temperatura, la deformación del terreno y las manifestaciones superficiales.
Senapred, en tanto, mantendrá la responsabilidad de definir los niveles de alertamiento territorial y coordinar las medidas de protección que correspondan.
Esta distinción es importante porque un cambio en el estado técnico de un volcán no implica necesariamente que todas las localidades cercanas deban adoptar las mismas medidas.
Las decisiones dependerán del escenario observado, las zonas potencialmente expuestas y la evaluación de las autoridades responsables de la gestión del riesgo.
Nuevo protocolo permitirá responder ante cambios repentinos
La actualización incorpora mecanismos para acelerar el intercambio de información entre los organismos encargados del monitoreo y de la respuesta ante emergencias.
Entre las herramientas consideradas se encuentra la Solicitud de Mesa Técnica (SMeT), destinada a facilitar el análisis conjunto cuando se produzcan variaciones escalonadas en los Estados de Actividad Volcánica.
El documento también establece un procedimiento de tres etapas para ordenar la interacción institucional y mejorar la coordinación operativa.
Otro de sus objetivos es reducir los tiempos de comunicación frente a episodios de evolución intempestiva, una condición especialmente relevante cuando los cambios en un sistema volcánico ocurren con rapidez.
Estas herramientas buscan que la información científica pueda transformarse oportunamente en decisiones territoriales, evitando demoras que dificulten la adopción de medidas preventivas.
No obstante, el nuevo sistema no elimina la incertidumbre inherente a los procesos volcánicos ni permite establecer con certeza cuándo ocurrirá una erupción.
Monitoreo permanente desde Temuco
La vigilancia de los principales sistemas volcánicos activos del país se desarrolla a través de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica de Sernageomin, cuyo trabajo técnico se concentra en el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur.
Desde Temuco, especialistas analizan continuamente información proveniente de equipos distribuidos en distintos sectores del territorio nacional.
Durante la firma del protocolo, las autoridades recorrieron las instalaciones de monitoreo para conocer las capacidades tecnológicas y operativas que respaldarán la implementación de los nuevos estados.
La vigilancia permanente resulta fundamental para identificar variaciones respecto del comportamiento habitual de cada volcán.
Estas diferencias pueden manifestarse mediante movimientos sísmicos asociados a procesos internos, modificaciones en las emisiones o cambios en la superficie.
Sin embargo, no toda anomalía representa una erupción inminente. La interpretación requiere considerar distintos indicadores y la evolución del sistema a lo largo del tiempo.
Por qué este cambio importa para las comunidades cercanas a volcanes
Chile mantiene una importante exposición a amenazas volcánicas debido a la presencia de numerosos sistemas activos distribuidos principalmente a lo largo de la cordillera de los Andes.
En regiones como Ñuble, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, la actividad volcánica forma parte de los riesgos que deben considerar comunidades, municipios, servicios públicos y actividades productivas.
La exposición no se limita a las localidades ubicadas inmediatamente junto a un cráter.
Dependiendo de las características de una erupción, los efectos pueden incluir caída de cenizas, desplazamiento de material volcánico, flujos de lodo conocidos como lahares e interrupciones en caminos y servicios.
Para las familias, una clasificación técnica más detallada puede contribuir a comprender las variaciones del monitoreo y distinguirlas de las medidas de emergencia que eventualmente adopte Senapred.
También puede facilitar la planificación de los municipios, especialmente cuando sea necesario evaluar restricciones de acceso, preparación de rutas de evacuación o comunicación preventiva.
Impacto para el turismo, transporte y actividades económicas
La actualización tiene implicancias que van más allá de la protección residencial.
En distintas zonas del sur de Chile, los volcanes forman parte de destinos turísticos vinculados al senderismo, centros de montaña, parques y actividades al aire libre.
Una variación en el comportamiento volcánico puede obligar a restringir accesos a determinados sectores, modificar operaciones turísticas o adoptar medidas preventivas para trabajadores y visitantes.
El transporte también puede verse afectado ante escenarios de caída de cenizas, interrupciones de caminos o restricciones operacionales.
Para empresas agrícolas, forestales, turísticas y de servicios que funcionan cerca de áreas volcánicas, contar con información técnica actualizada permite revisar sus procedimientos de continuidad operacional.
En el caso de instalaciones productivas y proyectos de infraestructura, la clasificación debe complementarse con mapas de peligro, planes de emergencia y las disposiciones que establezcan las autoridades competentes.
El nuevo protocolo busca mejorar la coordinación institucional, pero no reemplaza las obligaciones de prevención que corresponden a cada organización.
Qué ocurrirá desde el 28 de octubre
La implementación oficial de los Estados de Actividad Volcánica comenzará el miércoles 28 de octubre de 2026.
Hasta esa fecha, el sistema de alertas técnicas por colores seguirá siendo la referencia vigente para la clasificación de los volcanes monitoreados por Sernageomin.
Con la entrada en funcionamiento del nuevo modelo, la información técnica comenzará a expresarse mediante la escala de 0 a 5.
Esto no significa que todos los volcanes experimentarán modificaciones en su actividad durante esa jornada. Se trata de una actualización del mecanismo utilizado para evaluar y comunicar su comportamiento.
También será importante que municipios, operadores turísticos, organismos de emergencia y comunidades se familiaricen con la nueva clasificación para evitar confusiones durante el período de transición.
Qué deben revisar quienes viven o trabajan en zonas volcánicas
Las personas que residen, trabajan o realizan actividades turísticas cerca de volcanes activos deben mantener atención tanto a la información técnica de Sernageomin como a las alertas territoriales y medidas de protección determinadas por Senapred.
Ambas cumplen funciones diferentes y complementarias.
Conocer las zonas de amenaza, identificar rutas de evacuación y mantener actualizados los planes familiares o laborales son medidas necesarias independientemente del nivel de actividad de un volcán.
También es importante considerar que una condición técnica de menor actividad no elimina por completo los peligros asociados al entorno volcánico.
El cambio que comenzará el 28 de octubre modificará la manera en que Chile clasifica y comunica la actividad de sus volcanes, con una escala más detallada y procedimientos orientados a mejorar la coordinación entre el monitoreo científico y la respuesta ante emergencias.
Su aplicación será especialmente relevante para las comunidades cordilleranas y las actividades económicas que requieren información oportuna sobre las condiciones de seguridad del territorio.
REDIMIN Responde
¿Cuándo comenzará Chile a utilizar el nuevo sistema de clasificación de la actividad volcánica?
Chile comenzará a utilizar el nuevo sistema de clasificación de la actividad volcánica a partir del 28 de octubre de 2026.
¿Qué cambios introduce el nuevo sistema de clasificación de la actividad volcánica?
El nuevo sistema reemplazará las alertas técnicas por colores con una escala numérica de Estados de Actividad Volcánica (EAV) que va del 0 al 5, permitiendo una descripción más precisa de las condiciones de los volcanes.
¿Cuál es la función de Sernageomin en el nuevo protocolo?
Sernageomin será responsable de determinar el Estado de Actividad Volcánica utilizando datos de sus redes de monitoreo y análisis de especialistas, considerando factores como actividad sísmica, emisiones de gases y deformación del terreno.
¿Qué rol tendrá Senapred bajo el nuevo protocolo de actividad volcánica?
Senapred será responsable de definir los niveles de alertamiento territorial y coordinar las medidas de protección necesarias, basándose en el escenario observado y la evaluación de riesgo.
¿Cómo afectará el nuevo sistema a las comunidades cercanas a volcanes?
El nuevo sistema permitirá a las comunidades comprender mejor las variaciones en el monitoreo volcánico y planificar medidas de emergencia, como restricciones de acceso y rutas de evacuación, especialmente en regiones expuestas a amenazas volcánicas.






