
El trabajo cubrirá el arco volcánico entre Tupungatito y Nevados de Chillán, con especial atención en Tinguiririca y El Palomo, dos sistemas de la Región de O’Higgins donde persisten brechas de información sobre comportamiento eruptivo y áreas potencialmente expuestas.
El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y la Universidad de O’Higgins (UOH) avanzan en la elaboración de una nueva cartografía de peligros volcánicos para la zona central de Chile, una iniciativa destinada a mejorar el conocimiento de sistemas que cuentan con antecedentes geológicos limitados y a entregar nuevas herramientas para la planificación territorial y la gestión del riesgo de desastres.
El trabajo será desarrollado por profesionales de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica (RNVV) de Sernageomin junto con académicos y estudiantes de Ingeniería Civil Geológica de la UOH. El área considerada se extenderá desde el volcán Tupungatito, en la zona cordillerana central, hasta el complejo Nevados de Chillán, incorporando particularmente el análisis de los volcanes Tinguiririca y El Palomo, en la Región de O’Higgins.
La iniciativa busca cerrar una brecha relevante de conocimiento geológico. A diferencia de otros complejos volcánicos del país con mayor recurrencia eruptiva, instrumentación y documentación histórica, parte de los sistemas de la zona central presenta registros más acotados. Esa menor frecuencia conocida no elimina la amenaza y puede dificultar la estimación de los efectos que tendría una eventual reactivación.
Cartografía para identificar áreas potencialmente expuestas
La futura cartografía permitirá delimitar sectores que podrían verse afectados bajo distintos escenarios eruptivos y generar antecedentes técnicos para los organismos responsables de prevención, ordenamiento territorial y respuesta ante emergencias. El desarrollo combinará levantamientos de información, observaciones de terreno y modelaciones orientadas a construir escenarios de peligro.
Los académicos Laura Becerril y Jorge Romero, del Instituto de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de O’Higgins, participarán en el proyecto junto a estudiantes de Ingeniería Civil Geológica y especialistas de la RNVV.
La colaboración también marcará una modalidad inédita para este tipo de productos técnicos dentro de Sernageomin: la cartografía tendrá autoría compartida entre profesionales del organismo público y académicos universitarios. El objetivo es complementar capacidades y evitar duplicación de esfuerzos en zonas donde ya existen líneas de investigación o experiencia acumulada.
Para la industria minera y la infraestructura asociada a la actividad productiva, este tipo de información constituye un insumo de largo plazo. Los mapas de peligro geológico permiten incorporar amenazas naturales en decisiones sobre localización de instalaciones, caminos, líneas eléctricas, conducciones de agua, campamentos, obras de comunicación y otras infraestructuras emplazadas en ambientes cordilleranos.
Tinguiririca y El Palomo concentran parte del trabajo
Una de las principales áreas de interés será la Región de O’Higgins, donde se encuentran los sistemas volcánicos Tinguiririca y El Palomo. Ambos presentan un nivel de peligro eruptivo bajo a moderado y una baja probabilidad de erupciones inminentes, pero mantienen una menor disponibilidad de estudios respecto de otros volcanes activos del país.
La baja frecuencia de eventos documentados es precisamente uno de los factores que justifican el levantamiento. Álvaro Amigo, jefe nacional de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, advirtió que existen pocos estudios sobre estos sistemas y que esa falta de antecedentes puede llevar a subestimar los efectos potenciales de una futura reactivación.
La cartografía buscará, por tanto, avanzar desde la caracterización general de la amenaza hacia una representación espacial de los posibles escenarios. Esto permite establecer qué áreas podrían estar expuestas y entregar una base técnica más sólida para instrumentos de reducción del riesgo.
El componente resulta especialmente relevante en territorios cordilleranos donde convergen actividades productivas, infraestructura energética, rutas, localidades y proyectos que deben considerar amenazas geológicas durante diferentes etapas de su desarrollo.
Información geológica para decisiones de inversión e infraestructura
Chile cuenta con una extensa cadena volcánica y una economía minera estrechamente vinculada a la cordillera de los Andes. Aunque la nueva cartografía no está dirigida exclusivamente a proyectos mineros, la información sobre amenazas naturales forma parte del entorno técnico que deben analizar las inversiones emplazadas en zonas cordilleranas.
En proyectos de larga vida útil, la caracterización de riesgos geológicos puede incidir en la ingeniería, ubicación de instalaciones críticas, rutas alternativas, protocolos de emergencia y continuidad operacional. También permite disponer de una referencia territorial para evaluar futuros desarrollos de infraestructura pública y privada.
La Red Nacional de Vigilancia Volcánica mantiene monitoreo instrumental permanente sobre 43 volcanes priorizados del país y, además de generar alertas técnicas, desarrolla evaluaciones de peligrosidad y cartografía destinada a fortalecer la prevención y preparación frente a emergencias volcánicas.
La elaboración de mapas de peligro complementa ese monitoreo. Mientras las redes instrumentales permiten observar cambios en la actividad de un volcán, la cartografía busca responder otra pregunta central: qué sectores podrían verse afectados si se desarrolla determinado escenario eruptivo.
Un nuevo insumo para la gestión territorial en O’Higgins
La iniciativa también será relevante para el trabajo del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), particularmente en la Región de O’Higgins. Representantes regionales del organismo participaron en la presentación del proyecto, considerando que los antecedentes obtenidos podrán incorporarse a instrumentos de reducción del riesgo y preparación territorial.
El desarrollo de la nueva cartografía adquiere además importancia en un contexto en que la gestión de proyectos productivos e infraestructura enfrenta exigencias crecientes para caracterizar las condiciones físicas del territorio desde etapas tempranas.
Disponer de mejores antecedentes sobre amenazas volcánicas no implica anticipar una erupción ni modificar por sí solo el nivel de alerta de un sistema. Su función es reducir incertidumbre y definir con mayor precisión las posibles zonas de afectación ante distintos escenarios.
Para una zona central donde los antecedentes disponibles todavía son limitados, el proyecto de Sernageomin y la UOH apunta precisamente a construir esa base de conocimiento. La información resultante podrá fortalecer la prevención de desastres y, al mismo tiempo, entregar nuevos antecedentes para decisiones territoriales y de infraestructura en una franja cordillerana relevante para la actividad económica del país.






