
Investigadores japoneses identificaron concentraciones extraordinarias de oro dentro de cristales de pirita extraídos del fondo marino, a unos 360 kilómetros de Tokio. El metal estaría incorporado en la estructura del mineral, un hallazgo que aporta nuevas pistas sobre la formación de depósitos auríferos submarinos.
Un equipo de científicos japoneses descubrió concentraciones de hasta 1,9% de oro en cristales de pirita procedentes de depósitos hidrotermales submarinos ubicados al sur de Japón. El hallazgo, publicado el 7 de julio de 2026 en la revista científica Scientific Reports, revela que el metal precioso puede encontrarse incorporado directamente en la estructura cristalina de este mineral, sin formar necesariamente partículas de oro visibles al microscopio.
La investigación se desarrolló en la caldera submarina Higashi-Aogashima, situada en el arco volcánico de Izu-Ogasawara, aproximadamente 360 kilómetros al sur de Tokio. En esta zona, a profundidades cercanas a los 700 y 820 metros, existen depósitos de sulfuros metálicos asociados a sistemas hidrotermales activos.
El estudio fue encabezado por Yuichi Morishita, investigador de la Universidad de Shizuoka, junto con especialistas de la Universidad de Waseda, la Universidad de Tokio y otras instituciones científicas japonesas.
Los resultados aportan nuevos antecedentes sobre los mecanismos mediante los cuales el oro puede concentrarse en minerales sulfurados, especialmente en ambientes volcánicos submarinos.
Qué es el oro invisible y por qué aparece dentro de la pirita
La pirita es un mineral compuesto principalmente por hierro y azufre, cuya fórmula química es FeS₂. Su apariencia metálica y color dorado le han valido el nombre popular de oro de los tontos, debido a que puede confundirse visualmente con el metal precioso.
Sin embargo, aunque la pirita no es oro, algunos de sus cristales pueden contener cantidades relevantes de este elemento.
En geología, el término oro invisible se utiliza para describir el oro que no aparece como partículas identificables mediante técnicas microscópicas convencionales.
Este metal puede encontrarse en forma de nanopartículas extremadamente pequeñas o incorporado a escala atómica dentro de la estructura cristalina de otros minerales.
El descubrimiento japonés corresponde principalmente a esta segunda posibilidad.
Los investigadores determinaron que el oro presentaba una distribución prácticamente uniforme dentro de los cristales analizados, sin detectar acumulaciones individuales que evidenciaran la presencia de nanopartículas.
Esto respalda la interpretación de que el metal estaría incorporado a la red cristalina de la pirita, formando una solución sólida.
No obstante, el estudio reconoce que los resultados no permiten descartar completamente la existencia de nanopartículas extremadamente pequeñas distribuidas de manera homogénea.
Concentraciones de oro muy superiores a otros depósitos submarinos
Uno de los resultados más relevantes fue la cantidad de oro detectada.
Mediante análisis de espectrometría de masas de iones secundarios, conocida como SIMS, los investigadores identificaron concentraciones máximas de 19.231 partes por millón (ppm), equivalentes aproximadamente al 1,9% en peso.
La cifra resulta excepcional para un elemento que normalmente aparece en concentraciones considerablemente menores dentro de minerales sulfurados.
El estudio consideró 135 mediciones de oro en pirita, con valores que oscilaron entre 0,43 y 19.231 ppm. El promedio de estas mediciones alcanzó 844 ppm.
Sin embargo, existe una distinción fundamental: el 1,9% corresponde a una medición localizada dentro de un cristal de pirita, no a la ley promedio de todo el depósito submarino.
Estudios anteriores sobre los montículos de sulfuros de Higashi-Aogashima habían identificado concentraciones de oro en roca de hasta 275 ppm, con un promedio de 102 ppm en 15 muestras.
Como referencia, una comparación de 130 depósitos de sulfuros masivos submarinos alrededor del mundo había registrado contenidos de oro comprendidos entre 0,01 y 43 ppm.
Estas diferencias posicionan a Higashi-Aogashima como un sistema hidrotermal especialmente enriquecido en oro, aunque todavía no permiten determinar su potencial económico como yacimiento explotable.
Cómo lograron detectar el oro dentro del mineral
Las muestras utilizadas en la investigación fueron recolectadas durante expediciones científicas realizadas en 2021 y 2022.
Los investigadores examinaron materiales provenientes de tres zonas hidrotermales dentro de la caldera: Central Cone, Southeast y East.
Parte de las muestras fue obtenida mediante el buque oceanográfico Shinsei-maru y el vehículo submarino operado remotamente Hyper-Dolphin, utilizado para recolectar materiales directamente desde el fondo oceánico.
También se analizaron fragmentos procedentes de una chimenea hidrotermal activa.
Estas estructuras se forman cuando fluidos calientes, enriquecidos en minerales y metales, emergen desde el subsuelo marino y entran en contacto con el agua oceánica más fría.
El cambio de temperatura y las reacciones químicas favorecen la precipitación de sulfuros que pueden acumular cobre, zinc, plomo, oro y otros elementos.
Para estudiar las muestras, los científicos utilizaron espectrometría de masas de iones secundarios, una técnica que permite identificar elementos químicos presentes en regiones microscópicas del material.
El método empleado alcanzó una sensibilidad de detección de oro de aproximadamente siete partes por mil millones y permitió estudiar su distribución en profundidad con una resolución del orden de tres nanómetros.
En el cristal con mayor concentración, el análisis mostró una presencia prácticamente constante de oro, reforzando la hipótesis de su incorporación a la estructura mineral.
El arsénico, el cobre y el plomo podrían explicar la acumulación
La investigación también examinó qué condiciones químicas permiten que la pirita incorpore cantidades tan elevadas de oro.
Los científicos identificaron una relación entre las concentraciones del metal precioso y otros elementos, particularmente arsénico, cobre y plomo.
La presencia de arsénico en la pirita puede modificar su estructura cristalina, generando condiciones que favorecen la incorporación de átomos de oro.
Esta asociación ya había sido reconocida en investigaciones sobre mineralización aurífera, pero los resultados japoneses sugieren que no sería suficiente para explicar las concentraciones máximas registradas.
Los cristales más enriquecidos en oro también presentaban contenidos elevados de cobre y plomo.
Los autores plantean que estos elementos podrían contribuir a modificar la estructura cristalina y facilitar la incorporación de mayores cantidades de oro.
Las concentraciones más altas se encontraron especialmente en piritas de textura coloforme, asociadas a determinados procesos de precipitación hidrotermal.
Sin embargo, el papel exacto del cobre y el plomo todavía requiere nuevas investigaciones. Los resultados muestran asociaciones geoquímicas, pero no establecen por completo el mecanismo que permite alcanzar concentraciones tan elevadas.
Qué significa el descubrimiento para la exploración minera
El hallazgo tiene implicaciones para el estudio y la exploración de depósitos auríferos, tanto submarinos como continentales.
Tradicionalmente, una parte de la caracterización mineralógica del oro se ha concentrado en identificar partículas de metal nativo o minerales que contienen oro visible.
Sin embargo, investigaciones como esta demuestran que una fracción del metal puede permanecer alojada dentro de la estructura de sulfuros comunes, sin manifestarse como partículas independientes.
Comprender esa distribución es relevante para seleccionar técnicas de análisis, interpretar resultados geoquímicos y evaluar cómo se concentra el oro durante la formación de un depósito.
También puede tener implicaciones metalúrgicas, porque el oro incorporado en minerales sulfurados puede requerir tratamientos distintos de los utilizados para recuperar partículas de oro libre.
No obstante, identificar concentraciones extraordinarias en cristales individuales no significa necesariamente que exista una operación minera económicamente viable.
Para establecerlo sería necesario conocer el volumen del depósito, su distribución de leyes, las características del mineral y las dificultades técnicas de una eventual recuperación.
La minería submarina sigue enfrentando importantes desafíos
La ubicación de Higashi-Aogashima constituye otro aspecto de interés científico e industrial.
Los depósitos estudiados se encuentran a profundidades relativamente moderadas frente a otros sistemas hidrotermales submarinos, lo que podría reducir algunas dificultades técnicas de una eventual exploración más avanzada.
Sin embargo, operar a cientos de metros bajo el océano plantea exigencias considerablemente diferentes de las existentes en la minería terrestre.
La extracción de materiales, el funcionamiento de equipos submarinos, el transporte de minerales y el control de impactos ambientales requieren tecnologías especializadas.
Además, los sistemas hidrotermales pueden albergar comunidades biológicas adaptadas a condiciones extremas, por lo que cualquier eventual desarrollo extractivo exigiría evaluar sus consecuencias sobre los ecosistemas marinos.
El estudio no anuncia el inicio de una explotación minera, tampoco establece reservas comerciales de oro ni demuestra la viabilidad económica de recuperar el metal.
Su contribución principal se encuentra en la comprensión de los procesos geoquímicos responsables de concentraciones auríferas excepcionales.
El descubrimiento confirma que la pirita puede actuar como un importante hospedador de oro en determinados ambientes hidrotermales y que su composición química entrega información sobre la formación de depósitos metálicos.
Para la exploración geológica, el resultado abre nuevas posibilidades de investigación sobre minerales que, pese a no mostrar oro visible, pueden contener cantidades extraordinarias del metal dentro de su propia estructura cristalina.
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¿Dónde se encontraron las concentraciones extraordinarias de oro en pirita?
Las concentraciones extraordinarias de oro en pirita se encontraron en depósitos hidrotermales submarinos ubicados al sur de Japón, específicamente en la caldera submarina Higashi-Aogashima, situada en el arco volcánico de Izu-Ogasawara, aproximadamente 360 kilómetros al sur de Tokio.
¿Cuál fue la concentración máxima de oro detectada en los cristales de pirita?
La concentración máxima de oro detectada en los cristales de pirita fue de 19.231 partes por millón (ppm), lo que equivale aproximadamente al 1,9% en peso.
¿Qué técnica se utilizó para detectar el oro en los cristales de pirita?
Se utilizó la espectrometría de masas de iones secundarios (SIMS) para detectar el oro en los cristales de pirita, alcanzando una sensibilidad de detección de aproximadamente siete partes por mil millones y permitiendo estudiar la distribución del oro con una resolución del orden de tres nanómetros.
¿Qué elementos podrían estar relacionados con la alta concentración de oro en la pirita?
Los elementos arsénico, cobre y plomo podrían estar relacionados con la alta concentración de oro en la pirita. La presencia de arsénico puede modificar la estructura cristalina de la pirita, favoreciendo la incorporación de oro, mientras que el cobre y el plomo también podrían contribuir a este proceso.
¿Qué implicaciones tiene el descubrimiento para la exploración minera?
El descubrimiento tiene implicaciones para la exploración de depósitos auríferos, ya que demuestra que el oro puede estar incorporado en la estructura de sulfuros comunes sin manifestarse como partículas independientes. Esto es relevante para seleccionar técnicas de análisis, interpretar resultados geoquímicos y evaluar la concentración de oro durante la formación de un depósito, además de tener posibles implicaciones metalúrgicas.



