La estatal mantiene abierta la posibilidad de modificar su estructura laboral dentro del plan que prepara la nueva administración para recuperar productividad y contener costos. La compañía, sin embargo, sostiene que todavía no existe una decisión ni cifras definitivas sobre eventuales desvinculaciones.
Codelco incluyó su estructura organizacional y dotación entre las materias que están siendo revisadas como parte del Plan Estratégico de Recuperación que encabeza el presidente ejecutivo Jorge Gómez, en medio de una caída de la producción propia y un incremento de los costos operacionales durante 2026. Entre las alternativas analizadas aparece una eventual reducción de personal, aunque la cuprífera estatal ha remarcado que el diagnóstico continúa abierto y que aún es prematuro anticipar medidas concretas.
La discusión se instala en una de las mayores empresas del país por número de trabajadores. Los registros de transparencia de Codelco muestran que, al cierre de agosto, la corporación tenía una dotación total de 15.702 trabajadores propios, incluidos contratos indefinidos y a plazo fijo. A ellos se suma una extensa fuerza laboral contratista vinculada a operaciones, mantenimiento y proyectos, estimada entre 56.000 y 60.000 personas.
Fuentes familiarizadas con el proceso han situado los escenarios de ajuste laboral que se encuentran sobre la mesa en un rango de entre 5% y 20%. Sin embargo, Codelco ha señalado que todavía no corresponde confirmar porcentajes y tampoco está definido públicamente sobre qué universo de trabajadores podría aplicarse una eventual reducción. Por esa razón, esos porcentajes no equivalen hasta ahora a un programa formal de despidos.
Producción cae y los costos siguen presionando
La revisión organizacional ocurre en un escenario operacional exigente. Durante el primer semestre de 2026, Codelco produjo 564.000 toneladas métricas finas de cobre propio, un 11% menos que las 634.000 toneladas obtenidas entre enero y junio de 2025.
La mayor contracción se produjo en El Teniente, cuya producción bajó 27% debido a las restricciones operacionales posteriores al accidente ocurrido en 2025. Chuquicamata redujo su producción 22%, afectada por una mantención mayor realizada entre abril y mayo, mientras Ministro Hales retrocedió 21% debido principalmente a menores leyes de mineral. En contraste, Salvador, Andina y Radomiro Tomic registraron aumentos de producción durante el semestre.
La menor producción también se trasladó a los costos. El costo directo C1 subió 6,7% hasta 231,6 centavos de dólar por libra, mientras el costo neto a cátodo C3 aumentó 9,9% y llegó a 403,3 centavos por libra. Codelco explicó el incremento por los menores volúmenes producidos, la apreciación del peso frente al dólar y mayores costos de energía, combustibles, salarios y servicios de terceros.
La compañía había iniciado 2026 proyectando una producción propia de entre 1,331 millones y 1,357 millones de toneladas para el ejercicio, después de cerrar 2025 con 1.334.445 toneladas. Sin embargo, las dificultades operacionales del primer semestre han elevado la incertidumbre sobre el cumplimiento de esa meta.
Mejores resultados financieros no eliminan el desafío operacional
La presión productiva contrasta con una fuerte mejora de los resultados financieros, favorecida principalmente por el alto precio del cobre.
El EBITDA de Codelco alcanzó US$4.648 millones durante el primer semestre, un aumento de 68% respecto del mismo período de 2025. La utilidad consolidada llegó a US$669 millones y los aportes al Fisco alcanzaron US$933 millones, un 15% más interanual.
El precio promedio de realización del cobre de la estatal fue de 653,2 centavos de dólar por libra, frente a 461,7 centavos registrados durante el primer semestre del año anterior. Ese salto permitió compensar financieramente parte del deterioro operacional, pero no resuelve el problema estructural de costos y productividad que busca abordar la nueva administración.
Jorge Gómez ha definido entre sus prioridades recuperar el desempeño de los activos, aumentar la disciplina sobre los costos y simplificar la organización. El presidente del directorio, Bernardo Fontaine, ha planteado además que la estrategia debe orientarse a maximizar la generación de valor y los excedentes para el Estado, junto con evitar un crecimiento sostenido de la deuda.
Un plan de recuperación que podría conocerse a fines de año
La administración trabaja actualmente en un diagnóstico más amplio que incluye productividad, inversiones, costos, estructura corporativa y desempeño de los activos. La presentación del nuevo plan, que inicialmente se esperaba para octubre, podría desplazarse hacia fines de 2026 mientras Gómez completa la revisión de la empresa.
El Gobierno ya entregó una señal financiera relevante al autorizar que Codelco capitalice el 100% de las utilidades correspondientes a 2025, equivalentes a US$2.422 millones. Los recursos permanecerán en la empresa para apoyar continuidad operacional y proyectos, disminuyendo la necesidad de financiar esas inversiones mediante nueva deuda.
La posibilidad de reducir la dotación agrega ahora una dimensión laboral especialmente sensible al proceso. Codelco posee sindicatos con presencia relevante en sus divisiones y cualquier cambio sustantivo en empleo, funciones o estructura podría abrir negociaciones con las organizaciones de trabajadores.
Hasta ahora no existe un anuncio formal de despidos ni una cifra oficial de cargos que pudieran ser eliminados. La definición dependerá de las conclusiones del plan de recuperación y de cómo la nueva administración distribuya los ajustes entre costos corporativos, operaciones, proyectos, trabajadores propios y empresas contratistas.
El precedente más reciente se produjo en El Teniente tras la suspensión de Andes Norte. Codelco identificó allí una dotación objetivo de 2.460 trabajadores contratistas afectados y logró generar alternativas de reincorporación para 1.782 personas, equivalentes al 72%, mientras otras 678 permanecieron temporalmente sin reubicación, pero manteniendo sus remuneraciones.
La discusión sobre la dotación, por tanto, forma parte de un problema mayor: cómo recuperar producción y productividad en una empresa que continúa generando elevados resultados financieros gracias al precio del cobre, pero que enfrenta costos crecientes, restricciones operacionales y una cartera de inversiones de miles de millones de dólares. Las decisiones concretas sobre empleo siguen pendientes y deberían quedar más claras cuando Codelco complete su nuevo plan estratégico hacia el cierre de 2026.









