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Codelco Ventanas reutiliza 700 kilos de madera industrial para proteger humedal de Puchuncaví

Codelco División Ventanas reutiliza 700 kilos de madera industrial para crear infraestructura en el humedal Los Maitenes–Campiche, promoviendo la economía circular y mejorando la experiencia de los vi

Codelco Ventanas reutiliza 700 kilos de madera industrial para proteger humedal de Puchuncaví
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La iniciativa convirtió materiales en desuso de la operación en bancas, barandas y contenedores para ordenar las visitas al humedal Los Maitenes–Campiche y resguardar sectores de anidación de aves.

Codelco División Ventanas recuperó 700 kilogramos de madera industrial en desuso para fabricar infraestructura destinada al humedal Los Maitenes–Campiche, ubicado en la comuna de Puchuncaví, Región de Valparaíso.

El proyecto transformó residuos no peligrosos acumulados en la planta en mobiliario para uso comunitario, evitando que el material terminara descartado y entregándole una nueva función en un ecosistema utilizado para actividades educativas y observación de fauna silvestre.

La intervención fue desarrollada junto al Sindicato de Pescadores de Ventanas y permitió instalar seis bancas, seis barandas de protección y dos contenedores de residuos en distintos puntos del humedal.

De residuo industrial a infraestructura comunitaria

La madera utilizada se encontraba almacenada en el Centro de Acopio Temporal de Residuos No Peligrosos de la División Ventanas. En lugar de ser eliminada o enviada fuera de la operación, fue seleccionada y reincorporada a una cadena productiva local.

El material recuperado se utilizó para fabricar:

  • Seis bancas para visitantes y delegaciones.
  • Seis barandas destinadas a delimitar zonas de tránsito.
  • Dos contenedores de residuos instalados en sectores estratégicos.

La manufactura y el ensamblaje estuvieron a cargo de SEPEVEN, empresa integrada por miembros del Sindicato de Pescadores de Ventanas. La ejecución permitió combinar la reutilización de materiales industriales con contratación de mano de obra y proveedores vinculados al territorio.

El modelo representa una aplicación concreta de economía circular: un residuo que perdió utilidad dentro de una instalación industrial vuelve al circuito productivo convertido en un activo de uso público.

El objetivo es reducir el impacto de las visitas

El humedal Los Maitenes–Campiche recibe delegaciones escolares, organizaciones comunitarias y personas interesadas en actividades de educación ambiental y avistamiento de aves.

Ese flujo de visitantes requiere infraestructura que permita recorrer el lugar sin ingresar a sectores sensibles, especialmente aquellos utilizados por especies residentes y migratorias para descansar, alimentarse o anidar.

Las nuevas barandas buscan ordenar los desplazamientos y establecer límites físicos entre los senderos y las áreas de mayor fragilidad ecológica. Las bancas, en tanto, habilitan zonas de descanso y observación, mientras que los contenedores apuntan a reducir la presencia de residuos en el entorno.

La medida no reemplaza las labores permanentes de conservación, fiscalización y manejo ambiental que requiere un ecosistema de estas características. Sin embargo, puede disminuir intervenciones directas sobre la vegetación, el suelo y los cuerpos de agua cuando existen visitas organizadas.

Un humedal situado junto a una zona industrial

Los Maitenes–Campiche está emplazado en Puchuncaví, en un territorio marcado durante décadas por la convivencia entre comunidades, ecosistemas naturales y actividades industriales.

El área constituye un punto de tránsito y refugio para distintas especies de aves. También posee relevancia educativa, debido a que permite observar de manera directa la relación entre biodiversidad, disponibilidad de agua, vegetación y desarrollo productivo.

La instalación de infraestructura reutilizada adquiere especial significado en esta comuna. No se trata únicamente de reciclar madera, sino de destinar un material proveniente de una faena industrial a mejorar un espacio ambiental del mismo territorio.

Para las comunidades de Puchuncaví, este tipo de proyectos también plantea una exigencia: que las iniciativas de recuperación ambiental cuenten con continuidad, seguimiento y resultados verificables, y que no se limiten a intervenciones aisladas.

El rol de los proveedores locales

Uno de los elementos centrales del proyecto fue la participación de pescadores artesanales de Ventanas en la fabricación del mobiliario.

La contratación de una empresa vinculada al sindicato permitió que parte del valor generado por la reutilización permaneciera en la comuna. Este tipo de encadenamiento puede abrir oportunidades para talleres, cooperativas y pequeñas empresas capaces de trabajar con materiales recuperados provenientes de operaciones industriales.

La economía circular no se limita al reciclaje realizado por grandes compañías. También puede generar actividad económica en etapas como la clasificación, reparación, acondicionamiento, transporte, diseño y transformación de residuos.

En zonas industriales, el desarrollo de proveedores locales especializados puede contribuir a diversificar las fuentes de empleo y reducir la dependencia de actividades tradicionales que han enfrentado cambios productivos o restricciones ambientales.

Codelco busca aumentar la valorización de residuos

La intervención se enmarca en los planes de sustentabilidad y economía circular de Codelco. La empresa estatal definió una hoja de ruta para elevar la recuperación de residuos no peligrosos y reincorporar materiales a sus operaciones o a proyectos externos.

La meta corporativa anunciada para 2030 apunta a valorizar el 70% de los residuos industriales no peligrosos, mediante reciclaje, reutilización y transformación en nuevos productos.

División Ventanas ya había avanzado en este ámbito con la recuperación de materiales como ladrillos refractarios provenientes de antiguas instalaciones. Durante 2024, la división alcanzó una valorización equivalente al 87% de sus residuos, resultado asociado principalmente a la reutilización y comercialización de componentes industriales.

La transformación de 700 kilos de madera es menor en volumen frente a otros residuos mineros, pero muestra una alternativa aplicable a materiales que habitualmente tienen una vida útil corta, como embalajes, estructuras, soportes y elementos utilizados en transporte o almacenamiento.

Qué aspectos deberán revisarse

Para que la iniciativa tenga un efecto duradero, será necesario mantener las bancas, barandas y contenedores en condiciones adecuadas. La exposición a humedad, radiación solar y cambios de temperatura puede deteriorar la madera y reducir su vida útil.

También resulta clave verificar que las instalaciones no alteren el escurrimiento del agua, la vegetación ni los desplazamientos de la fauna. Cualquier nueva infraestructura en un humedal debe considerar la dinámica natural del terreno y evitar una concentración excesiva de visitantes.

Otro punto relevante será el manejo de los residuos depositados en los contenedores. Su instalación requiere retiro frecuente, especialmente durante jornadas educativas o actividades comunitarias, para impedir desbordes o presencia de basura liviana dentro del ecosistema.

Una señal para la transformación de Ventanas

El proyecto ocurre mientras División Ventanas continúa su proceso de transformación tras el cierre de la fundición. La nueva etapa considera mantener y potenciar actividades productivas de la división, explorar oportunidades vinculadas a economía circular y desarrollar iniciativas con participación territorial.

La reutilización de madera industrial no resuelve por sí sola los desafíos ambientales de Puchuncaví, pero entrega un ejemplo concreto de cómo un residuo puede convertirse en infraestructura útil y, al mismo tiempo, generar trabajo local.

El desafío será ampliar este tipo de soluciones, medir sus beneficios y asegurar que la recuperación de materiales se traduzca en mejoras permanentes para las comunidades y ecosistemas ubicados alrededor de las operaciones industriales.