
Sewell se conectaba con Rancagua mediante un ferrocarril que subía por los valles de Cachapoal y Coya. Por esa vía llegaban trabajadores, alimentos, maquinaria y correo; una vez en el campamento, el desplazamiento continuaba a pie por escaleras que reemplazaban las calles. La ubicación en la ladera convirtió el transporte en parte esencial de la vida cotidiana y de la operación minera.
La Braden Copper Company comenzó en 1905 las obras para explotar El Teniente y habilitar un camino entre la mina y el valle. En junio de 1906, el primer asentamiento, llamado El Establecimiento, ya funcionaba junto a las instalaciones industriales. El Consejo de Monumentos Nacionales sitúa el campamento a unos 60 kilómetros de Rancagua; la distancia y el terreno montañoso hacían necesario construir un sistema propio para transportar personas y carga.
El ferrocarril subió desde Rancagua con pasajeros y carga
Antes de que el tren conectara regularmente el campamento con el valle, el acceso dependía de caminos para carretas. La síntesis histórica de Codelco El Teniente, minería de futuro describe la construcción del ferrocarril entre 1905 y 1910, seguida por años de pruebas y ajustes. Otras cronologías patrimoniales registran el inicio de la conexión ferroviaria en 1911.
El tren resolvía dos necesidades distintas: acercaba a los trabajadores a la faena y permitía subir insumos para sostener la producción y el poblado. Una publicación histórica sobre Sewell conservada por Memoria Chilena enumera pasajeros, alimentos, maquinaria y correo entre las cargas que debían llegar por ferrocarril. También señala que el camino terminaba en Coya, por lo que no reemplazaba esa conexión ferroviaria hasta el campamento.
La mejora en el transporte tuvo un efecto directo en la escala de las operaciones. La Fundación Sewell registra que, tras la llegada del tren, aumentó el movimiento de maquinaria y materiales y se amplió la planta de procesamiento: su capacidad pasó de 250 toneladas diarias en 1905 a 750 en 1916. En ese mismo período se levantaron viviendas colectivas, el hospital y otros servicios; la población llegó a 9.000 personas en 1916. Las cifras describen el crecimiento del campamento y de la planta, aunque no permiten atribuir ese aumento exclusivamente al ferrocarril.
Escaleras y pendiente organizaban los desplazamientos dentro de Sewell
El tren resolvía el trayecto desde el valle, pero dentro del asentamiento el medio habitual eran las escaleras. La topografía dejaba poco espacio plano para calles y vehículos, así que viviendas, servicios y edificios de trabajo se dispusieron en la ladera. El Consejo de Monumentos Nacionales destaca, entre las construcciones, un edificio de nueve plantas escalonadas que seguía la pendiente. La gran escalera central, habilitada sobre el antiguo trazado de un andarivel, ayudó a ordenar la circulación peatonal y a conectar las distintas áreas del campamento.
La vida diaria también dependía de cómo se distribuían los suministros una vez que llegaban. En su investigación histórica Habitar un Company Town: los campamentos de Coya, Caletones y Sewell entre 1922 y 1944, Leonardo Cisternas Zamora revisó registros de la Braden Copper Company y documentó almacenes concesionados, cooperativas y controles de precios. El estudio señala que los costos de transporte y distribución influían en el precio de los alimentos; la empresa también fiscalizaba productos como carne y leche. Es un retrato de ese período, no una descripción de todas las décadas de funcionamiento.
El clima sumaba otra condición a los trayectos. Cisternas recoge antecedentes de nevadas invernales que podían extenderse entre junio y agosto, a veces hasta septiembre, y observa que las precipitaciones se concentraban principalmente en esos meses. Eso afectaba la vida en los campamentos; no equivale, por sí solo, a una medición de interrupciones del servicio ferroviario.
La carretera trasladó el viaje diario desde Sewell al valle
El ferrocarril siguió siendo la conexión principal mientras las familias residían en el campamento. Con la llamada Operación Valle, iniciada en 1967, unos 15.000 habitantes fueron trasladados a Rancagua. La carretera construida para mejorar el acceso permitió que los trabajadores viajaran desde el valle, en vez de vivir junto a la mina: la Fundación Sewell compara el nuevo trayecto, de una hora y quince minutos, con las cinco horas que podía tomar el recorrido ferroviario.
El tren Sewell-Rancagua dejó de funcionar en 1976, de acuerdo con el registro histórico de Codelco. El cambio de residencia redujo la necesidad de mantener una ciudad completa en la ladera: Sewell pasó después a alojar trabajadores contratistas y, a fines de 1998, terminó ese uso residencial. El transporte que había hecho posible abastecer y poblar el campamento fue sustituido por la carretera como vínculo cotidiano con Rancagua.
REDIMIN Responde
¿Cuándo comenzó la Braden Copper Company las obras para explotar El Teniente?
La Braden Copper Company comenzó las obras para explotar El Teniente en 1905.
¿Qué mejoras en la infraestructura de Sewell se realizaron entre 1905 y 1916?
Entre 1905 y 1916, la capacidad de la planta de procesamiento aumentó de 250 a 750 toneladas diarias, y se levantaron viviendas colectivas, un hospital y otros servicios, alcanzando una población de 9.000 personas en 1916.
¿Cuándo se inició la conexión ferroviaria regular entre Rancagua y Sewell?
La conexión ferroviaria regular entre Rancagua y Sewell se inició en 1911, según algunas cronologías patrimoniales.
¿Qué impacto tuvo el ferrocarril en las operaciones de Sewell?
El ferrocarril permitió aumentar el movimiento de maquinaria y materiales, lo que contribuyó a la expansión de la planta de procesamiento y el crecimiento del campamento.
¿Cuándo dejó de funcionar el tren Sewell-Rancagua?
El tren Sewell-Rancagua dejó de funcionar en 1976, según el registro histórico de Codelco.