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Copec refuerza infraestructura de combustibles en Caldera y proyecta electromovilidad para Atacama

Copec refuerza su infraestructura de combustibles en Caldera con un nuevo estanque de almacenamiento, clave para la continuidad energética de Atacama y el apoyo a la minería regional.

Copec refuerza infraestructura de combustibles en Caldera y proyecta electromovilidad para Atacama
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Autoridades regionales recorrieron el Terminal Marítimo Rocas Negras y revisaron el nuevo estanque de almacenamiento, una instalación clave para la continuidad energética de la región y sus operaciones productivas.

Autoridades regionales y comunales inspeccionaron la Planta Copec de Caldera para conocer las inversiones ejecutadas en almacenamiento de combustibles, los protocolos de seguridad del recinto y los proyectos energéticos que la empresa evalúa para Atacama. La visita puso el foco en la capacidad logística del Terminal Marítimo Rocas Negras y en su función dentro del abastecimiento de una región marcada por la actividad minera, portuaria y de transporte.

La instalación constituye uno de los principales puntos de recepción, almacenamiento y distribución de combustibles líquidos en Atacama. Desde Caldera se articula parte del suministro requerido por estaciones de servicio, clientes industriales, transporte de carga y operaciones productivas ubicadas en distintos puntos del territorio regional.

El recorrido fue encabezado por el jefe de la Planta Copec Caldera, Manuel Vallejo, y contó con la participación de la delegada presidencial regional de Atacama, Sofía Cid; la alcaldesa de Caldera, Brunilda González; el seremi de Energía, Manuel Nanjari; el director regional de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, Iván Lillo, y representantes municipales y técnicos.

Durante la actividad, las autoridades revisaron el funcionamiento del terminal marítimo, las medidas preventivas aplicadas en la operación y las obras desarrolladas para fortalecer la infraestructura de almacenamiento. Entre los avances expuestos se encuentra la incorporación de un nuevo estanque, aunque no se detallaron públicamente su capacidad, monto de inversión ni fecha de entrada en servicio.

Una instalación estratégica para la minería regional

La relevancia de la planta supera el abastecimiento urbano de Caldera. Atacama concentra operaciones de cobre, oro y hierro, además de plantas de procesamiento, puertos industriales y una extensa red de transporte asociada a la minería. Esa actividad mantiene una demanda permanente de diésel y otros combustibles para equipos móviles, generación de respaldo, transporte de personal, contratistas y movimiento de insumos.

Aunque las compañías mineras avanzan en contratos de electricidad renovable, electrificación de equipos y reducción de emisiones, los combustibles líquidos continúan siendo necesarios para sostener gran parte de la cadena operacional. Camiones de alto tonelaje, maquinaria auxiliar, vehículos de servicio y sistemas de emergencia todavía dependen, en distintos grados, del suministro convencional.

En este escenario, contar con almacenamiento regional permite disminuir la exposición frente a interrupciones logísticas y responder con mayor capacidad ante contingencias marítimas, climáticas o viales. La infraestructura también entrega respaldo durante aumentos extraordinarios de consumo o dificultades temporales en otros puntos de la red de distribución del norte.

La ubicación costera de Caldera facilita la recepción de combustibles mediante transporte marítimo y su posterior distribución terrestre. Esta combinación es especialmente relevante en una región extensa, donde las faenas se encuentran separadas por grandes distancias y muchas operaciones dependen del tránsito constante de camiones para recibir insumos críticos.

Seguridad y continuidad del suministro

Uno de los ejes del recorrido fue la revisión de los protocolos operacionales y de seguridad aplicados dentro de la planta. El almacenamiento de combustibles exige controles estrictos sobre recepción, transferencia, contención, prevención de incendios, respuesta ante derrames y mantenimiento de equipos.

La participación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles permitió abordar el funcionamiento del recinto desde la perspectiva regulatoria y de fiscalización. La continuidad energética depende tanto de disponer de capacidad suficiente como de asegurar que estanques, ductos, sistemas de carga y equipos de emergencia operen bajo las exigencias técnicas vigentes.

El nuevo estanque amplía el respaldo físico de la instalación y busca fortalecer la respuesta frente a emergencias o variaciones en la demanda regional. Sin embargo, la ausencia de cifras públicas sobre volumen adicional impide dimensionar cuánto aumentará la autonomía efectiva del sistema.

Para la industria minera, esta clase de inversiones adquiere especial relevancia durante eventos meteorológicos, cortes de caminos o restricciones portuarias. Una interrupción prolongada en el suministro puede afectar servicios de transporte, contratistas y actividades auxiliares, incluso cuando una faena cuenta con inventarios propios.

La continuidad del abastecimiento también influye en los costos operacionales. Una red logística más robusta reduce la necesidad de traslados extraordinarios desde otras regiones y disminuye el riesgo de contratar transporte adicional durante períodos de escasez o contingencia.

Electromovilidad y transición energética en Atacama

La visita también incorporó una conversación sobre el desarrollo de la electromovilidad en la región. Copec y las autoridades abordaron alternativas para ampliar la infraestructura asociada a vehículos eléctricos y acompañar el cambio tecnológico que comienza a observarse en el transporte público, las flotas privadas y algunas actividades industriales.

Atacama presenta condiciones particulares para este proceso. La región dispone de una alta participación de generación solar y concentra proyectos mineros que buscan reducir su consumo de combustibles fósiles. No obstante, avanzar hacia flotas eléctricas requiere puntos de carga, conexiones adecuadas, disponibilidad de potencia y soluciones adaptadas a recorridos de larga distancia.

En minería, la electrificación está avanzando primero en buses de transporte de trabajadores, vehículos livianos, equipos auxiliares y maquinaria utilizada en ambientes donde la autonomía puede gestionarse mediante ciclos operacionales definidos. El desafío es mayor para camiones de extracción y transporte pesado, debido a sus requerimientos energéticos, tiempos de carga y condiciones de operación.

La posibilidad de ampliar redes de carga en Caldera y otros puntos de Atacama puede beneficiar inicialmente a vehículos urbanos, flotas corporativas y transporte intercomunal. Posteriormente, una infraestructura regional más extensa podría apoyar corredores eléctricos vinculados con puertos, centros industriales y operaciones mineras.

Hasta ahora no se anunciaron proyectos específicos, ubicaciones, cantidad de cargadores ni cronogramas de ejecución. La conversación se mantiene en una etapa de coordinación entre la empresa y las autoridades regionales.

Inversión y relación con Caldera

Otro componente revisado durante la jornada fue el Plan de Gestión Territorial implementado por la compañía en Caldera. La iniciativa busca ordenar la relación con las comunidades y vincular la operación industrial con necesidades locales, programas preventivos y acciones de aporte social.

La alcaldesa Brunilda González planteó que las nuevas inversiones deben generar beneficios verificables para los habitantes de la comuna. Esa expectativa se relaciona con empleo local, contratación de proveedores, capacitación, seguridad y participación temprana en proyectos con impacto territorial.

Caldera posee una posición logística relevante para Atacama debido a su infraestructura portuaria y su cercanía con corredores que conectan la costa con Copiapó y las zonas mineras del interior. El desarrollo de instalaciones energéticas en la comuna puede reforzar esa función, siempre que exista coordinación con la planificación urbana, ambiental y productiva.

La planta forma parte de una red que sostiene actividades esenciales para la región. Su modernización no implica por sí sola un cambio en la matriz energética, pero fortalece la seguridad del sistema mientras la minería y el transporte avanzan gradualmente hacia tecnologías de menor emisión.

El principal desafío será compatibilizar ambas etapas: asegurar el abastecimiento convencional que todavía requiere la economía regional y, al mismo tiempo, desplegar infraestructura eléctrica capaz de responder a una demanda futura más diversificada. En Atacama, donde minería, energía y logística están estrechamente conectadas, esa transición dependerá de inversiones coordinadas y proyectos con plazos definidos.