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Copec y WEC Chile capacitan a docentes de 50 escuelas para llevar la transición energética a las aulas

Copec y WEC Chile lanzan un programa de capacitación para 50 docentes en 16 regiones, enfocándose en la transición energética y nuevas fuentes de energía para estudiantes de quinto y sexto básico.

Copec y WEC Chile capacitan a docentes de 50 escuelas para llevar la transición energética a las aulas
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El programa Energía en Movimiento comenzó el 22 de septiembre y contempla 26 horas de formación para profesores de Ciencias y Tecnología de establecimientos ubicados en las 16 regiones del país.

Copec y World Energy Council (WEC) Chile pusieron en marcha un programa de formación que capacitará a 50 docentes de 50 establecimientos educacionales de las 16 regiones de Chile en transición energética, nuevas fuentes de energía y desafíos del sector. La iniciativa apunta a trasladar esos conocimientos desde la formación especializada hacia las salas de clases, principalmente entre estudiantes de quinto y sexto básico.

El programa, denominado Energía en Movimiento Copec, comenzó el 22 de septiembre y considera un curso online, sincrónico y gratuito de 26 horas de formación, con participación académica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez.

La propuesta se desarrolla dentro de Kids in Energy, iniciativa educativa de WEC Chile destinada a acercar los temas energéticos a las nuevas generaciones, y busca utilizar a los docentes como multiplicadores de conocimientos en un momento marcado por cambios acelerados en generación eléctrica, almacenamiento, electromovilidad, combustibles alternativos y nuevas tecnologías.

Formación energética desde la enseñanza básica

Los participantes son principalmente profesores de Ciencias y Tecnología de quinto y sexto año básico. Durante el programa abordarán conceptos asociados a transición energética y nuevas energías, junto con herramientas para transformar esos contenidos en experiencias de aprendizaje aplicables dentro de sus establecimientos.

La metodología considera además una dimensión práctica. Cada profesor deberá trabajar con sus estudiantes en un proyecto científico relacionado con desafíos energéticos, utilizando los conocimientos adquiridos durante el curso.

Los cinco proyectos destacados a nivel nacional accederán posteriormente a una experiencia en Santiago orientada a conocer tecnologías y soluciones vinculadas a la transformación del sector energético.

El alcance de la iniciativa cubre establecimientos desde Arica hasta Magallanes e incluye tanto capitales regionales como comunas y localidades alejadas de los grandes centros urbanos.

Entre las ciudades y localidades representadas aparecen Arica, Iquique, Mejillones, Caldera, Coquimbo, La Serena, Los Andes, Quintero, Santiago, Pichilemu, Constitución, Chillán, Concepción, Lebu, Temuco, Curacautín, Valdivia, Calbuco, Coyhaique, Puerto Aguirre, Punta Arenas y Natales.

50 establecimientos en las 16 regiones

La distribución territorial constituye uno de los principales componentes del programa. Las 50 escuelas seleccionadas representan realidades energéticas distintas, desde zonas con alta presencia de generación renovable hasta territorios aislados donde el abastecimiento, la infraestructura y los costos energéticos presentan condiciones particulares.

En la Región de Antofagasta participa la Escuela Julia Herrera Varas de Mejillones, mientras que Atacama está representada por la Escuela Byron Gigoux James de Caldera. Ambas regiones concentran una parte relevante de la actividad minera y de la infraestructura de generación renovable desarrollada durante los últimos años.

También participan establecimientos de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O'Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.

En las zonas australes se incorporaron establecimientos de Coyhaique, Puerto Aguirre, Punta Arenas y Natales, ampliando el programa hacia territorios donde el debate energético involucra variables diferentes a las observadas en el centro y norte del país.

Esa cobertura permite vincular conceptos generales de transición energética con situaciones que los estudiantes pueden observar directamente en sus propias regiones, como generación solar y eólica, electrificación, almacenamiento, transporte, eficiencia energética o abastecimiento en sistemas aislados.

Capital humano para una transformación de largo plazo

El desarrollo de nuevas tecnologías energéticas ha comenzado a modificar también las competencias que demandarán sectores intensivos en consumo de energía, entre ellos la minería.

Las operaciones mineras chilenas están incorporando progresivamente suministro eléctrico renovable, sistemas de almacenamiento, automatización, electrificación de equipos y soluciones orientadas a disminuir el consumo de combustibles fósiles. La expansión de estas tecnologías abre una discusión que trasciende la infraestructura: también requiere nuevas capacidades técnicas y profesionales.

En ese escenario, acercar conceptos energéticos a estudiantes en etapas tempranas puede contribuir a ampliar el conocimiento sobre una industria cuya transformación tendrá efectos sobre múltiples actividades productivas.

Para las regiones mineras, la relación es especialmente directa. El suministro eléctrico representa una variable crítica para plantas concentradoras, sistemas de bombeo, desalación y transporte de mineral, mientras nuevos proyectos de cobre y otros minerales estratégicos deberán desarrollarse bajo mayores exigencias de eficiencia energética y reducción de emisiones.

Al mismo tiempo, el crecimiento de fuentes renovables está generando desafíos asociados a transmisión eléctrica, almacenamiento y gestión de excedentes, particularmente en regiones del norte donde conviven grandes proyectos solares con operaciones mineras de alto consumo energético.

Energía, minería y nuevas capacidades

Chile ha avanzado durante los últimos años en una expansión significativa de generación renovable, especialmente solar y eólica. Ese crecimiento está modificando la estructura del sistema eléctrico y aumentando la importancia de tecnologías complementarias como baterías, infraestructura de transmisión y sistemas de gestión de energía.

Para la minería, esta transformación resulta estratégica porque la disponibilidad y el costo de la energía condicionan directamente la competitividad de faenas y futuros desarrollos.

También está creciendo la conexión entre minería y electromovilidad. El cobre participa intensivamente en redes eléctricas, vehículos eléctricos, motores, infraestructura de carga y sistemas de generación renovable. Otros minerales críticos también están vinculados a baterías y tecnologías necesarias para la transición energética global.

La formación de estudiantes en estas materias puede, por tanto, contribuir a una comprensión más amplia de cómo energía, recursos minerales, tecnología e infraestructura forman parte de un mismo proceso productivo.

El desafío será trasladar conceptos que habitualmente se discuten a nivel industrial hacia experiencias comprensibles dentro de la enseñanza básica, manteniendo una mirada científica y vinculada a problemas concretos.

Proyectos escolares como etapa final

La aplicación práctica será uno de los componentes centrales del programa. Los docentes deberán llevar los contenidos trabajados durante las 26 horas de formación a proyectos desarrollados junto con sus estudiantes.

La instancia busca que conceptos como generación, consumo, eficiencia y nuevas tecnologías no permanezcan únicamente en contenidos teóricos, sino que puedan transformarse en ejercicios científicos o propuestas vinculadas al entorno de cada establecimiento.

Los cinco proyectos seleccionados a nivel nacional participarán posteriormente en una experiencia en Santiago para conocer soluciones relacionadas con la transformación energética.

Más allá de esa etapa, el alcance del programa estará determinado por la capacidad de los 50 docentes para replicar lo aprendido con sus respectivos cursos. Ese efecto multiplicador permitirá extender los contenidos a un número mayor de estudiantes y generar experiencias diferentes dependiendo de las características de cada territorio.

Para una economía como la chilena, donde minería y energía mantienen una relación estructural, fortalecer conocimientos sobre transición energética desde la educación escolar agrega una dimensión de largo plazo al desarrollo de capital humano.

Las próximas generaciones deberán desenvolverse en un sistema productivo con mayor electrificación, incorporación de energías renovables, almacenamiento y nuevas exigencias ambientales. La formación técnica y profesional necesaria para sostener esa transformación comienza varios años antes de que esos estudiantes ingresen a universidades, centros de formación técnica o al mercado laboral.