
Costos y productividad en la minería chilena se consolidan como el principal riesgo de negocio para 2026, en un escenario de alta incertidumbre marcado por presiones inflacionarias, tensiones geopolíticas y desafíos laborales, justo cuando la demanda por minerales críticos eleva la exigencia sobre continuidad operacional y capacidad de respuesta. Esa lectura se alinea con el último informe global de EY, que sitúa el binomio “rising costs and productivity” entre los focos centrales del año.
La señal llega en un momento en que el sector ya enfrenta alertas estructurales vinculadas a inversión, permisos y cuellos de botella, en un tablero donde el precio de los commodities no necesariamente compensa el aumento del costo total de operar y desarrollar proyectos en Chile, como ha ocurrido en el debate local sobre inversión y restricciones operacionales para 2026.
Qué está diciendo EY sobre 2026 y por qué importa en Chile
El reporte “Top 10 business risks and opportunities for mining and metals in 2026” pone el acento en un contexto donde la imprevisibilidad del output —por leyes a la baja, mayor complejidad de yacimientos y disrupciones— convive con un incremento sostenido de costos en energía y trabajo, además de mayores exigencias asociadas a permisos, relación comunitaria y gobernanza.
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Para Chile, el punto es directo: aun con ciclos favorables de precios, el margen operacional puede comprimirse rápidamente si la productividad no compensa la curva de costos, una tensión que ya se refleja en los análisis sobre precios altos y alertas estructurales en 2026.
Presión de costos: por qué los márgenes quedan bajo tensión
El riesgo “costos y productividad” no se explica por un único factor, sino por un conjunto que actúa en paralelo sobre el costo por tonelada y el costo por libra:
Energía: precios, contratos, estabilidad del suministro y costos de electrificación de procesos.
Trabajo: presión salarial, negociación colectiva, rotación y escasez de perfiles críticos.
Impuestos y regalías: mayor peso fiscal efectivo y ajustes regulatorios que impactan el costo total.
Cumplimiento y permisos: exigencias adicionales, plazos inciertos, y costos de mitigación y gestión.
Logística y operación: continuidad operacional, mantención, disponibilidad de equipos y cadena de suministro.
En la práctica, esto se cruza con debates locales sobre impacto fiscal y entorno económico, en un escenario donde el ciclo de precios también abre discusiones sobre reglas fiscales y expectativas de recaudación, como se observa en el seguimiento del precio del cobre y sus implicancias económicas.
Productividad bajo presión: leyes a la baja, profundidad y brechas de habilidades
El segundo componente del riesgo es la productividad, que tiende a deteriorarse cuando se combinan factores estructurales ya conocidos en la gran minería:
Disminución en la ley del mineral, que obliga a mover y procesar más material por la misma producción fina.
Yacimientos más profundos y remotos, con mayores requerimientos de ventilación, energía, agua e infraestructura.
Brechas de habilidades laborales, que afectan mantenimiento, planificación, control de procesos, automatización y confiabilidad.
Cuellos de botella operacionales, con impacto en cumplimiento de planes mineros y estabilidad de producción.
En Chile, este punto se conecta con el desempeño corporativo y la magnitud de los planes de inversión y capex que deben ejecutarse sin perder control operacional, en un mercado donde el desempeño financiero y las proyecciones de empleo también tensionan la capacidad de ejecución, como se ha revisado en el balance de resultados mineros y planes de inversión recientes.
Ranking 2026: los 10 riesgos que marca EY para minería y metales
Según el marco de EY para 2026, los riesgos priorizados para la industria se ordenan en torno a operación, capital, permisos y transformación:
Costos y productividad
Fuerza laboral
Geopolítica y tensiones en comercio/cadenas de suministro
Agotamiento de reservas y recursos
Complejidad operacional
Nuevos proyectos
Licencia para operar
Acceso a capital
Cambios en el modelo de negocio
Digitalización e innovación
Dónde se abre la oportunidad: disciplina operacional, digitalización y talento
El mismo diagnóstico identifica espacios concretos para las compañías que logren ejecutar con consistencia y foco, sin depender solo del ciclo de precios. En términos operacionales, las palancas más repetidas por las empresas del sector frente a este tipo de riesgo son:
Gestión de confiabilidad y mantenimiento predictivo, para reducir detenciones no programadas y estabilizar el output.
Optimización del plan minero y del throughput, para mitigar la caída de leyes con mejor recuperación y control de procesos.
Digitalización con caso de negocio, priorizando iniciativas con impacto medible en disponibilidad, seguridad y productividad.
Gestión activa de costos, con métricas por unidad (costo por tonelada, por libra, por proceso) y control de desviaciones.
Estrategia de talento, enfocada en perfiles críticos (planificación, automatización, data, control avanzado, mantenimiento).
Gestión temprana de permisos y entorno, para reducir incertidumbre de plazos y costos asociados a cambios de diseño.
Qué monitorear en 2026 en la minería chilena
Para seguimiento ejecutivo y operacional durante el año, los puntos que tienden a anticipar deterioro del binomio “costos-productividad” son:
Variación del costo unitario por operación y por proceso (mina, planta, logística).
Tendencia de disponibilidad mecánica y tiempos de detención (programadas y no programadas).
Indicadores de ley y recuperación, más desviaciones del plan de producción.
Evolución de costos laborales y vacantes críticas en áreas de operación y mantenimiento.
Cambios en plazos de permisos y exigencias que impliquen rediseños, CAPEX adicional o retrasos.
Señales de disrupción en suministros (insumos, repuestos, energía) con impacto en continuidad operacional.