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Minería Internacional

Derrumbe en mina de oro en Colombia deja 13 trabajadores muertos y siete heridos

Un trágico derrumbe en una mina de oro en Nariño, Colombia, ha dejado 13 muertos y siete heridos, reavivando el debate sobre la seguridad en las operaciones mineras del país.

Derrumbe en mina de oro en Colombia deja 13 trabajadores muertos y siete heridos
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El accidente ocurrió en una explotación a cielo abierto ubicada en una zona rural del departamento de Nariño. Las labores de búsqueda concluyeron durante la madrugada tras recuperar a todas las personas reportadas como desaparecidas.

Un derrumbe registrado en una mina de oro a cielo abierto en el municipio de Policarpa, departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia, dejó 13 trabajadores fallecidos y siete personas heridas, en uno de los accidentes mineros más graves registrados recientemente en el país.

La emergencia ocurrió durante la tarde del miércoles 19 de agosto en la vereda Puerto Rico, un sector rural ubicado en una zona montañosa cercana a la frontera con Ecuador. El accidente se produjo tras el colapso de un talud sobre el área donde se desarrollaban trabajos de extracción, sepultando a parte de las personas que se encontraban en el lugar.

Equipos de emergencia, bomberos, autoridades locales y habitantes de las comunidades cercanas participaron durante varias horas en las operaciones de búsqueda y remoción de material, apoyados por maquinaria pesada debido al volumen de tierra desplazado.

El operativo concluyó durante la madrugada del jueves 20 de agosto, una vez recuperadas las personas que inicialmente habían sido reportadas como desaparecidas.

Colapso de un talud afectó directamente el área de explotación

Los antecedentes disponibles hasta ahora apuntan a un desprendimiento de terreno como causa inmediata de la tragedia. El movimiento habría ocurrido en uno de los taludes de la explotación y cayó directamente sobre trabajadores que realizaban labores en el área minera.

Durante las primeras horas posteriores a la emergencia circularon distintas versiones respecto del origen del accidente, incluida la posibilidad de una explosión previa al desplazamiento de tierra. Sin embargo, todavía no existe una determinación técnica definitiva sobre la secuencia de eventos que provocó el colapso.

Las autoridades deberán establecer ahora las condiciones geotécnicas del sector, el método de explotación utilizado y las medidas de seguridad existentes en el momento del accidente.

La operación se desarrollaba a cielo abierto en un terreno caracterizado por fuertes pendientes, condición que también dificultó el ingreso de los equipos de rescate y obligó a extremar las precauciones debido al riesgo de nuevos movimientos de material.

Los siete trabajadores heridos fueron trasladados para recibir atención médica. Parte de ellos fue atendida inicialmente en Policarpa, mientras otros fueron derivados a centros asistenciales de mayor complejidad en Pasto, capital de Nariño.

Autoridades revisarán situación de la operación minera

Uno de los aspectos que deberá aclarar la investigación es la situación administrativa y minera de la explotación.

Los primeros antecedentes no permiten establecer de manera concluyente bajo qué tipo de autorización operaba el yacimiento. Algunas versiones han caracterizado la actividad como una explotación irregular, mientras que organismos locales todavía deben revisar los antecedentes de las concesiones y permisos existentes en el sector.

Esa definición será relevante para determinar eventuales responsabilidades y establecer qué estándares técnicos y de seguridad debían aplicarse en el lugar.

La minería de oro artesanal y de pequeña escala tiene una presencia significativa en distintas zonas de Nariño, donde comunidades locales mantienen actividades extractivas que conviven con operaciones formalizadas, explotaciones informales y faenas fuera del marco regulatorio.

El escenario plantea desafíos permanentes para las autoridades colombianas, especialmente en materias como seguridad minera, estabilidad de taludes, uso de maquinaria, manejo ambiental y fiscalización de faenas alejadas de los principales centros urbanos.

Una actividad relevante para comunidades locales

La extracción de oro forma parte de la economía de diversas localidades rurales del departamento y representa una fuente directa de ingresos para trabajadores y familias vinculadas históricamente a la actividad minera.

En la zona donde ocurrió el accidente participan comunidades locales e indígenas dedicadas a distintas modalidades de extracción de oro. Entre las víctimas del derrumbe se encuentran integrantes de comunidades indígenas del área.

En este tipo de operaciones, las condiciones geográficas pueden aumentar considerablemente los riesgos. Las faenas abiertas en laderas o sectores escarpados requieren un manejo adecuado de pendientes, bancos y taludes para reducir la posibilidad de desprendimientos.

Cuando esos controles son insuficientes, un movimiento de terreno puede propagarse rápidamente hacia las zonas de trabajo, especialmente cuando existe personal o maquinaria operando cerca de los frentes de extracción.

La utilización de excavadoras y otros equipos pesados también obliga a evaluar continuamente la estabilidad del macizo y la geometría de la explotación.

Seguridad minera vuelve al centro de la discusión en Colombia

El accidente de Nariño vuelve a poner la seguridad de las operaciones mineras colombianas bajo observación.

Solo seis días antes, otro accidente minero había provocado la muerte de seis trabajadores en la mina El Porvenir 1, ubicada en Cucunubá, departamento de Cundinamarca. En ese caso, la emergencia estuvo asociada preliminarmente a una explosión en una explotación subterránea.

La sucesión de accidentes en un periodo reducido incrementa la presión sobre los organismos encargados de supervisar las condiciones de operación de las faenas y reforzar las medidas preventivas en sectores donde existe minería artesanal o de pequeña escala.

Colombia cuenta con una importante actividad aurífera distribuida entre operaciones industriales, pequeños productores y minería artesanal. Esa diversidad representa uno de los principales desafíos regulatorios del sector, debido a las diferencias existentes en capacidad técnica, acceso a financiamiento, infraestructura y estándares de seguridad.

La formalización de pequeños productores continúa siendo un elemento central para mejorar la trazabilidad de la producción de oro y facilitar la aplicación efectiva de normas laborales, ambientales y de prevención de accidentes.

Investigación deberá determinar las causas

Con las labores de rescate finalizadas, la atención se trasladará ahora hacia la investigación técnica del accidente.

Los organismos competentes deberán reconstruir las condiciones en que se desarrollaban los trabajos durante la tarde del miércoles y determinar si existieron factores asociados a la geometría del talud, movimientos previos del terreno, trabajos de excavación, uso de explosivos u otras condiciones que pudieran haber provocado la falla.

También deberá aclararse la situación legal de la explotación y las responsabilidades asociadas a su operación.

El balance confirmado hasta ahora mantiene 13 personas fallecidas y siete heridas, mientras las autoridades de Nariño continúan recopilando antecedentes sobre la faena.

Más allá de la investigación específica, la tragedia vuelve a evidenciar uno de los problemas estructurales de la minería de pequeña escala en Latinoamérica: mantener una actividad que sostiene economías locales bajo condiciones técnicas capaces de controlar riesgos geológicos y operacionales que, en explotaciones de oro ubicadas en terrenos complejos, pueden tener consecuencias inmediatas para los trabajadores.