
La Agencia Nacional de Minería prepara un marco específico para estas estructuras, que contempla registro obligatorio, evaluación del daño potencial, monitoreo geotécnico y mayores exigencias para instalaciones capaces de afectar comunidades o infraestructura.
Brasil avanzó en la discusión de una nueva regulación para reforzar la seguridad de las pilas utilizadas en la actividad minera. Representantes de la Agencia Nacional de Minería (ANM), el Ministerio Público Federal (MPF), el Ministerio Público del Trabajo (MPT) y el Ministerio del Trabajo y Empleo analizaron el 5 de octubre en Brasilia la propuesta, que busca establecer obligaciones diferenciadas según el tamaño, contenido y potencial impacto de estas estructuras.
La iniciativa se encuentra todavía en fase de consulta. La ANM recibe contribuciones hasta el 14 de octubre de 2026 antes de avanzar hacia una versión definitiva del reglamento, por lo que los requisitos incluidos actualmente en la minuta pueden sufrir modificaciones.
Las pilas mineras son estructuras construidas mediante la acumulación de materiales sobre el terreno. Pueden contener estériles retirados durante la explotación, residuos del procesamiento, mineral, productos y subproductos, además de ser utilizadas en determinados procesos de lixiviación.
Aunque pueden alcanzar dimensiones considerables, técnicamente no son equivalentes a las presas de relaves: no están diseñadas para formar un embalse. La ANM considera que esa diferencia exige un sistema regulatorio propio, adaptado a sus características geotécnicas, métodos constructivos y riesgos particulares.
Qué estructuras quedarían bajo las nuevas reglas
La minuta de resolución propone aplicar el régimen de seguridad a las pilas que cumplan al menos una serie de condiciones consideradas relevantes desde el punto de vista del riesgo.
Entre ellas se encuentran aquellas cuya altura actual alcance o supere los 25 metros, o que tengan una altura proyectada de 50 metros o más.
También quedarían comprendidas las estructuras que almacenen materiales clasificados como peligrosos bajo la normativa brasileña o residuos radiactivos.
El alcance de la regulación no dependería únicamente de las características físicas de la pila. La ANM plantea incorporar aquellas estructuras cuya eventual zona de afectación incluya viviendas, carreteras estatales o federales, infraestructura eléctrica, sistemas de abastecimiento de agua, instalaciones de salud, comunicaciones, establecimientos educacionales o presas sometidas a la Política Nacional de Seguridad de Presas.
De esta forma, una instalación relativamente menor podría quedar sometida a controles adicionales si una eventual falla pudiera producir consecuencias relevantes fuera de la operación minera.
Clasificación según el daño potencial
Uno de los elementos centrales de la propuesta es la creación de una clasificación de Daño Potencial Asociado (DPA).
Las pilas serían categorizadas como de daño potencial bajo, medio, alto o muy alto, considerando las consecuencias que podría provocar una ruptura, independientemente de la probabilidad de que el evento ocurra.
Para determinar esa clasificación, los operadores deberán estudiar el área que potencialmente podría ser alcanzada por un deslizamiento o falla de la estructura.
La evaluación deberá considerar, entre otros factores, la presencia de personas, infraestructura y otras instalaciones mineras. También deberá analizarse la posibilidad de que una falla de una pila provoque efectos en cascada sobre una presa cercana.
La clasificación será relevante porque determinará la frecuencia y profundidad de las evaluaciones posteriores.
Registro nacional y nuevas obligaciones
La propuesta contempla además la creación y utilización del Sistema Integrado de Gestión de Pilas de Minería (SIGPILHAS), plataforma que centralizaría la información de las estructuras fiscalizadas por la ANM.
Cada pila comprendida por la regulación deberá registrarse individualmente. Los operadores tendrán que mantener actualizados sus antecedentes técnicos y confirmar anualmente la información ingresada al sistema.
La ANM viene desarrollando este mecanismo como parte de una estrategia destinada a ordenar y fortalecer la fiscalización. Durante 2025, el organismo analizó 75 procesos vinculados con operaciones que involucraban pilas consideradas críticas, trabajo que fue utilizado para establecer prioridades de inspección durante 2026.
Esa cifra corresponde a procesos revisados por la agencia y no al número total de pilas críticas existentes en Brasil.
Evaluaciones, monitoreo y auditorías independientes
La minuta también eleva las exigencias de control técnico durante la operación.
Las compañías deberán realizar evaluaciones periódicas de seguridad cuya frecuencia dependerá del DPA. Para las pilas clasificadas con daño potencial muy alto, la evaluación podría realizarse cada año; para las de riesgo alto, cada dos años; para las de nivel medio, cada tres años, y para las de categoría baja, cada cinco años.
Las estructuras clasificadas con DPA alto o muy alto tendrían además que someterse a auditorías externas independientes.
En el caso de una pila con daño potencial muy alto, la auditoría debería realizarse inicialmente con intervalos máximos de dos años. Para las instalaciones de categoría alta, el plazo sería de tres años, aunque la minuta permite ampliar determinados intervalos después de varios años de operación bajo ciertas condiciones.
El proyecto también exige instrumentación geotécnica, inspecciones, sistemas de drenaje, documentación actualizada y seguimiento de anomalías.
Planes de emergencia para las estructuras de mayor impacto
Las pilas clasificadas con daño potencial alto o muy alto deberán contar con un Plan de Emergencia de Pilas específico.
Ese instrumento deberá definir áreas susceptibles de ser alcanzadas por una eventual ruptura, procedimientos de comunicación, recursos disponibles y acciones destinadas a proteger a trabajadores, comunidades y medio ambiente.
Cuando una evaluación determine la existencia de un riesgo considerado inaceptable, el operador deberá analizar además la necesidad de evacuar a la población potencialmente afectada.
En una situación de emergencia, la empresa tendrá que comunicar el evento a la ANM y mantener vigilancia sobre desplazamientos de taludes, material movilizado y sectores que todavía puedan sufrir movimientos.
La propuesta también establece coordinación con los organismos de Defensa Civil cuando exista riesgo para zonas externas a la faena.
Una regulación todavía en construcción
Brasil ya cuenta desde 2001 con disposiciones técnicas para pilas de estériles y residuos dentro de sus normas reguladoras de minería, incluyendo exigencias sobre estudios geotécnicos, drenaje, estabilidad y monitoreo.
La iniciativa actual busca construir un marco más detallado y basado en riesgo, siguiendo un modelo similar al fortalecimiento regulatorio aplicado durante los últimos años a las presas mineras, aunque adaptado a estructuras que presentan comportamientos y mecanismos de falla diferentes.
La minuta establece que una eventual resolución entraría en vigencia 180 días después de su publicación.
Para las pilas existentes que queden comprendidas por la regulación, el borrador fija como referencia el 30 de abril de 2028 para su incorporación al SIGPILHAS y contempla que las primeras evaluaciones formales de seguridad bajo el nuevo sistema se realicen durante 2029.
Esos plazos aún no son definitivos. La ANM deberá revisar las observaciones recibidas durante la consulta pública y determinar qué modificaciones incorpora antes de someter el marco regulatorio a su aprobación final.
REDIMIN Responde
¿Qué está preparando la Agencia Nacional de Minería en Brasil?
La Agencia Nacional de Minería está preparando un marco específico para las pilas mineras que incluye registro obligatorio, evaluación del daño potencial, monitoreo geotécnico y mayores exigencias para instalaciones que puedan afectar comunidades o infraestructura.
¿Cuáles son algunas de las condiciones para que las pilas mineras queden bajo las nuevas reglas?
Las pilas mineras quedarían bajo las nuevas reglas si su altura actual alcanza o supera los 25 metros, si tienen una altura proyectada de 50 metros o más, si almacenan materiales clasificados como peligrosos o residuos radiactivos, o si su zona de afectación incluye infraestructura crítica como viviendas o carreteras.
¿Qué es el Sistema Integrado de Gestión de Pilas de Minería (SIGPILHAS)?
El Sistema Integrado de Gestión de Pilas de Minería (SIGPILHAS) es una plataforma que centralizaría la información de las pilas fiscalizadas por la ANM, donde cada pila deberá registrarse individualmente y los operadores tendrán que mantener actualizados sus antecedentes técnicos.
¿Cómo se clasificarán las pilas mineras según el daño potencial asociado?
Las pilas mineras se clasificarán en categorías de daño potencial bajo, medio, alto o muy alto, basándose en las consecuencias que podría provocar una ruptura, independientemente de la probabilidad de que ocurra el evento.
¿Qué medidas de control técnico se proponen para las pilas con alto daño potencial?
Para las pilas con daño potencial alto o muy alto, se proponen auditorías externas independientes, evaluaciones de seguridad periódicas, instrumentación geotécnica, inspecciones, sistemas de drenaje y planes de emergencia específicos.






