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Desalinización en Jordania: contrato por 26 años activa un proyecto de US$ 6.000 millones y un acueducto de 450 km

La desalinización en Jordania entró en una fase decisiva tras la firma de un contrato para desarrollar el Proyecto de Desalinización y Conducción Aqaba–Amman…

Desalinización en Jordania: contrato por 26 años activa un proyecto de US$ 6.000 millones y un acueducto de 450 km

La desalinización en Jordania entró en una fase decisiva tras la firma de un contrato para desarrollar el Proyecto de Desalinización y Conducción Aqaba–Amman (también llamado National Carrier Project), una infraestructura que contempla una planta en el Golfo de Aqaba y un sistema de conducción de 450 kilómetros hasta la zona de Amman. El plan apunta a producir 300 millones de metros cúbicos de agua potable al año, un volumen que, según los antecedentes del proyecto, busca cubrir cerca de 40% de las necesidades municipales hacia 2030. El costo total del megaproyecto ha sido estimado en US$ 6.000 millones.

Qué incluye la infraestructura: planta, captación marina y una conducción de 450 km

El acuerdo firmado en Amman formaliza el paso desde la planificación a la ejecución de un sistema diseñado para mover agua desalada desde el sur del país hacia el principal centro urbano. La agencia estatal jordana informó que el contrato establece:

  • Planta desalinizadora con capacidad de 300 millones de m³ anuales de agua potable, utilizando ósmosis inversa.

  • Sistema de conducción que se extiende 450 km desde el Golfo de Aqaba hasta Amman, con infraestructura de captación marina, estaciones de bombeo y componentes asociados.

  • Integración de infraestructura de energía renovable, incorporada como parte del diseño del proyecto.

  • Cobertura social estimada: el ministro de Agua e Irrigación señaló que la iniciativa busca atender a aproximadamente 4 millones de ciudadanos.

Estos elementos fueron detallados en la nota de la Jordan News Agency sobre la firma del contrato entre el Ministerio de Agua e Irrigación y la alianza Meridiam–Suez (ver nota de la agencia estatal Petra sobre la firma del contrato).

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Un contrato BOT con operación por 26 años antes del traspaso al Estado

La estructura del acuerdo responde al modelo Build-Operate-Transfer (BOT): el privado desarrolla la infraestructura, la opera durante un periodo definido y luego la transfiere al Estado.

De acuerdo con la información oficial difundida por la agencia Petra, la alianza Meridiam–Suez gestionará la instalación por 26 años antes de transferir la propiedad al gobierno jordano. En el mismo reporte, se indica que el proyecto se integra en objetivos nacionales vinculados a seguridad hídrica y modernización económica, y se menciona una meta energética: generar 31% de la electricidad requerida por el proyecto desde fuentes sostenibles hacia 2030.

El tamaño financiero: estimación de US$ 6.000 millones y apoyo climático internacional

El paquete completo del Aqaba–Amman se ha instalado como una de las obras hídricas más grandes en discusión en Medio Oriente, y su escala financiera se ha abordado desde el financiamiento climático.

Según un reportaje de Reuters, el proyecto está estimado en US$ 6.000 millones y recibió un respaldo clave del Green Climate Fund (GCF): un paquete de US$ 295 millones en subvenciones y préstamos concesionales, con el objetivo de atraer financiamiento adicional de instituciones y prestamistas privados.

En la misma publicación se menciona que Estados Unidos comprometió US$ 300 millones en subvenciones y US$ 1.000 millones en préstamos, dentro del marco de apoyos internacionales que el proyecto busca consolidar.

La meta operativa: 300 millones de m³ al año y hasta 40% del agua municipal

Más allá de los hitos contractuales, el proyecto se define por la magnitud de agua que pretende inyectar al sistema urbano del país.

En la ficha oficial del proyecto FP288 del Green Climate Fund se indica que el Aqaba–Amman es una iniciativa para desalinizar 300 millones de m³ al año, con un objetivo explícito de cobertura: aproximadamente 40% de las necesidades municipales hacia 2030 y 45% hacia 2040.

El mismo documento describe los componentes de infraestructura asociados a esa meta:

  • Obras marinas y planta desalinizadora en Aqaba (Mar Rojo).

  • Tubería de 438 km (en la documentación del GCF se utiliza este metraje para la conducción).

  • Integración de aproximadamente 281 MWp de energía renovable como soporte del sistema.

Presión hídrica en Jordania: déficit, distribución intermitente y proyecciones climáticas

El impulso por desalinización se explica por indicadores de escasez que el propio financiamiento climático ha puesto sobre la mesa.

En la ficha del GCF se señala que Jordania enfrenta escasez extrema de agua, con un déficit hídrico de 20% en 2022 pese a una amplia cobertura de red, y que muchos hogares reciben suministro menos de 48 horas a la semana. En ese mismo marco se mencionan proyecciones climáticas utilizadas para sustentar la urgencia del proyecto, como un escenario de +4°C y una disminución de 21% en precipitaciones hacia fines de siglo, cifras que también han sido recogidas en reportes internacionales sobre el plan.

La dimensión técnica que interesa a la industria: conducción extensa, bombeo y energía

El proyecto Aqaba–Amman no se limita a instalar capacidad de ósmosis inversa: su complejidad está en el transporte y en los costos energéticos de mover grandes volúmenes a través de cientos de kilómetros, con estaciones de bombeo y apoyo de generación renovable.

Ese punto es relevante para mercados donde la desalación está asociada a grandes consumos eléctricos, infraestructura lineal extensa y permisos ambientales complejos. En Chile, por ejemplo, la discusión ha escalado desde la construcción de plantas hacia el diseño de sistemas completos —captación, conducción, bombeo y descarga—, especialmente para abastecer demandas industriales de gran escala.

En esa línea, el avance local muestra proyectos con características comparables en extensión de ductos y exigencias constructivas. Un caso es la planta de Aguas Horizonte para el Distrito Norte en Antofagasta, que reportó más de 90% de avance y una inversión estimada del orden de US$ 1.000 millones (ver reporte sobre la planta desaladora del Distrito Norte y su avance).

Chile y el ciclo completo de la desalación: proyectos, montos y debate por la salmuera

La expansión de la desalación en Chile se ha vuelto un frente de inversión que combina minería, infraestructura y energía. Un catastro citado en el país ha contabilizado más de 50 proyectos asociados a desalinización o reúso, con una inversión acumulada estimada en casi US$ 24.500 millones (ver el detalle del catastro de proyectos de desalación en Chile y montos involucrados).

Al mismo tiempo, el despliegue de plantas abre una discusión técnica que también es estructural en Medio Oriente: la gestión de salmueras y la concentración de descargas en zonas costeras. En Chile, ese debate ha ido tomando espacio a medida que sube la capacidad instalada y la cantidad de proyectos en carpeta (ver análisis sobre la salmuera y el debate costero que está creciendo).

En paralelo, el rol de la desalación como herramienta de continuidad operacional en minería se ha consolidado como parte del diagnóstico sectorial ante la crisis hídrica, tanto por disponibilidad como por conflictividad territorial (ver contexto sobre desalinización en minería chilena y su rol frente al estrés hídrico).

Hitos públicos del proyecto Aqaba–Amman: cronología disponible

Los hitos reportados en documentos públicos permiten seguir el avance institucional y financiero del proyecto:

  • 12 de enero de 2025: firma del contrato entre el Ministerio de Agua e Irrigación y la alianza Meridiam–Suez, bajo esquema BOT, con operación por 26 años.

  • 25 de julio de 2023: recepción de la nota conceptual del proyecto en el Green Climate Fund.

  • 9 de noviembre de 2024: ingreso de la propuesta de financiamiento al GCF.

  • 30 de octubre de 2025: aprobación del proyecto en el GCF, según su cronología oficial.