
La desocupación volvió a subir en el trimestre marzo-mayo de 2026, mientras la informalidad llegó a 27%. El dato confirma una señal de alerta para hogares, empresas y trabajadores que buscan empleo formal.
La tasa de desocupación en Chile llegó a 9,4% en el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas. El registro implicó un aumento de 0,5 puntos porcentuales en doce meses y se transformó en una de las cifras más altas del mercado laboral en los últimos años.
El alza se produjo porque la fuerza de trabajo creció más rápido que el empleo. De acuerdo con el INE, la fuerza laboral aumentó 1,3%, mientras que las personas ocupadas avanzaron 0,8%. En paralelo, las personas desocupadas subieron 6,9%, incididas tanto por cesantes como por quienes buscan trabajo por primera vez.
Qué explica el aumento del desempleo
El dato muestra que más personas están entrando o intentando volver al mercado laboral, pero la creación de puestos no está avanzando al mismo ritmo. Esa brecha presiona la tasa de desocupación y complica especialmente a quienes buscan empleo formal en un contexto de menor dinamismo económico.
La tasa de participación llegó a 62,4%, con un aumento anual de 0,2 puntos porcentuales, mientras que la tasa de ocupación se ubicó en 56,5%, con una baja de 0,1 puntos en el mismo período.
En términos prácticos, esto significa que hay más personas disponibles para trabajar, pero no necesariamente más empleos suficientes para absorber esa mayor oferta laboral.
Mujeres y Región Metropolitana enfrentan mayor presión
El desempleo femenino se situó en 10,5%, con un aumento de 0,4 puntos porcentuales en doce meses. En el caso de los hombres, la tasa llegó a 8,6%, con un alza anual de 0,5 puntos.
La Región Metropolitana también quedó bajo presión. Según el INE, la desocupación en la RM alcanzó 9,8% en el trimestre marzo-mayo de 2026, con un incremento de 0,3 puntos en doce meses.
Este dato es relevante porque la capital concentra una parte importante del empleo asalariado, servicios, comercio y actividades profesionales del país. Cuando la RM muestra deterioro laboral, el impacto suele sentirse con fuerza en hogares endeudados, trabajadores dependientes y personas que buscan reincorporarse al mercado.
Informalidad laboral llega a 27%
Otro punto sensible fue la informalidad. La tasa de ocupación informal se ubicó en 27,0%, con un aumento de 1 punto porcentual en un año. En mujeres llegó a 28,8% y en hombres a 25,6%.
Las personas ocupadas informales aumentaron 4,6% en doce meses. Según el INE, el avance estuvo incidido principalmente por comercio e industria manufacturera, además de asalariados privados y trabajadores por cuenta propia.
La informalidad importa porque suele estar asociada a menores niveles de protección laboral, ausencia de cotizaciones, menor acceso a seguridad social y mayor vulnerabilidad frente a enfermedades, despidos o períodos sin ingresos.
Sectores que sostuvieron parte del empleo
Aunque el desempleo subió, el total de personas ocupadas creció 0,8% en doce meses. Los sectores que más incidieron en esa expansión fueron industria manufacturera, actividades de salud y actividades profesionales.
Por categoría ocupacional, el aumento estuvo explicado por trabajadoras por cuenta propia y personas asalariadas informales. Ese punto muestra que parte del empleo creado no necesariamente corresponde a puestos formales estables, lo que mantiene abierta la preocupación por la calidad del trabajo.
Cómo afecta al bolsillo de los hogares
Una tasa de desempleo de 9,4% golpea directamente la capacidad de consumo de los hogares. Cuando aumenta la desocupación, más familias enfrentan períodos sin ingresos laborales, reducen gastos, postergan compras y dependen con mayor fuerza de ahorros, redes familiares o beneficios estatales.
También puede afectar el pago de créditos, arriendos, cuentas básicas y compromisos financieros. Para las empresas, el dato confirma un escenario de demanda más frágil y de mayor cautela en contrataciones.
El mercado laboral queda así como uno de los principales focos económicos para los próximos meses. La evolución del empleo formal, la informalidad y la participación laboral serán claves para medir si la economía logra absorber a quienes buscan trabajo o si la presión sobre los hogares continuará aumentando durante el segundo semestre.






