Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Nacional

Empleo bajo presión en Chile: desempleo llega a 9,1% y sectores miran con cautela el segundo semestre

La tasa de desocupación en Chile alcanzó el 9,1% en el trimestre febrero-abril de 2026, evidenciando un aumento en la informalidad laboral y una preocupante debilidad en la creación de empleo.

Empleo bajo presión en Chile: desempleo llega a 9,1% y sectores miran con cautela el segundo semestre
Seguir en Google

La última medición del INE muestra un mercado laboral más exigente, con aumento de la desocupación, mayor informalidad y señales de debilidad en la creación de puestos de trabajo.

El empleo vuelve a instalarse como una de las principales preocupaciones económicas en Chile de cara al segundo semestre. Según la Encuesta Nacional de Empleo del INE, la tasa de desocupación nacional llegó a 9,1% en el trimestre febrero-abril de 2026, con un alza de 0,3 puntos porcentuales en doce meses.

El dato refleja una presión concreta: la fuerza de trabajo aumentó más que el número de personas ocupadas. En simple, más personas salieron a buscar empleo, pero la economía no generó puestos suficientes para absorber ese crecimiento.

Qué muestra la última cifra del INE

El informe del INE estimó 944.794 personas desocupadas en el país durante el trimestre febrero-abril. La fuerza de trabajo llegó a 10.372.400 personas, mientras que las personas ocupadas alcanzaron 9.427.606.

El aumento del desempleo se explica por un alza de 1,0% en la fuerza de trabajo, superior al avance de 0,7% en los ocupados. Las personas desocupadas crecieron 4,1%, incididas por quienes estaban cesantes y por quienes buscaban trabajo por primera vez.

La situación golpea con más fuerza a las mujeres. La tasa de desocupación femenina llegó a 10,5%, mientras que en hombres fue de 8,0%. Este diferencial confirma que la recuperación del empleo sigue siendo desigual y que la mayor participación laboral femenina no siempre viene acompañada de nuevas oportunidades formales.

Informalidad laboral sigue como señal de alerta

Otro dato relevante es la informalidad. La tasa de ocupación informal se ubicó en 26,8%, con un incremento de 1 punto porcentual en doce meses.

Esto significa que más de uno de cada cuatro ocupados trabaja sin acceso pleno a condiciones laborales formales, lo que puede implicar menor protección previsional, menor estabilidad y mayor vulnerabilidad frente a una desaceleración económica.

El propio INE informó que el aumento de la ocupación estuvo influido por asalariados informales y trabajadores por cuenta propia, una señal que los analistas suelen mirar con cautela porque no necesariamente refleja una expansión sólida del empleo asalariado formal.

Sectores que sostienen parte del empleo

Según el reporte oficial, el crecimiento de la población ocupada estuvo incidido principalmente por:

  • Actividades de salud: 5,9%

  • Industria manufacturera: 4,1%

  • Actividades profesionales: 10,5%

Estos rubros ayudaron a sostener la ocupación en el período, aunque el panorama general sigue marcado por una creación de empleo lenta. En la Región Metropolitana, el desempleo llegó a 9,7%, con incidencias positivas en industria manufacturera, actividades profesionales y comercio.

La lectura sectorial es relevante porque muestra que no todos los rubros enfrentan el segundo semestre con la misma posición. Salud y servicios profesionales mantienen dinamismo, mientras otros sectores más dependientes del consumo, la inversión y la estacionalidad enfrentan mayor incertidumbre.

Comercio, construcción y servicios miran el consumo

El segundo semestre será especialmente sensible para rubros ligados al gasto de los hogares, como comercio, servicios presenciales, turismo, restaurantes y pequeñas empresas. Una menor capacidad de consumo puede traducirse en contrataciones más prudentes, reducción de turnos o menor reemplazo de vacantes.

El Banco Central advirtió en su comunicado de política monetaria de junio que el mercado laboral muestra un aumento de la tasa de desempleo en un contexto de débil creación de empleo. Además, anticipó un menor impulso del consumo de los hogares, cuyos fundamentos se han debilitado.

Para la construcción, el foco está en la inversión, los permisos, los costos financieros y la velocidad de ejecución de proyectos. Es un sector intensivo en mano de obra y cualquier retraso en obras públicas o privadas puede tener impacto directo en empleo regional, subcontratos y servicios asociados.

Por qué importa para los hogares

El deterioro del mercado laboral no solo se mide en tasa de desempleo. También afecta decisiones cotidianas: consumo, pago de deudas, uso de ahorro, búsqueda de trabajos complementarios y disposición a endeudarse.

Cuando aumenta la incertidumbre laboral, los hogares tienden a postergar compras grandes, reducir gastos no esenciales y priorizar liquidez. Esto termina afectando al comercio y a las pymes, generando un círculo de menor consumo y contrataciones más lentas.

En paralelo, una mayor informalidad reduce la capacidad de los trabajadores para acceder a crédito, cotizaciones regulares, seguros y beneficios laborales. Por eso, el dato de empleo es también un indicador de seguridad económica familiar.

Lo que viene ahora

El mercado estará atento a las próximas mediciones del INE, especialmente porque el invierno suele traer ajustes estacionales en algunos sectores. Agricultura, turismo, comercio y construcción pueden mostrar cambios relevantes dependiendo del clima, la demanda interna, la inversión y las decisiones de contratación.

El punto clave para el segundo semestre será si la economía logra transformar la actividad en empleo formal. Mientras eso no ocurra, la tasa de desocupación, la informalidad y el empleo femenino seguirán siendo señales centrales para medir la salud real del bolsillo de los hogares en Chile.