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Disputa entre Grecia y Turquía retrasa cable eléctrico de 1.900 millones de euros para conectar a Chipre con Europa

La construcción del Great Sea Interconnector, un cable submarino de 1.900 millones de euros entre Grecia y Chipre, se ve afectada por disputas territoriales entre Grecia y Turquía, lo que retrasa su avance.

Disputa entre Grecia y Turquía retrasa cable eléctrico de 1.900 millones de euros para conectar a Chipre con Europa
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El proyecto Great Sea Interconnector contempla casi 900 kilómetros de cable submarino y financiamiento de la Unión Europea. Estados Unidos comprometió apoyo diplomático para superar el conflicto territorial, mientras aumentan las dudas sobre los costos y los plazos de construcción.

La construcción de una interconexión eléctrica submarina de 1.900 millones de euros entre Grecia y Chipre enfrenta nuevos desafíos debido a las disputas marítimas en el Mediterráneo oriental. El proyecto, denominado Great Sea Interconnector, busca conectar al último Estado miembro de la Unión Europea que permanece aislado de la red eléctrica continental, pero las diferencias entre Grecia y Turquía han retrasado los estudios necesarios para definir el trazado del cable.

El 8 de octubre de 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reafirmó el respaldo de Washington a la infraestructura y comprometió esfuerzos diplomáticos para superar los obstáculos que dificultan su ejecución.

La iniciativa cuenta con financiamiento europeo y recientemente incorporó un acuerdo para fortalecer su estructura de inversión. Sin embargo, todavía enfrenta incertidumbres relacionadas con su viabilidad económica, el costo definitivo y las condiciones para continuar los trabajos marítimos.

Un cable de casi 900 kilómetros bajo el Mediterráneo

El Great Sea Interconnector contempla inicialmente una conexión eléctrica entre la isla griega de Creta y Chipre mediante 898 kilómetros de cable submarino, con capacidad para transportar hasta 1.000 megavatios (MW) de electricidad en ambas direcciones.

La infraestructura utilizará tecnología de transmisión en corriente continua de alta tensión (HVDC), diseñada para transportar grandes cantidades de energía a largas distancias y reducir las pérdidas respecto de determinadas alternativas de transmisión.

El trazado atravesará sectores del Mediterráneo donde las profundidades pueden alcanzar los 3.000 metros, lo que exige cables y sistemas de instalación especialmente preparados para soportar condiciones mecánicas extremas.

La planificación general considera una extensión posterior hacia Israel. Con esa segunda conexión, el corredor eléctrico alcanzaría aproximadamente 1.208 kilómetros y permitiría desarrollar intercambios energéticos entre Europa y el Mediterráneo oriental.

El operador griego de transmisión eléctrica, IPTO, conocido también como ADMIE, ha desempeñado un papel central en el desarrollo de la iniciativa.

La importancia del proyecto radica en que Chipre continúa siendo el único país de la Unión Europea sin una interconexión eléctrica con los mercados de otros Estados miembros.

El conflicto marítimo que mantiene retrasada la construcción

Uno de los principales obstáculos se encuentra en las diferencias entre Grecia y Turquía respecto de la delimitación de determinadas áreas marítimas.

Ankara sostiene que los trabajos de exploración del fondo marino en zonas que considera vinculadas a sus derechos marítimos requieren coordinación previa entre ambos países.

Parte de esta controversia está relacionada con un acuerdo de delimitación marítima firmado entre Turquía y Libia en 2019, cuya interpretación y validez son rechazadas por Grecia.

Estas posiciones enfrentadas han complicado los estudios destinados a determinar las condiciones del fondo marino y la ruta definitiva de la infraestructura.

Las tensiones tienen consecuencias sobre la planificación de los trabajos, debido a que los estudios submarinos son necesarios antes de instalar el sistema de transmisión.

En este contexto, Marco Rubio manifestó que Estados Unidos utilizará sus canales diplomáticos para intentar resolver los impedimentos que afectan al proyecto.

Washington considera que la interconexión puede contribuir a diversificar el abastecimiento energético europeo, particularmente en un escenario internacional marcado por conflictos y tensiones sobre las principales rutas de suministro.

El respaldo estadounidense no supone que la controversia territorial esté resuelta ni garantiza una fecha para reanudar completamente las operaciones marítimas.

Por su parte, la fabricante francesa Nexans aclaró el 4 de octubre que no mantiene ni tiene previsto establecer contactos con las autoridades turcas para coordinar los próximos estudios submarinos. La empresa precisó que su cooperación se desarrolla con el promotor del proyecto y las autoridades griegas y chipriotas.

La Unión Europea comprometió 657 millones de euros

La Comisión Europea considera al Great Sea Interconnector una infraestructura estratégica para avanzar en la integración del mercado eléctrico comunitario.

El proyecto recibió una asignación de aproximadamente 657 millones de euros mediante el Mecanismo Conectar Europa, instrumento destinado a financiar infraestructura de transporte, energía y conectividad.

La iniciativa también figura entre los proyectos de interés común de la Unión Europea, categoría reservada para instalaciones consideradas relevantes para la integración y seguridad de sus redes energéticas.

Este reconocimiento puede facilitar determinadas gestiones regulatorias y el acceso a instrumentos de apoyo, aunque no elimina los riesgos financieros y geopolíticos asociados a la construcción.

En agosto de 2026 se produjo otro avance relevante. El grupo francés de inversión en infraestructura Meridiam firmó un acuerdo para convertirse en accionista mayoritario de la sociedad encargada del Great Sea Interconnector.

La operación fue anunciada en Atenas, con la participación del primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis.

Paralelamente, IPTO, Great Sea Interconnector y Nexans suscribieron un acuerdo relacionado con la ejecución de los estudios del fondo marino.

La incorporación de capital privado busca fortalecer el financiamiento y distribuir los riesgos de la inversión. No obstante, estos acuerdos no significan que todos los obstáculos para construir la interconexión hayan sido superados.

Chipre advierte que el costo podría superar los 1.900 millones de euros

Además de las diferencias territoriales, el proyecto enfrenta cuestionamientos sobre su costo definitivo y el impacto económico que tendría para Chipre.

En septiembre, el ministro de Finanzas chipriota, Makis Keravnos, advirtió ante el Parlamento que el desembolso total podría superar considerablemente los 1.900 millones de euros contemplados en las estimaciones iniciales.

El ministro explicó que existen gastos adicionales asociados a las obras complementarias, seguros, almacenamiento y mantenimiento de la infraestructura que deben incorporarse en las evaluaciones financieras.

La discusión tiene especial importancia porque una parte de los costos de la interconexión podría recuperarse mediante cargos a los consumidores eléctricos.

El 6 de octubre, la Autoridad de Electricidad de Chipre (EAC) avanzó en la contratación de estudios especializados para analizar los efectos económicos y operacionales del proyecto.

La evaluación contempla sus consecuencias sobre la generación, transmisión, distribución y comercialización eléctrica, además de escenarios de retraso y sus posibles efectos sobre las tarifas.

Estos antecedentes serán importantes para establecer si los beneficios previstos justifican los costos de ejecución y operación.

Por qué Chipre necesita conectarse a la red europea

La dependencia energética constituye uno de los mayores desafíos estructurales de Chipre.

La Comisión Europea estableció que, durante 2024, el petróleo y sus derivados representaron el 85,2% del consumo energético bruto del país, mientras que la dependencia de importaciones energéticas alcanzó el 87,7%.

Esta situación expone a su economía a las fluctuaciones internacionales de los combustibles y limita las alternativas disponibles para abastecer su sistema eléctrico.

La falta de conexiones con redes vecinas también dificulta aprovechar completamente la generación renovable.

Cuando existe una producción solar superior a la demanda y no hay suficiente almacenamiento, el operador debe restringir parte de esa generación para mantener la estabilidad del sistema.

El informe europeo de 2026 sobre Chipre identificó un aumento del 83% en los recortes de generación renovable durante 2025 respecto del año anterior.

Una interconexión permitiría exportar excedentes eléctricos y recibir energía desde otros mercados cuando la producción nacional resulte insuficiente.

Sin embargo, el efecto definitivo sobre las cuentas de electricidad dependerá de los costos de inversión, las condiciones comerciales y la operación del mercado energético. La conexión, por sí sola, no garantiza menores tarifas.

Avances tecnológicos y decisiones pendientes

Pese a las dificultades políticas, el proyecto ha registrado avances en el desarrollo tecnológico de sus componentes.

En agosto de 2026, Nexans anunció la calificación de un sistema de cable submarino de corriente continua de 525 kilovoltios, preparado para instalaciones a profundidades de hasta 3.000 metros.

La compañía completó pruebas mecánicas y eléctricas del cable y sus uniones, mientras que anteriormente había realizado ensayos marítimos a escala real.

Estos resultados respaldan la viabilidad técnica de instalar infraestructura eléctrica en aguas profundas, aunque no significan que el tendido definitivo entre Grecia y Chipre se encuentre terminado.

La empresa ya había reconocido la necesidad de reprogramar determinadas actividades, con consecuencias para el calendario de entrega.

Actualmente, las decisiones pendientes incluyen la continuidad de los estudios submarinos, la actualización de los costos, la definición de las condiciones de financiamiento y los acuerdos necesarios para ejecutar las obras sin nuevos incidentes diplomáticos.

La conexión eléctrica entre la Grecia continental y Creta, completada en 2025, constituye un antecedente técnico relevante. Sin embargo, el tramo que permitirá integrar efectivamente a Chipre todavía enfrenta desafíos propios.

El futuro del Great Sea Interconnector dependerá tanto de la capacidad para resolver las disputas marítimas como de asegurar condiciones económicas y regulatorias que permitan completar la inversión. Hasta entonces, Chipre continuará operando sin una conexión eléctrica directa con los demás mercados de la Unión Europea.

REDIMIN Responde

¿Qué es el proyecto Great Sea Interconnector?

El proyecto Great Sea Interconnector es una interconexión eléctrica submarina que contempla casi 900 kilómetros de cable entre Grecia y Chipre, con un costo estimado de 1.900 millones de euros. Busca conectar a Chipre, el único Estado miembro de la Unión Europea sin conexión eléctrica continental, utilizando tecnología HVDC para transportar hasta 1.000 MW de electricidad.

¿Qué desafíos enfrenta el proyecto Great Sea Interconnector?

El proyecto enfrenta desafíos relacionados con disputas territoriales entre Grecia y Turquía, que han retrasado los estudios necesarios para definir el trazado del cable. Además, existen incertidumbres sobre su viabilidad económica, el costo definitivo y las condiciones para continuar los trabajos marítimos.

¿Qué apoyo ha recibido el proyecto Great Sea Interconnector?

El proyecto ha recibido financiamiento de la Unión Europea, que comprometió 657 millones de euros a través del Mecanismo Conectar Europa. Además, Estados Unidos ha ofrecido apoyo diplomático para superar los conflictos territoriales que afectan su ejecución.

¿Cuál es la importancia del proyecto para Chipre?

El proyecto es crucial para Chipre, ya que actualmente depende en un 85,2% del petróleo y sus derivados para su consumo energético bruto, y tiene una dependencia de importaciones energéticas del 87,7%. La interconexión permitiría diversificar su abastecimiento energético y mejorar la integración de energías renovables.

¿Qué preocupaciones económicas existen sobre el proyecto?

El ministro de Finanzas de Chipre advirtió que el costo del proyecto podría superar los 1.900 millones de euros iniciales debido a gastos adicionales. Esto ha generado preocupaciones sobre el impacto económico y la posibilidad de que parte de los costos se trasladen a los consumidores eléctricos.