
Adnoc y Kuwait Petroleum han recurrido a transferencias de carga entre buques fuera del estratégico paso marítimo para recuperar parte de los suministros hacia las plantas petroquímicas asiáticas.
Emiratos Árabes Unidos y Kuwait están aumentando nuevamente sus exportaciones de nafta hacia Asia mediante operaciones marítimas que permiten reducir la exposición al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo y cuyo tráfico ha sido afectado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. La estrategia ha permitido recuperar parcialmente el abastecimiento de materia prima para la industria petroquímica de Corea del Sur, Japón y otros mercados asiáticos.
Abu Dhabi National Oil Company (Adnoc) y Kuwait Petroleum Corporation (KPC) movilizaron alrededor de 1,6 millones de toneladas métricas de nafta durante agosto y septiembre de 2026, equivalentes a unos 14 millones de barriles.
El volumen representa una recuperación considerable frente a las cerca de 700.000 toneladas registradas entre marzo y abril, cuando las alteraciones en el transporte marítimo por el golfo Pérsico redujeron fuertemente los flujos comerciales.
Pese al repunte, las exportaciones todavía permanecen muy por debajo de los niveles previos al conflicto. Durante agosto y septiembre de 2025, ambas empresas habían despachado conjuntamente cerca de 5 millones de toneladas, principalmente hacia compradores asiáticos.
Transferencias entre buques fuera de Ormuz
Una de las principales herramientas utilizadas por los productores ha sido el mecanismo conocido como ship-to-ship o STS, que consiste en transferir productos directamente entre dos embarcaciones en el mar.
Adnoc Maritime International Chartering cargó cerca de 1,5 millones de toneladas de nafta en 25 buques durante agosto y septiembre, con el objetivo de realizar transferencias frente a las costas de Sohar, en Omán.
La zona se encuentra fuera del estrecho de Ormuz y permite que los cargamentos continúen hacia Asia sin que determinados buques receptores deban ingresar directamente al área de mayor riesgo.
Kuwait Petroleum, en tanto, despachó tres cargamentos que totalizaron aproximadamente 180.000 toneladas.
La petrolera kuwaití también comenzó a ofrecer alternativas de transferencia STS para petróleo crudo y productos refinados fuera del estrecho. Parte de estas operaciones se ha desarrollado frente a Vadinar, en la costa occidental de India.
La mayor utilización de este sistema refleja cómo las compañías energéticas del Golfo están reorganizando su logística para mantener las exportaciones, aunque las transferencias adicionales elevan la complejidad operacional y requieren disponibilidad de embarcaciones y equipamiento especializado.
Fuyaira gana peso como plataforma exportadora
El puerto de Fuyaira, situado en la costa oriental de Emiratos Árabes Unidos y con acceso directo al golfo de Omán, también está adquiriendo mayor relevancia.
Desde allí se han incrementado los cargamentos directos y las reexportaciones de nafta procedentes de lugares como Irak, Ruwais y Hamriyah. Parte del producto también es trasladado por tierra desde otros terminales emiratíes antes de ser embarcado.
La posición de Fuyaira es estratégica porque sus instalaciones se encuentran fuera del estrecho de Ormuz, permitiendo acceder al océano Índico sin atravesar directamente el paso marítimo.
El aumento de las operaciones STS en el golfo de Omán, sin embargo, también ha generado presión sobre la infraestructura logística disponible. El crecimiento de la demanda por equipos para realizar las transferencias ha llevado a algunos vendedores a evaluar ubicaciones alternativas.
Asia recupera producción petroquímica
El restablecimiento parcial de los suministros está comenzando a tener efectos sobre la industria petroquímica asiática.
Las plantas de craqueo de nafta de Corea del Sur y Japón mantuvieron tasas de utilización superiores al 70% durante agosto y septiembre, frente a aproximadamente 68% registrado entre marzo y abril.
Estas instalaciones utilizan la nafta como una de sus principales materias primas para producir olefinas como etileno y propileno, que posteriormente son utilizadas en la fabricación de plásticos y otros productos químicos.
La interrupción de los suministros desde el Golfo había obligado durante los primeros meses del conflicto a distintas instalaciones asiáticas a reducir su producción y buscar cargamentos alternativos en otros mercados.
Uno de los casos más visibles es SCG Chemicals, en Tailandia. La compañía reinició el 17 de septiembre las operaciones de su planta de olefinas de Rayong después de aproximadamente seis meses de suspensión vinculada a las dificultades para asegurar materias primas.
La empresa ha diversificado sus compras en el mercado internacional, incorporando suministros provenientes de países como India, Australia y Nigeria, además de volúmenes procedentes de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
Los precios siguen reflejando el riesgo logístico
La recuperación del suministro no significa que las condiciones comerciales hayan regresado a la normalidad.
Kuwait Petroleum retomó a finales de junio sus ofertas de nafta en el mercado spot japonés después de una interrupción de aproximadamente tres meses. Cargamentos para entrega a comienzos de septiembre llegaron a negociarse con primas de hasta US$45 por tonelada respecto de los precios de referencia japoneses.
La situación también muestra diferencias entre los productores del Golfo.
QatarEnergy ofreció recientemente hasta 75.000 toneladas de nafta para cargar desde Ras Laffan, instalación ubicada dentro del área dependiente del tránsito por Ormuz. Un cargamento anterior llegó a venderse con un descuento cercano a US$100 por tonelada frente a los índices japoneses, debido al riesgo asumido por los compradores al enviar embarcaciones hacia la zona afectada.
La compañía catarí también ha explorado alternativas de transferencias STS fuera del estrecho.
Un corredor estratégico todavía lejos de normalizarse
La mejora de los envíos demuestra que las empresas del Golfo han logrado desarrollar mecanismos para mantener parte del comercio energético sin depender completamente del tránsito convencional por Ormuz.
Sin embargo, los cerca de 1,6 millones de toneladas exportados por Adnoc y KPC durante agosto y septiembre todavía equivalen a apenas alrededor de un tercio de las aproximadamente 5 millones de toneladas despachadas por ambas compañías en los mismos dos meses de 2025.
Además, las cifras reales presentan un grado de incertidumbre. Algunas embarcaciones han apagado temporalmente sus sistemas de identificación durante determinadas travesías debido a los riesgos de seguridad, lo que dificulta el seguimiento completo de los movimientos marítimos.
Para los consumidores asiáticos, la recuperación parcial de las exportaciones reduce la presión sobre una materia prima clave para la industria petroquímica. Pero el uso de rutas alternativas, transferencias en alta mar y fuentes de suministro más diversificadas muestra que el mercado continúa operando bajo condiciones logísticas excepcionales y todavía distantes de los patrones comerciales anteriores al conflicto.






