
Estados Unidos está aumentando su participación directa en proyectos de tierras raras en África ante las dificultades de estas iniciativas para conseguir financiamiento privado. La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) ya comprometió US$62,8 millones en cuatro proyectos ubicados en Sudáfrica, Malawi, Angola y Madagascar, aunque ninguno ha llegado todavía a producción.
El objetivo de Washington es ayudar a que estos desarrollos avancen hacia etapas de menor riesgo y puedan posteriormente atraer capital privado, mientras Estados Unidos busca diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos y reducir su dependencia de China.
Dos altos ejecutivos de la DFC explicaron a Reuters que los inversionistas privados siguen mostrando poca disposición a financiar proyectos africanos de tierras raras debido a los riesgos asociados a su desarrollo y a la incertidumbre sobre la rentabilidad futura del mercado.
Sudáfrica concentra la mayor parte del financiamiento
El mayor compromiso corresponde al proyecto Phalaborwa, en Sudáfrica. La DFC comprometió US$50 millones mediante una inversión de capital en TechMet, plataforma que respalda el desarrollo de esta iniciativa de Rainbow Rare Earths.
Phalaborwa busca recuperar elementos de tierras raras desde depósitos de fosfoyeso, un residuo industrial acumulado en una antigua operación. La DFC informó anteriormente que el financiamiento apoyará el desarrollo de una instalación destinada a producir óxidos de tierras raras para cadenas de suministro asociadas a tecnologías avanzadas.
En Malawi, el proyecto Songwe Hill, controlado por Mkango Resources a través de su filial Lancaster Exploration, cuenta con US$4,6 millones en financiamiento reembolsable de la DFC.
Los recursos están destinados principalmente a trabajos de ingeniería Front-End Engineering Design (FEED) y estudios de ingeniería de valor necesarios para seguir avanzando el desarrollo. El acuerdo establece que Mkango deberá aportar una cantidad equivalente durante un periodo de 18 meses.
Angola y Madagascar también entran en la estrategia
En Angola, la DFC comprometió US$3,4 millones en asistencia técnica para Pensana, destinados a estudios que permitan avanzar la mina y las instalaciones de procesamiento de tierras raras de Longonjo.
El proyecto se encuentra próximo al Corredor de Lobito, infraestructura ferroviaria que Estados Unidos también ha respaldado como parte de su estrategia para mejorar el transporte de minerales desde el interior de África hacia la costa atlántica.
La propia DFC señala que Longonjo está orientado a producir carbonato mixto de tierras raras, material que posteriormente puede ser refinado para obtener elementos como neodimio y praseodimio, utilizados en la fabricación de imanes permanentes.
El cuarto proyecto es Ampasindava, en Madagascar, desarrollado por Harena Rare Earths. Allí la DFC comprometió hasta US$4,84 millones para avanzar trabajos de desarrollo, incluida la planta piloto, estudios ambientales y otras actividades previas a una eventual construcción a gran escala.
La agencia estadounidense confirmó en agosto que se trata de su primera inversión minera en Madagascar y la incorporó a su cartera estratégica de proyectos de tierras raras.
El problema que frena al capital privado
El respaldo estatal estadounidense aparece en un momento en que los proyectos africanos de tierras raras enfrentan dificultades para convencer a inversionistas privados.
Uno de los ejecutivos de la DFC consultados por Reuters indicó que existe preocupación por el mayor perfil de riesgo de estas iniciativas y por la posibilidad de que las decisiones de China sobre producción, exportaciones o precios alteren la economía de los proyectos occidentales.
También existe una interrogante sobre cuánto espacio tendrá el mercado para absorber todos los desarrollos actualmente anunciados.
Olimpia Pilch, directora de estrategia de Critical Minerals Africa, advirtió que existen más proyectos de tierras raras anunciados que demanda prevista para determinados imanes de neodimio y praseodimio (NdPr), uno de los principales mercados para estos minerales.
Las tierras raras son utilizadas en imanes permanentes para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada y sistemas de defensa. China mantiene una posición dominante en su extracción y, especialmente, en las etapas posteriores de procesamiento y refinación, lo que ha convertido la diversificación de suministros en una prioridad estratégica para Washington.
La estrategia de la DFC apunta precisamente a intervenir en las primeras etapas, cuando los proyectos todavía no reúnen las condiciones necesarias para conseguir grandes paquetes de financiamiento comercial. Los US$62,8 millones comprometidos hasta ahora no significan que las cuatro minas estén completamente financiadas, sino que buscan llevarlas a fases donde puedan demostrar su viabilidad técnica y económica y competir por mayores inversiones.






