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Minería Internacional

EE.UU. destina US$500 millones a siete proyectos de litio, cobalto, reciclaje y materiales para baterías

Estados Unidos destina US$500 millones a siete proyectos para fortalecer su capacidad en el procesamiento de litio, cobalto y reciclaje de baterías, buscando reducir la dependencia de proveedores extr

EE.UU. destina US$500 millones a siete proyectos de litio, cobalto, reciclaje y materiales para baterías
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El Departamento de Energía seleccionó iniciativas para ampliar la capacidad estadounidense de procesamiento de minerales críticos, reciclaje y fabricación de materiales para baterías, con aportes federales de entre US$50 millones y US$100 millones por proyecto.

Estados Unidos reforzó su política de seguridad de suministro de minerales críticos con la asignación de US$500 millones a siete proyectos industriales vinculados al litio, cobalto, reciclaje de baterías y fabricación de componentes avanzados. El financiamiento busca aumentar la capacidad doméstica en eslabones donde el país todavía mantiene una alta dependencia de proveedores extranjeros, especialmente en procesamiento y materiales intermedios.

Los recursos serán canalizados por el Departamento de Energía de Estados Unidos a través de sus programas de procesamiento de materiales para baterías y manufactura y reciclaje. La selección incluye instalaciones comerciales, plantas demostrativas y nuevas capacidades industriales en Utah, Georgia, California, la costa del Golfo y el sureste estadounidense, además de proyectos cuya ubicación definitiva aún debe ser determinada.

La medida forma parte de una estrategia más amplia de Washington para fortalecer la producción local de minerales considerados esenciales para energía, defensa, electrónica y manufactura avanzada. El objetivo no se limita a desarrollar nuevas minas: una parte relevante de los recursos está dirigida a refinación, recuperación de materiales usados y producción de componentes, áreas que se han convertido en puntos críticos de las cadenas de suministro occidentales.

Litio y cobalto concentran los mayores aportes

Tres proyectos recibirán US$100 millones cada uno, encabezados por una iniciativa de extracción y refinación de litio en el Great Salt Lake, en Utah.

Waterleaf P1 HoldCo, filial de Lilac Solutions, desarrollará una instalación comercial en West Promontory que utilizará tecnología de extracción directa de litio. El proyecto considera producir carbonato de litio grado batería y devolver la salmuera procesada al lago sin pérdida neta de agua.

La primera fase apunta a entrar en operación hacia 2028 y alcanzar una producción de aproximadamente 5.000 toneladas métricas anuales de litio, aumentando la oferta doméstica de un mineral que Estados Unidos busca asegurar ante el crecimiento de la demanda proveniente de baterías y almacenamiento energético.

Otro aporte de US$100 millones será destinado a Jervois, mediante Formation Holdings US, para construir una refinería comercial de cobalto. La instalación procesará material para obtener sulfato de cobalto grado batería y otros productos refinados.

El proyecto resulta especialmente relevante para la estrategia estadounidense porque permitiría establecer una capacidad de refinación que actualmente es limitada dentro del país. El cobalto continúa siendo utilizado en determinadas químicas de baterías, electrónica y aplicaciones industriales y de defensa.

El tercer financiamiento por US$100 millones corresponde a Nth Cycle, que proyecta levantar una planta en el sureste de Estados Unidos para procesar denominada black mass, el material obtenido tras triturar baterías de ion-litio fuera de uso y residuos provenientes de su fabricación.

La instalación utilizará una plataforma de electroextracción para recuperar metales de alta pureza y materiales aptos para volver a incorporarse a la cadena de baterías.

Reciclaje y nuevos materiales suman otros US$200 millones

Los cuatro proyectos restantes recibirán US$50 millones cada uno, completando los US$500 millones del programa.

Princeton NuEnergy construirá en Commerce, Georgia, una planta demostrativa para recuperar y rejuvenecer materiales catódicos que contienen níquel provenientes de residuos de fabricación de baterías. El proceso utilizará tecnología de plasma a baja temperatura con el objetivo de reincorporar material grado batería a los procesos productivos.

Arcanum Ventures, en tanto, proyecta una instalación en la costa estadounidense del Golfo para fabricar carbonato de etileno grado batería, un componente utilizado en los electrolitos de las baterías de ion-litio. El proyecto busca aprovechar infraestructura química existente y reducir la dependencia de importaciones de este insumo.

Otro de los seleccionados es Elevated Materials, que desarrollará capacidad industrial para producir películas ultradelgadas de litio metálico y materiales prelitiados destinados a nuevas generaciones de baterías de mayor densidad energética y carga más rápida.

El séptimo proyecto corresponde a Coreshell Technologies, que recibirá US$50 millones para desarrollar en San Leandro, California, capacidad estadounidense de fabricación de electrodos y celdas de ion-litio con ánodos de silicio.

La iniciativa busca sustituir parcialmente el grafito tradicional mediante silicio metalúrgico de origen doméstico. La propuesta considera además tecnología de recubrimiento en seco para los cátodos y una planta especializada en baterías con ánodos de silicio.

Una política que apunta al procesamiento, no solo a la extracción

La composición de los proyectos refleja uno de los principales desafíos de Estados Unidos frente a la competencia mundial por los minerales críticos.

Contar con recursos geológicos no garantiza por sí solo seguridad de suministro. Entre la extracción de un mineral y su incorporación a una batería, un vehículo, un sistema de almacenamiento energético o equipamiento de defensa existe una cadena industrial que incluye concentración, refinación, transformación química y fabricación de materiales avanzados.

Precisamente en varias de esas etapas China mantiene una posición dominante a escala global.

Washington ha comenzado a responder mediante una combinación de subvenciones, créditos, participación pública en empresas, restricciones comerciales y apoyo directo a proyectos considerados estratégicos. El financiamiento anunciado ahora corresponde a la tercera ronda de los programas federales destinados al procesamiento de materiales y manufactura y reciclaje de baterías.

Estas líneas de apoyo contemplan proyectos demostrativos, construcción de instalaciones comerciales y reconversión de plantas existentes. Los programas asociados disponen de varios miles de millones de dólares autorizados para impulsar nueva capacidad industrial.

Minerales críticos se consolidan como asunto de seguridad nacional

La política estadounidense hacia los minerales ha evolucionado desde un enfoque principalmente energético hacia uno directamente vinculado con seguridad económica, tecnológica y militar.

Litio, cobalto, grafito, tierras raras y otros materiales forman parte de cadenas que abastecen baterías, redes eléctricas, semiconductores, sistemas de comunicación, aeronáutica y equipamiento de defensa.

La administración de Donald Trump ha intensificado durante 2026 el respaldo estatal a proyectos mineros y de procesamiento, complementando los subsidios con otras herramientas financieras y regulatorias.

A comienzos de agosto, el gobierno estadounidense anunció además más de US$2.000 millones asociados a proyectos mineros y actividades relacionadas, junto con más de US$180 millones orientados a formación y educación vinculada a la industria.

El paquete de US$500 millones anunciado ahora profundiza esa dirección, aunque con una característica específica: buena parte de los recursos no se concentra en la apertura de minas, sino en resolver cuellos de botella industriales posteriores a la extracción.

Un desafío creciente para las cadenas globales de suministro

La competencia por asegurar minerales críticos está modificando las decisiones de inversión en Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa y otras economías que buscan diversificar proveedores.

Para los países productores de materias primas, incluida América Latina, el cambio tiene implicancias relevantes. La demanda internacional ya no está determinada únicamente por disponibilidad geológica y costos de extracción, sino también por factores como trazabilidad, origen de los minerales, seguridad de abastecimiento y capacidad de procesamiento regional.

El avance estadounidense en refinación de litio, cobalto y reciclaje muestra que la disputa por los minerales estratégicos se está desplazando cada vez más hacia quién controla las etapas de mayor valor agregado de la cadena.

En ese escenario, los US$500 millones comprometidos a siete proyectos representan una nueva señal del esfuerzo de Washington por convertir la política de minerales críticos en una política industrial de largo plazo, reduciendo vulnerabilidades externas y construyendo capacidad doméstica desde el procesamiento del mineral hasta los componentes utilizados en las baterías.