El proyecto de continuidad operacional de Minera El Abra busca extender por más de 40 años la vida útil de la faena ubicada cerca de Calama, con una nueva línea de procesamiento, infraestructura hídrica y mayor producción de concentrados de cobre y molibdeno.
Minera El Abra, filial de Freeport-McMoRan y asociada con Codelco, avanza en la tramitación de su Proyecto de Continuidad Operacional y Desarrollo de Planta Concentradora con Transición Hídrica a Agua Desalada, una iniciativa de US$7.500 millones que puede transformar el perfil productivo de la faena ubicada en la Región de Antofagasta.
El proyecto contempla ampliar el rajo, construir una planta concentradora, incorporar infraestructura de transporte de mineral, levantar un depósito de relaves espesados y desarrollar una planta desaladora al sur de Tocopilla para abastecer los requerimientos hídricos de la operación.
La iniciativa busca extender la vida útil de El Abra por más de 40 años y reducir la dependencia de fuentes continentales mediante una transición hacia agua desalada para uso industrial.
Qué considera el proyecto
De acuerdo con la información publicada por Minera El Abra, la compañía produce actualmente cerca de 100 mil toneladas de cátodos de cobre al año y opera a unos 75 kilómetros al noreste de Calama, en la Provincia de El Loa.
La iniciativa apunta a dar continuidad a la operación más allá de 2029. Sin el proyecto, la propia empresa señala que la faena solo podría operar hasta fines de ese año.
El plan considera una inversión estimada de US$7.500 millones, cinco años de construcción y una operación proyectada con 3.200 empleados propios.
Planta concentradora y nuevo perfil productivo
Uno de los principales cambios será el desarrollo de una planta concentradora, que permitirá producir concentrados de cobre y molibdeno mediante procesos de molienda y flotación.
Según la compañía, el proyecto contempla una producción promedio anual de 932 mil toneladas de concentrado de cobre y 8.850 toneladas de concentrado de molibdeno.
El diseño considera chancadores secundarios y terciarios, tecnología de molinos de rodillos de alta presión —HPGR— y molienda con molinos de bolas. La empresa sostiene que esta configuración permitiría reducir en 15% el consumo energético del proceso de molienda.
El cambio es relevante porque El Abra pasaría de un perfil centrado en cátodos de cobre hacia una operación con una nueva línea de concentración, más intensiva en infraestructura y procesamiento.
Reuters informó que Freeport busca elevar la producción de El Abra a cerca de 300 mil toneladas de cobre por año, frente a las 91.400 toneladas producidas en 2025, en el marco del proyecto de expansión.
Agua desalada y transición hídrica
El componente hídrico es uno de los ejes centrales. El proyecto incorpora una planta desaladora ubicada al sur de Tocopilla, diseñada para producir 1.975 litros por segundo de agua industrial mediante ósmosis inversa.
Esa agua será transportada hasta la planta concentradora mediante un acueducto de 146 kilómetros. Además, el proyecto considera obras marinas para captación de agua de mar y descarga de salmuera, sistemas de almacenamiento y acondicionamiento, e infraestructura eléctrica asociada.
La compañía plantea que, tras un periodo de transición de alrededor de cinco años, eliminará el uso de agua proveniente del Salar de Ascotán para fines industriales, que actualmente es la fuente hídrica de la operación.
La transición a agua desalada es clave para la evaluación ambiental del proyecto y para su viabilidad social en una zona marcada por presión sobre recursos hídricos, comunidades indígenas y ecosistemas altoandinos.
Infraestructura minera y energética
El proyecto también incluye obras de gran escala en mina, transporte e infraestructura eléctrica.
Entre las obras principales se consideran:
Ampliación del rajo.
Nuevos botaderos de material estéril.
Dos chancadores primarios junto a la mina.
Correa transportadora de 26 kilómetros desde el rajo hacia la planta concentradora.
Depósito de relaves espesados.
Acueducto de 146 kilómetros.
Subestaciones eléctricas y 70 kilómetros de líneas de transmisión de 220 kV.
Transporte de concentrado en contenedores sellados hacia puertos autorizados de la Región de Antofagasta.
La empresa señala que la correa transportadora tendrá capacidad de generar una potencia estimada de 18 MW de energía eléctrica aprovechable para el mismo proceso, a diferencia de correas tradicionales que demandan energía.
Datos clave
| Ítem | Detalle |
|---|---|
| Empresa | Minera El Abra |
| Controlador | Freeport-McMoRan |
| Socio | Codelco |
| Región | Antofagasta |
| Ubicación | 75 km al noreste de Calama |
| Proyecto | Continuidad operacional y planta concentradora con transición hídrica |
| Inversión estimada | US$7.500 millones |
| Vida útil proyectada | Más de 40 años |
| Construcción estimada | 5 años |
| Producción actual | Cerca de 100 mil toneladas de cátodos de cobre al año |
| Producción proyectada | 932 mil toneladas de concentrado de cobre al año |
| Molibdeno proyectado | 8.850 toneladas de concentrado de molibdeno al año |
| Agua desalada | 1.975 litros por segundo |
| Acueducto | 146 kilómetros |
| Empleo operacional | 3.200 empleados propios |
| Estado | En evaluación ambiental |
Por qué importa para Antofagasta y el cobre chileno
El Abra es una operación relevante del distrito minero de El Loa y su continuidad tiene impacto directo sobre inversión, empleo, proveedores, infraestructura y producción regional.
La Región de Antofagasta concentra una parte significativa de la producción cuprífera chilena, pero enfrenta desafíos crecientes: envejecimiento de yacimientos, menores leyes minerales, presión hídrica, mayores exigencias ambientales y competencia global por capital minero.
En ese contexto, un proyecto de US$7.500 millones con planta concentradora y agua desalada refuerza la tendencia de la gran minería chilena hacia operaciones más complejas, intensivas en capital y con menor dependencia de agua continental.
También tiene una lectura estratégica para Codelco, que posee el 49% de El Abra. Si el proyecto avanza, la estatal deberá enfrentar su participación en una inversión relevante justo cuando mantiene presión financiera por sus propios proyectos estructurales.
Estado ambiental y próximos hitos
Freeport inició el proceso para obtener el permiso ambiental del proyecto en marzo de 2026. Reuters informó que el proceso de permisos podría tomar cerca de tres años antes de una decisión final de inversión.
Ese plazo será determinante. La iniciativa debe superar la evaluación ambiental, responder observaciones técnicas, abordar inquietudes de comunidades y autoridades, y definir su factibilidad económica bajo condiciones de mercado, costos, permisos y financiamiento.
El principal hito será el avance del proyecto en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y la capacidad de la compañía para sostener su transición hídrica, su diseño de relaves y su impacto territorial bajo estándares exigentes.
Qué observará la industria
La industria seguirá tres variables: el avance de la evaluación ambiental, la definición final de inversión y la forma en que Freeport y Codelco estructuren el financiamiento del proyecto.
Si El Abra logra avanzar, Antofagasta podría sumar una de las inversiones cupríferas más relevantes de la próxima década, con impacto directo en producción, empleo y demanda por servicios mineros.
El proyecto será observado como una prueba para la nueva generación de inversiones mineras en Chile: más cobre, mayor infraestructura, uso de agua desalada y una tramitación ambiental decisiva para sostener producción de largo plazo.


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