
A diferencia de los molinos de bolas, estos equipos utilizan largas barras de acero que favorecen la fragmentación de partículas gruesas. Su diseño permite controlar el tamaño del mineral y reducir la generación excesiva de finos.
En las plantas de procesamiento de minerales existe una máquina diseñada para romper preferentemente las rocas más grandes sin triturar innecesariamente las partículas pequeñas. Se trata del molino de barras, un equipo industrial que utiliza cilindros alargados de acero como medios de molienda y que, según la obra técnica Wills' Mineral Processing Technology, trabaja habitualmente entre el 50% y el 65% de su velocidad crítica, favoreciendo un movimiento controlado que permite reducir el tamaño del mineral de manera selectiva.
El principio de funcionamiento presenta una diferencia importante frente a los molinos de bolas convencionales: en lugar de utilizar cientos o miles de cuerpos esféricos que generan contactos predominantemente puntuales, los molinos de barras emplean elementos metálicos que permanecen aproximadamente paralelos durante la rotación.
Esta disposición permite establecer zonas de contacto alargadas con el mineral, favoreciendo la fragmentación de partículas gruesas y disminuyendo la producción de material extremadamente fino.
Cómo funcionan las enormes barras de acero dentro del molino
Un molino de barras está compuesto por un cilindro metálico horizontal que gira alrededor de su eje.
En su interior contiene barras de acero de gran longitud, dispuestas aproximadamente en paralelo con el eje del equipo.
Cuando comienza la rotación, la fricción con los revestimientos internos eleva parcialmente la carga.
Posteriormente, la gravedad provoca que las barras rueden, se deslicen y desciendan sobre el material mineralizado.
Durante este movimiento, las partículas quedan atrapadas entre las barras, donde reciben fuerzas de compresión y abrasión.
El proceso se asemeja parcialmente al funcionamiento de una serie de rodillos que comprimen fragmentos de roca.
La diferencia fundamental respecto de un molino de bolas se encuentra en la geometría de los contactos.
Mientras las bolas concentran las fuerzas en áreas pequeñas, las barras producen contactos lineales que modifican la manera en que se transmite la energía hacia las partículas.
Esto favorece un mecanismo de reducción de tamaño particularmente útil cuando se busca obtener un producto relativamente uniforme.
Por qué las rocas grandes se rompen antes que las pequeñas
Una de las características más interesantes de estos equipos es su capacidad de molienda preferencial.
Cuando ingresan partículas de distintos tamaños, las rocas más grandes tienden a separar parcialmente las barras de acero.
Esta disposición genera espacios con forma de cuña entre los medios de molienda.
Los fragmentos gruesos quedan sometidos a mayores esfuerzos de compresión, mientras que las partículas pequeñas pueden desplazarse por los espacios disponibles.
Como consecuencia, las rocas de mayor tamaño tienen más oportunidades de recibir fuerzas suficientes para fracturarse.
A medida que disminuye su tamaño, también cambia su interacción con las barras.
Este comportamiento permite obtener una distribución granulométrica relativamente estrecha, con una proporción reducida de partículas excesivamente gruesas y de material demasiado fino.
En procesamiento de minerales, este último fenómeno se conoce como sobremolienda.
La generación excesiva de finos puede representar un problema porque aumenta el consumo de energía y puede dificultar determinadas operaciones de separación mineral.
Sin embargo, la molienda selectiva no significa que las barras sean capaces de identificar individualmente cada roca ni que eliminen completamente la formación de finos.
El efecto se produce por las características mecánicas del equipo y la forma en que interactúan las partículas con los medios de molienda.
La velocidad crítica determina cómo se mueven las barras
La velocidad de rotación constituye una de las variables más importantes del proceso.
La bibliografía técnica de Barry A. Wills y James A. Finch sitúa las velocidades habituales de los molinos de barras entre el 50% y el 65% de la velocidad crítica.
Esta última corresponde a la velocidad teórica a la que la fuerza centrífuga puede mantener los medios de molienda contra la pared interna del cilindro, impidiendo su caída normal.
Cuando el molino gira a una velocidad adecuada, las barras desarrollan principalmente un movimiento en cascada.
En esta condición, ruedan y se deslizan unas sobre otras, generando contactos sucesivos con las partículas.
Si la velocidad aumenta demasiado, el movimiento puede transformarse progresivamente en uno de catarata, donde los elementos de molienda son proyectados y caen desde mayor altura.
En molinos de barras, este comportamiento puede generar dificultades operacionales, incluyendo mayor desgaste y riesgos de entrecruzamiento de las barras.
Sin embargo, el intervalo de 50% a 65% constituye una referencia tradicional y no una regla universal.
La misma bibliografía documenta equipos industriales que han operado cerca del 80% de la velocidad crítica.
La velocidad adecuada depende del diseño, el diámetro del molino, la carga interna y las características del mineral procesado.
Un equipo capaz de reducir rocas de cinco centímetros
Los molinos de barras pueden funcionar como equipos de molienda gruesa o como una alternativa a determinadas etapas de chancado fino.
De acuerdo con Wills' Mineral Processing Technology, pueden procesar alimentaciones de hasta aproximadamente 50 milímetros, equivalentes a cinco centímetros, y producir material con tamaños característicos que pueden alcanzar alrededor de 300 micrómetros bajo condiciones apropiadas.
Un micrómetro equivale a una milésima de milímetro.
Esto significa que el equipo puede reducir fragmentos relativamente grandes hasta partículas considerablemente menores mediante sucesivos contactos con las barras.
No obstante, estas dimensiones corresponden a capacidades y referencias técnicas, no a un resultado garantizado para cualquier mineral.
La eficiencia depende de la dureza, resistencia, humedad y distribución granulométrica del material alimentado.
Otra característica distintiva corresponde a la proporción entre longitud y diámetro.
Los molinos de barras suelen diseñarse con una longitud entre 1,5 y 2,5 veces su diámetro, lo que ayuda a mantener las barras alineadas y reducir el riesgo de que se atraviesen dentro del cilindro.
El nivel de llenado también requiere control.
Una carga excesiva puede reducir la eficiencia y aumentar el desgaste de los revestimientos y de las propias barras.
Por qué son útiles antes de la flotación y la concentración gravimétrica
La principal ventaja de estos molinos aparece cuando las etapas posteriores necesitan partículas con tamaños relativamente controlados.
En concentración gravimétrica, por ejemplo, las diferencias de densidad permiten separar minerales valiosos de materiales de menor interés económico.
Para que el proceso funcione adecuadamente, la preparación granulométrica debe favorecer la liberación de los minerales sin producir cantidades innecesarias de partículas ultrafinas.
En determinadas operaciones de flotación ocurre algo semejante.
La presencia excesiva de lamas puede dificultar la separación y modificar el comportamiento de las partículas dentro de las celdas.
La molienda con barras puede ayudar a preparar una alimentación que reduzca estos problemas.
También se utiliza en circuitos de separación magnética y como etapa previa a la molienda secundaria con bolas.
Debido a que producen una distribución de tamaños relativamente controlada, los molinos de barras frecuentemente operan en circuito abierto, sin necesidad de recircular continuamente las partículas gruesas mediante sistemas de clasificación.
Sin embargo, la configuración definitiva depende de las características del mineral y de los objetivos metalúrgicos de la planta.
Por qué los molinos de barras no dominan todas las grandes concentradoras
Aunque presentan ventajas técnicas, los molinos de barras no son necesariamente la mejor alternativa para cualquier explotación minera.
Las grandes plantas concentradoras modernas utilizan frecuentemente circuitos SAG y molinos de bolas, capaces de procesar volúmenes elevados y alcanzar las granulometrías exigidas por distintas operaciones.
Los molinos SAG aprovechan el propio mineral como medio de molienda, complementado en muchos casos con bolas de acero.
Los molinos de bolas, por su parte, ofrecen una alternativa particularmente utilizada para obtener partículas más finas.
Los molinos de barras mantienen aplicaciones donde el control de la granulometría gruesa representa una prioridad.
Su selección requiere comparar capacidad de procesamiento, consumo energético, desgaste, mantenimiento y comportamiento del mineral.
El principio que explica su utilidad es relativamente sencillo: la forma de los medios de molienda determina cómo se distribuyen las fuerzas dentro del equipo.
Mientras otros molinos utilizan impactos que pueden fragmentar simultáneamente partículas de distintos tamaños, las barras favorecen la reducción de los fragmentos más gruesos mediante contactos lineales y movimiento en cascada.
Esta diferencia permite comprender por qué, en determinadas aplicaciones, una máquina que gira más lentamente y utiliza largas barras de acero puede ofrecer mejores condiciones de preparación del mineral que un sistema diseñado para producir partículas extremadamente finas.
En la industria minera, la eficiencia de la molienda no consiste únicamente en romper más roca, sino en alcanzar el tamaño necesario para recuperar los minerales con el menor consumo posible de energía y materiales.
REDIMIN Responde
¿Cuál es la diferencia principal entre un molino de barras y un molino de bolas?
La diferencia principal radica en la geometría de los contactos. Los molinos de barras utilizan barras de acero que generan contactos lineales, mientras que los molinos de bolas utilizan cuerpos esféricos que generan contactos puntuales. Esto permite que los molinos de barras fragmenten partículas gruesas y reduzcan la producción de material fino.
¿Cómo funciona un molino de barras en el procesamiento de minerales?
Un molino de barras está compuesto por un cilindro metálico horizontal que gira alrededor de su eje, conteniendo barras de acero dispuestas en paralelo. Durante la rotación, las barras ruedan y se deslizan, comprimiendo y abrasando las partículas minerales atrapadas entre ellas. Este proceso permite la fragmentación de rocas grandes y la reducción de su tamaño.
¿Qué tamaño de alimentación pueden procesar los molinos de barras?
Según Wills' Mineral Processing Technology, los molinos de barras pueden procesar alimentaciones de hasta aproximadamente 50 milímetros, equivalentes a cinco centímetros. Bajo condiciones apropiadas, pueden reducir estos fragmentos a tamaños característicos de alrededor de 300 micrómetros.
¿Por qué los molinos de barras son útiles antes de la flotación y la concentración gravimétrica?
Los molinos de barras son útiles porque producen una distribución de tamaños relativamente controlada, lo que es crucial para la liberación de minerales en procesos de concentración gravimétrica y flotación. Esto ayuda a evitar la generación excesiva de partículas ultrafinas que podrían dificultar la separación de minerales valiosos.
¿Cuál es la velocidad de operación típica de un molino de barras?
La velocidad de operación típica de un molino de barras se sitúa entre el 50% y el 65% de su velocidad crítica. Esta velocidad permite un movimiento en cascada de las barras, favoreciendo el contacto sucesivo con las partículas y evitando problemas operacionales como el desgaste excesivo o el entrecruzamiento de las barras.










