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Energía

Energías renovables cubrirían el 98,6% de la electricidad usada por la minería del cobre en 2030

La minería del cobre en Chile podría abastecerse en un 98,6% con energías renovables para 2030, aunque el desafío de reducir el uso de combustibles fósiles persiste.

Energías renovables cubrirían el 98,6% de la electricidad usada por la minería del cobre en 2030
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La demanda eléctrica del sector crecería 20,2% entre 2025 y 2034, más del doble que la producción de cobre. El avance de las energías limpias puede mejorar la posición del metal chileno, pero todavía queda el desafío de reemplazar los combustibles fósiles utilizados en las faenas.

La minería chilena del cobre podría abastecer con energías renovables el 98,6% de su consumo eléctrico hacia 2030, un avance que reduciría sus emisiones indirectas y aumentaría el valor ambiental del metal frente a compradores, inversionistas e instituciones financieras internacionales.

La proyección forma parte del informe sobre consumo de energía eléctrica en la minería del cobre para el periodo 2025-2034 elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

El cambio no significa que toda la actividad minera estará libre de emisiones. La estimación se refiere específicamente a la electricidad y no incluye los combustibles utilizados en camiones de extracción, maquinaria pesada y otros equipos que todavía funcionan principalmente con diésel.

La demanda eléctrica crecerá más rápido que la producción

Cochilco estima que el consumo eléctrico de la minería del cobre aumentará desde 27,6 teravatios-hora (TWh) en 2025 hasta 33,2 TWh en 2034. Esto equivale a un crecimiento de 20,2%, mientras que la producción nacional de cobre fino avanzaría 8,3% durante el mismo periodo.

En otras palabras, la demanda de electricidad crecerá cerca de 2,4 veces más rápido que la producción.

Una de las principales razones es la disminución de las leyes minerales. Cuando la concentración de cobre presente en la roca es menor, las faenas deben extraer, transportar y procesar una mayor cantidad de material para obtener el mismo volumen de metal.

El envejecimiento de los yacimientos y la expansión de las plantas concentradoras también elevarán el consumo. Según la proyección, la concentración de minerales demandará 18,1 TWh en 2034, equivalentes a cerca del 55% de toda la electricidad utilizada por la industria cuprífera.

A esto se suma el mayor uso de agua de mar. Las operaciones necesitan energía tanto para desalar el recurso como para impulsarlo desde la costa hasta faenas ubicadas a cientos de kilómetros y, en algunos casos, a más de 3.000 metros de altura.

Una menor huella de carbono gana importancia comercial

El alto uso de electricidad renovable permite que el cobre producido en Chile tenga una menor huella de carbono frente al obtenido en países donde la generación eléctrica depende en mayor medida del carbón, el petróleo o el gas.

Esta diferencia comienza a adquirir importancia a medida que los compradores internacionales exigen mayor trazabilidad y las empresas establecen metas para reducir las emisiones presentes en sus cadenas de suministro.

Bastián Del Mauro, analista de mercados de commodities minerales de Plusmining, explicó que todavía no existen exigencias regulatorias generalizadas para comercializar cobre con una menor huella de carbono. Sin embargo, las compañías, entidades financieras, gobiernos y comunidades están prestando más atención a estos atributos.

Empresas como Antofagasta Minerals señalan que los contratos de energía renovable les han permitido combinar un suministro más sustentable con precios eléctricos competitivos. Anglo American, en tanto, utiliza electricidad renovable en todas sus operaciones chilenas desde 2021 y atribuye a este cambio una reducción cercana al 70% de las emisiones de sus faenas, principalmente por la eliminación de las emisiones indirectas de Alcance 2.

El desafío pendiente está en los combustibles

La electricidad representa solo una parte del consumo energético minero. Durante 2024, la industria del cobre utilizó 199.452 terajoules de energía: 102.307 TJ correspondieron a electricidad y 97.145 TJ a combustibles, de acuerdo con Cochilco.

Por esta razón, alcanzar una matriz eléctrica casi completamente renovable no eliminará por sí solo la huella de carbono del sector. El siguiente paso será reemplazar progresivamente el diésel empleado en los equipos móviles.

Entre las tecnologías que están siendo evaluadas aparecen los camiones eléctricos, los sistemas de carga dinámica, el hidrógeno y las baterías de gran capacidad. Su incorporación a escala industrial dependerá de sus costos, seguridad, autonomía y capacidad para operar bajo las condiciones extremas de las faenas.

El aumento de la demanda minera también exigirá nuevas inversiones en generación, transmisión y almacenamiento. El sistema eléctrico deberá entregar energía renovable de manera continua y competitiva, incluso durante las horas en que disminuye la producción solar o eólica.

La industria enfrenta así una doble tarea: producir más cobre para abastecer la electrificación mundial y, al mismo tiempo, reducir las emisiones generadas durante su propia operación.