El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha revisado a la baja el crecimiento económico del país durante el último trimestre del año pasado. Según el informe, el Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas un 0,7 % a una tasa anualizada, reflejando un panorama más débil de lo que inicialmente se reportó. Este escenario evidencia los desafíos económicos que enfrenta la nación.
Crecimiento más lento de lo esperado
El crecimiento económico del cuarto trimestre de 2025 fue revisado de una estimación inicial del 1,4 % a un modesto 0,7 %, según detalla el Departamento de Comercio. La cifra contrastó marcadamente con el 4,4 % registrado en el tercer trimestre del mismo año. Este retroceso se atribuye a varios factores, incluyendo una disminución en las exportaciones, el gasto de los consumidores y los desembolsos gubernamentales.
En este contexto, se destaca la fuerte contracción de las exportaciones, que pasaron de una estimación inicial del -0,9 % a un -3,3 %, impactando significativamente el PIB. Además, el informe señala que el cierre gubernamental, descrito como “histórico”, restó 1,16 puntos porcentuales al crecimiento del trimestre. Sin embargo, los economistas sugieren que las pérdidas ocasionadas por este cierre podrían recuperarse durante el actual trimestre.
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PIB del cuarto trimestre revisado: 0,7 % anualizado.
Exportaciones: nueva estimación de -3,3 %.
Impacto del cierre gubernamental: -1,16 puntos porcentuales.
Implicaciones económicas y futuras presiones
Las cifras más recientes reflejan un año difícil para la economía estadounidense. En 2025, el crecimiento económico general fue del 2,1 %, el ritmo más bajo desde 2020, con excepción de 2016. Factores como las tensiones comerciales bajo la administración de Donald Trump y un aumento de la inversión en inteligencia artificial marcaron el camino de un año tumultuoso.
Sin embargo, el panorama no está claro a futuro, especialmente con la prolongación de la crisis energética derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Según David Russell, jefe global de estrategia de mercado en TradeStation, “la importante revisión a la baja del PIB supone una prueba de fuego ante la inminente crisis energética, aumentando el riesgo de estanflación”. La guerra ya ha ocasionado un aumento en los precios del petróleo, un factor que se suma a los problemas existentes en el mercado laboral, el cual experimentó una pérdida de 92.000 empleos en febrero y una ligera subida del desempleo al 4,4 %.
Ante esta complicada coyuntura, los consumidores aún muestran resiliencia, aunque con signos de debilitamiento. Persisten dudas sobre hasta qué punto continuarán sosteniendo la economía, dada su baja confianza acompañada de un escenario laboral precario. Por ahora, el desarrollo de los acontecimientos internacionales y el comportamiento en sectores claves como el mercado energético serán determinantes.









