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Fósiles de 120 millones de años en isla Hoste abren preguntas sobre antiguos depredadores marinos de Magallanes

Una expedición de la Universidad de Magallanes descubrió un amonite y un regurgitalito en isla Hoste, revelando el potencial científico de un territorio poco explorado del extremo sur chileno.

Fósiles de 120 millones de años en isla Hoste abren preguntas sobre antiguos depredadores marinos de Magallanes

Una expedición científica liderada desde la Universidad de Magallanes encontró un amonite y una muestra de regurgitalito en uno de los territorios menos estudiados del extremo sur chileno.

La isla Hoste, ubicada frente a isla Navarino y al norte del Parque Nacional Cabo de Hornos, volvió a quedar bajo la mirada científica tras la primera campaña de prospección paleontológica registrada en ese territorio. El equipo liderado por la paleontóloga Judith Pardo, académica de la Universidad de Magallanes e investigadora asociada al Centro Internacional Cabo de Hornos, halló fósiles que podrían ayudar a reconstruir ecosistemas marinos de hace más de 120 millones de años.

Qué se encontró en isla Hoste

El primer hallazgo fue un amonite, un molusco cefalópodo extinto que permitió ubicar temporalmente los registros fósiles encontrados en la isla. Según explicó Pardo, el material tendría una antigüedad de entre 120 y 130 millones de años, lo que lo sitúa entre el Barremiano y el Aptiano, dentro del Cretácico Temprano.

El segundo hallazgo es el que abre más preguntas: una pequeña muestra de regurgitalito, es decir, material fosilizado expulsado por un animal después de alimentarse. No es un fósil común. Su valor está en que puede entregar pistas sobre cadenas alimentarias antiguas y sobre el tipo de depredadores que habitaban estos ambientes marinos.

De acuerdo con la paleontóloga, la evidencia sugiere la posible presencia de depredadores más pequeños que los conocidos en otros sectores de Magallanes, lo que obliga a mirar con más detalle la evolución de estos ecosistemas marinos australes.

Por qué importa el hallazgo

El punto central no es solo la pieza encontrada. Lo relevante es que isla Hoste sigue siendo un territorio científicamente poco explorado. Su acceso exige varios días de navegación, desplazamientos por bosques densos y trabajo en zonas donde la logística puede transformarse rápidamente en un problema mayor.

Esa dificultad explica por qué aún hay vacíos importantes sobre la historia geológica y biológica de Cabo de Hornos. En este caso, los fósiles ayudan a observar cómo eran los ecosistemas marinos del extremo sur mucho antes de la formación del paisaje actual de Magallanes.

Un territorio remoto y poco estudiado

Isla Hoste supera los 4.000 kilómetros cuadrados y forma parte de uno de los espacios más aislados del país. Su geografía fragmentada, los acantilados, la vegetación cerrada y la baja disponibilidad de afloramientos rocosos visibles han limitado las campañas científicas en terreno.

Ese dato cambia la lectura del hallazgo: no se trata solo de una expedición con resultados puntuales, sino de una señal sobre el potencial científico de áreas extremas del sur de Chile que todavía tienen información poco documentada.

El rol de Judith Pardo y la paleontología austral

Judith Pardo es una de las investigadoras chilenas más reconocidas en paleontología marina. La Biblioteca del Congreso Nacional la identifica como profesora asociada de la Universidad de Magallanes, investigadora asociada del Centro Internacional Cabo de Hornos y encargada de la Colección Paleontológica del Instituto de la Patagonia. Su trabajo se concentra en ecosistemas marinos extremos, biogeografía, evolución y paleopatologías.

La Universidad de Magallanes también destacó su trayectoria por el estudio de “Fiona”, la ictiosauria preñada hallada en el glaciar Tyndall, en Torres del Paine, considerada un fósil de alto valor científico para entender la reproducción, dieta y ecología de reptiles marinos del Cretácico Temprano.

Qué se debe considerar con los fósiles en Chile

En Chile, los restos paleontológicos están protegidos por la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales. La norma incluye las piezas paleontológicas y los lugares donde se encuentran dentro del patrimonio bajo protección del Estado.

El Consejo de Monumentos Nacionales advierte que, ante un hallazgo fósil, no se debe retirar ni intervenir la pieza. La recomendación oficial es registrar el lugar, tomar fotografías si es posible y dar aviso al organismo competente, porque sacar un fósil de su contexto puede destruir información científica clave.

Lo que viene ahora

El hallazgo en isla Hoste deja abierta una línea de investigación mayor: cuánto falta por conocer sobre la vida marina antigua en el extremo sur de Chile. La evidencia disponible todavía no permite cerrar conclusiones sobre especies específicas ni sobre la composición completa de esos ecosistemas, pero sí confirma que Cabo de Hornos mantiene un potencial paleontológico subestimado.

Para Magallanes, el valor práctico está en la ciencia, pero también en el patrimonio. Cada registro fósil aporta información sobre una historia natural que no está completamente escrita y que puede fortalecer investigación, conservación y educación en una zona clave para entender el pasado remoto del territorio chileno.