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Minería Internacional

Guerra de drones eleva presión sobre galio, germanio y tierras raras por dependencia de China

El conflicto en Ucrania impulsa la demanda de galio, germanio y tierras raras, esenciales para la tecnología militar, mientras la producción sigue concentrada en China, generando preocupaciones en Occ

Guerra de drones eleva presión sobre galio, germanio y tierras raras por dependencia de China
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El uso masivo de vehículos aéreos no tripulados está abriendo una nueva fuente de demanda para minerales críticos empleados en radares, sensores, semiconductores y motores eléctricos. BMO Capital Markets estima que unos 15 millones de drones podrían ser desplegados este año en la guerra entre Rusia y Ucrania.

La rápida expansión de la guerra con drones está aumentando la presión sobre las cadenas de suministro de galio, germanio y tierras raras magnéticas, materiales estratégicos cuya producción y procesamiento siguen altamente concentrados en China.

Un informe de BMO Capital Markets estima que cerca de 15 millones de drones podrían ser desplegados durante 2026 en el conflicto entre Rusia y Ucrania, mientras gobiernos y alianzas militares han comprometido alrededor de US$150.000 millones durante los últimos dos años para desarrollar capacidades vinculadas a drones y sistemas destinados a neutralizarlos.

El fenómeno agrega una nueva fuente de consumo para minerales que ya enfrentan una fuerte demanda desde sectores como los semiconductores, telecomunicaciones, vehículos eléctricos, inteligencia artificial y defensa.

Galio, germanio y tierras raras ganan importancia estratégica

Los drones militares requieren distintos materiales críticos dependiendo de sus sistemas electrónicos, sensores y motores.

El nitruro de galio se utiliza en semiconductores de alta frecuencia y potencia, fundamentales para comunicaciones y radares. El germanio, en tanto, tiene aplicaciones en óptica infrarroja, fibra óptica, semiconductores y sistemas de detección.

Las tierras raras, especialmente neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, son utilizadas en imanes permanentes de alto rendimiento. Estos componentes permiten generar la potencia y el torque necesarios en motores eléctricos compactos.

El problema para Estados Unidos, Europa y otros países occidentales es la elevada concentración de estas cadenas productivas.

Un estudio publicado en junio de 2026 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó que China representaba en 2023 cerca del 98% de la producción mundial de galio primario refinado, el 77% del germanio refinado y el 68% de las tierras raras extraídas a nivel global.

La Agencia Internacional de Energía también ha identificado al galio, germanio, tungsteno y varias tierras raras entre los materiales con mayor exposición a interrupciones de suministro debido a la concentración de la producción, las dificultades para sustituirlos y su importancia para tecnologías avanzadas y defensa.

Ucrania proyecta producir más de 7 millones de drones en 2026

La escala que está alcanzando esta industria puede observarse directamente en Ucrania.

El Ministerio de Defensa ucraniano informó que el país planea producir más de 7 millones de drones durante 2026, frente a los aproximadamente 4 millones fabricados durante 2025. Los sistemas no tripulados se han convertido en una de las principales prioridades de inversión militar del país.

La OTAN también anunció en julio que sus países miembros invertirán más de US$40.000 millones durante los próximos cinco años en capacidades contra drones, además de aumentar la capacitación de operadores y acelerar la adquisición de nuevos sistemas de vigilancia y defensa.

La expansión simultánea de drones y tecnologías para detectarlos y destruirlos aumenta la demanda por sensores infrarrojos, radares, comunicaciones, electrónica de potencia y motores eléctricos, todos sectores intensivos en determinados minerales críticos.

China mantiene una posición dominante pese a la tregua comercial

La concentración del suministro se convirtió en una preocupación mayor después de que Beijing introdujera controles de exportación sobre galio y germanio en 2023 y posteriormente prohibiera determinadas exportaciones de galio, germanio y antimonio hacia Estados Unidos en diciembre de 2024.

China suspendió parte de esa prohibición en noviembre de 2025, medida que permanecerá vigente hasta el 27 de noviembre de 2026. Sin embargo, los materiales continúan sujetos a controles y licencias de exportación, mientras permanecen restricciones relacionadas con usuarios y usos militares estadounidenses.

Las restricciones tuvieron consecuencias sobre el mercado. Según el USGS, las importaciones estadounidenses de germanio metálico disminuyeron aproximadamente 67% en 2025, mientras su precio en Europa pasó de cerca de US$3.150 por kilogramo en enero a US$5.380 en octubre del mismo año.

Canadá acelera inversiones para diversificar el suministro

La presión sobre estas cadenas está impulsando proyectos para desarrollar producción fuera de China.

En Canadá, Teck Resources, Canada Growth Fund y el Gobierno canadiense acordaron apoyar una posible expansión de la producción de germanio, galio y antimonio en el complejo metalúrgico Trail, en Columbia Británica.

El plan contempla inversiones potenciales de hasta C$850 millones, incluyendo hasta C$400 millones provenientes de Canada Growth Fund. La iniciativa podría duplicar la capacidad existente de germanio y antimonio de Trail e incorporar producción de galio.

Rio Tinto también avanza en Quebec con un proyecto para recuperar galio desde el proceso de refinación de alúmina de su complejo Jonquière. La minera espera poner en funcionamiento una planta piloto en 2027 y estudia una instalación demostrativa con capacidad de hasta 4 toneladas anuales.

En tierras raras, Aclara Resources desarrolla el proyecto Carina, en Brasil, cuya factibilidad contempla una producción promedio anual de 156 toneladas de disprosio, 27 toneladas de terbio y 1.191 toneladas de neodimio-praseodimio, con inicio de operaciones previsto para 2028.

La guerra con drones difícilmente superará por sí sola el consumo de minerales generado por industrias como los vehículos eléctricos o la electrónica. Su importancia radica en que incorpora una demanda de rápido crecimiento a mercados relativamente pequeños y con pocas alternativas inmediatas de suministro, reforzando la carrera de Estados Unidos, Canadá y Europa por asegurar cadenas de minerales críticos fuera de China.