El ministro Jorge Quiroz descartó una reducción general del gasto público y adelantó que el proyecto tendrá énfasis en salud, obras públicas, inversión, seguridad y defensa. La propuesta deberá ajustarse a una meta de déficit estructural de 1,8% del PIB para el próximo año.
El Gobierno entró en la etapa final de preparación del Presupuesto 2027, que deberá ser presentado al Congreso Nacional a más tardar el 30 de septiembre. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, adelantó que la propuesta contemplará un aumento del gasto respecto de la ejecución efectiva de 2026, aunque bajo un criterio de expansión acotada y compatible con la trayectoria de consolidación fiscal definida por la administración.
El diseño del erario será uno de los principales desafíos fiscales del Ejecutivo. El Decreto de Política Fiscal estableció para 2027 una meta de déficit estructural equivalente a 1,8% del PIB, frente al 2,6% fijado para 2026, junto con un ancla de mediano plazo que busca mantener la deuda bruta del Gobierno Central en torno o por debajo del 45% del PIB.
Un aumento del gasto, pero desde la ejecución efectiva de 2026
Quiroz sostuvo que el proyecto no debe interpretarse como un presupuesto de reducción generalizada de recursos. Hacienda trabaja, en cambio, con una expansión moderada y con reasignaciones entre programas y áreas del Estado.
Un punto relevante será la base utilizada para calcular el crecimiento del gasto. El ministro explicó que la comparación se realizará sobre el gasto que efectivamente se ejecute durante 2026 y no directamente sobre el monto aprobado en la Ley de Presupuestos vigente.
La diferencia es relevante porque el Gobierno ha aplicado durante el año medidas destinadas a contener el gasto. A julio, el gasto presupuestario acumulaba un aumento real de 0,7% interanual, mientras que solo durante ese mes registró una caída de 0,7%. El gasto corriente acumulaba una expansión de 1,5%, mientras el gasto de capital continuaba mostrando una contracción.
Hacienda también ha señalado durante el proceso de formulación que las instrucciones enviadas a los ministerios corresponden a orientaciones de contención, evaluación y priorización del gasto, y no a decretos que establezcan recortes automáticos para cada cartera.
Salud, obras públicas, inversión y seguridad entre las prioridades
El ministro adelantó que el Presupuesto 2027 tendrá énfasis en salud, obras públicas, generación de inversiones, seguridad y defensa.
En infraestructura, el anuncio coincide con las discusiones que actualmente desarrolla el Congreso sobre la ejecución presupuestaria de 2026. Las subcomisiones mixtas han puesto atención en la evolución de la inversión y en la ejecución de recursos destinados a infraestructura, mientras el Ejecutivo ha vinculado el próximo presupuesto con la recuperación del empleo y la estabilización de las finanzas públicas.
Quiroz también reconoció que existirán ajustes dentro de distintas partidas, pese a que el gasto agregado aumentará. Esto implica que un crecimiento global del presupuesto no necesariamente se traducirá en mayores recursos para todos los organismos y programas.
Uno de los casos discutidos públicamente corresponde al Servicio Electoral, luego de cuestionamientos por una eventual reducción de sus recursos. Hacienda señaló que los ajustes considerados tienen componentes técnicos y aseguró que las funciones esenciales del organismo no deberían verse afectadas. El ministro indicó además que pidió a la Dirección de Presupuestos abordar directamente la situación con el Servel.
La consolidación fiscal limita el margen para nuevos gastos
El espacio presupuestario sigue condicionado por la situación de las cuentas fiscales. El Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre advirtió que las holguras proyectadas para el período 2027-2030 continúan siendo negativas, con cifras equivalentes a entre 0,2% y 0,5% del PIB por año.
Dipres indicó que cumplir las metas fiscales requerirá que el gasto se ubique por debajo del nivel actualmente comprometido, mediante medidas de contención, evaluación de programas, gestión de ingresos y eventuales cambios en las condiciones macroeconómicas.
Para 2026, Hacienda proyecta un déficit efectivo de 2% del PIB y un déficit estructural de 2,6%. La deuda bruta del Gobierno Central cerraría el año en torno al 42,7% del PIB. Bajo la trayectoria compatible con las metas oficiales, la deuda llegaría a aproximadamente 44,1% del PIB en 2030; si se mantuviera el gasto actualmente comprometido, superaría el ancla de 45% antes de terminar la década.
El escenario fiscal también está condicionado por la evolución de los ingresos mineros. Para construir el Presupuesto 2027, los comités de expertos convocados por Hacienda y Dipres calcularon un precio de referencia del cobre de US$5,37 por libra para el próximo año y estimaron un crecimiento del PIB no minero tendencial de 2,6%. Ambos parámetros son utilizados para determinar los ingresos estructurales disponibles para financiar gasto público.
El Congreso tendrá 60 días para despachar el proyecto
El Ejecutivo tiene hasta el 30 de septiembre para ingresar formalmente el proyecto de Ley de Presupuestos 2027. Desde ese momento, el Congreso contará con un plazo constitucional de 60 días para analizarlo y despacharlo.
La discusión permitirá conocer el detalle de las reasignaciones, los recursos asignados a cada ministerio y la tasa definitiva de crecimiento del gasto público, elementos que todavía no han sido incorporados formalmente en un proyecto de ley.
Por ahora, Hacienda ha definido el marco general: crecimiento moderado del gasto agregado, mayor focalización de recursos y una trayectoria fiscal que exige reducir gradualmente el déficit estructural. La distribución concreta de ese esfuerzo entre ministerios, inversiones y programas quedará expuesta una vez que el Ejecutivo presente el Presupuesto 2027 al Congreso.








