La compañía estadounidense suscribió memorandos de entendimiento para identificar oportunidades junto a la brasileña Eneva y apoyar evaluación de campos con WESCA. Los acuerdos son preliminares y todavía no contemplan decisiones finales de inversión ni compromisos específicos de producción.
Halliburton anunció este 21 de septiembre la firma de memorandos de entendimiento con Eneva y WESCA para evaluar nuevas oportunidades de petróleo y gas en Venezuela, sumándose al creciente interés de compañías internacionales por proyectos energéticos en el país. Los acuerdos permitirán estudiar potenciales desarrollos y realizar trabajos técnicos de evaluación, pero no constituyen contratos definitivos para explotar campos ni comprometen todavía montos de inversión o niveles de producción.
Con Eneva, uno de los mayores grupos privados de energía de Brasil y el principal operador privado de gas natural del país, Halliburton buscará identificar y desarrollar oportunidades en Venezuela. Ambas compañías ya mantienen una relación comercial en Brasil, que ahora pretenden extender a eventuales proyectos venezolanos.
El acuerdo con WESCA tendrá un enfoque más técnico. Halliburton apoyará la evaluación de campos y planificación de desarrollo, utilizando herramientas para caracterizar yacimientos, interpretar información del subsuelo y analizar alternativas de explotación mediante tecnologías digitales. Las compañías ya trabajan conjuntamente en actividades destinadas a mejorar el conocimiento de reservorios y respaldar decisiones de desarrollo.
Los acuerdos todavía están en fase preliminar
La naturaleza jurídica de los documentos es relevante para dimensionar el anuncio.
Halliburton confirmó que se trata de memorandos de entendimiento, una etapa destinada a establecer áreas de cooperación y estudiar oportunidades antes de eventuales contratos comerciales específicos. Por ahora la empresa no informó qué campos podrían ser incluidos, cuánto capital requerirían los desarrollos ni qué volúmenes de petróleo o gas podrían producirse.
Tampoco existe un calendario divulgado para perforaciones, rehabilitación de pozos o puesta en marcha de nuevas instalaciones.
Por ello, los acuerdos representan una señal de interés empresarial, pero no equivalen todavía a proyectos aprobados, financiados o en construcción.
Esa distinción es particularmente importante en Venezuela, donde recuperar producción de campos maduros o desarrollar nuevos recursos puede requerir inversiones en perforación, sistemas eléctricos, oleoductos, instalaciones de tratamiento, compresión de gas y mantenimiento de infraestructura que ha operado durante largos periodos con restricciones de capital.
Halliburton retoma una relación de décadas con Venezuela
La compañía estadounidense acumula cerca de nueve décadas de experiencia en Venezuela y afirma conservar bases estratégicamente ubicadas, capacidad operacional y conocimiento técnico local.
Halliburton es uno de los principales proveedores mundiales de servicios petroleros. A diferencia de una productora que adquiere directamente derechos para extraer hidrocarburos, su negocio incluye tecnologías y servicios utilizados para perforación, completación de pozos, evaluación de formaciones, manejo de yacimientos y optimización de producción.
Ese perfil explica el contenido de los nuevos acuerdos: la empresa puede participar en la recuperación de la industria venezolana prestando tecnología y servicios a operadores sin necesariamente convertirse en propietaria de los campos involucrados.
Su presencia en el país se redujo considerablemente durante los años anteriores. La compañía había suspendido sus principales operaciones venezolanas en 2020 en un entorno marcado por restricciones estadounidenses y deterioro de la actividad petrolera. Los nuevos memorandos muestran ahora una búsqueda de oportunidades ante el cambio de condiciones que está atrayendo nuevamente a empresas internacionales.
Continental también evalúa entrar en la Faja del Orinoco
El anuncio de Halliburton ocurre pocos días después de otro movimiento relevante.
El productor estadounidense Continental Resources firmó el 16 de septiembre un memorando de entendimiento con Petróleos de Venezuela (PDVSA) para avanzar en la evaluación y eventual desarrollo del bloque Ayacucho 2, situado en la Faja Petrolífera del Orinoco.
Ese acuerdo también permanece en fase preliminar. Continental y PDVSA buscan avanzar hacia una estructura contractual posterior, pero la firma del memorando no significa que exista todavía producción nueva comprometida en el bloque.
La Faja del Orinoco contiene grandes recursos de crudo pesado y extrapesado, pero su desarrollo exige infraestructura especializada. Los proyectos requieren perforación, tratamiento, transporte y, dependiendo de las características del petróleo, diluyentes o instalaciones adicionales que permitan llevar el crudo hasta especificaciones comercializables.
Por ello, el tamaño del recurso geológico no puede traducirse directamente en capacidad productiva de corto plazo.
Chevron proyecta US$7.000 millones en cinco años
El movimiento más avanzado entre los anuncios recientes corresponde a Chevron, que proyecta destinar más de US$7.000 millones durante cinco años a sus operaciones venezolanas.
La compañía busca aumentar la producción de sus empresas mixtas y ha planteado como objetivo alcanzar alrededor de 600.000 barriles diarios hacia 2031. Chevron pretende financiar la expansión principalmente mediante los flujos generados por sus operaciones actuales en el país.
En este caso existe una base productiva ya operativa, lo que diferencia el plan de los memorandos suscritos por Halliburton o Continental.
Aun así, las cifras corresponden a planes futuros sujetos a ejecución y no a barriles adicionales ya incorporados al mercado.
Servicios petroleros serán necesarios para recuperar producción
La eventual expansión de las operaciones internacionales puede abrir una segunda etapa de actividad para compañías de servicios como Halliburton.
Incrementar producción en campos maduros requiere identificar pozos recuperables, realizar intervenciones, reemplazar equipos, estudiar presiones de los reservorios y determinar dónde nuevas perforaciones pueden ser económicamente viables. En proyectos todavía menos desarrollados, el proceso comienza incluso antes, con interpretación geológica y definición de planes de explotación.
Precisamente esas son algunas de las actividades contempladas en el acuerdo entre Halliburton y WESCA.
La participación de Eneva introduce además el componente de gas natural, un segmento que puede involucrar tanto nuevos campos como oportunidades para aprovechar reservas actualmente subutilizadas y abastecer generación eléctrica o consumidores industriales.
Por ahora, Halliburton no ha informado proyectos concretos derivados de sus dos memorandos.
El siguiente paso será comprobar si las evaluaciones con Eneva y WESCA avanzan hacia contratos específicos, inversiones y operaciones sobre campos identificados. Hasta que eso ocurra, el anuncio debe entenderse como una ampliación de la actividad exploratoria y comercial en torno al sector energético venezolano, y no como nueva producción asegurada.









