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Hongos capaces de procesar oro abren una nueva ruta para la minería espacial

Investigaciones recientes revelan que ciertos hongos podrían facilitar la extracción de oro en asteroides, abriendo nuevas posibilidades para la minería espacial y el uso de recursos extraterrestres.

Hongos capaces de procesar oro abren una nueva ruta para la minería espacial
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Un hallazgo realizado en Australia demostró que ciertos hongos pueden disolver y concentrar oro presente en su entorno. La posibilidad de aprovechar este proceso fuera de la Tierra ganó fuerza después de que otro experimento lograra extraer metales desde material de asteroide en microgravedad.

La idea de “cultivar oro” parece propia de la ciencia ficción, pero tiene un punto de partida real. En 2019, investigadores australianos comprobaron que una cepa del hongo Fusarium oxysporum podía interactuar con el oro metálico, disolver parte del material y posteriormente favorecer su precipitación sobre sus filamentos.

El descubrimiento despertó interés por sus posibles aplicaciones en la exploración minera, el tratamiento de residuos y, a más largo plazo, la extracción de recursos en asteroides u otros cuerpos celestes.

El tema adquiere mayor relevancia después de que el oro superara los US$5.000 por onza durante enero de 2026. De acuerdo con la London Bullion Market Association, el metal alcanzó un máximo histórico de US$5.501,70 por onza el 29 de enero, aunque posteriormente perdió parte de ese avance.

¿Cómo puede un hongo interactuar con el oro?

La investigación publicada en 2019 en la revista Nature Communications determinó que una cepa de Fusarium oxysporum, identificada en un ambiente aurífero de Australia, podía iniciar la oxidación del oro bajo condiciones similares a las existentes en la superficie terrestre.

En palabras sencillas, el hongo libera sustancias capaces de transformar parte del oro metálico en especies solubles. Posteriormente, el metal puede volver a precipitar y acumularse en forma de pequeñas partículas sobre la superficie del organismo.

Esto no significa que el hongo fabrique oro ni que pueda convertir otros elementos en este metal. El oro debe encontrarse previamente en la roca, el suelo o el residuo procesado. La función del microorganismo consiste en movilizarlo y concentrarlo mediante procesos químicos naturales.

El hallazgo también mostró una relación entre la diversidad de hongos presentes en el suelo y la concentración de oro en determinados ambientes. Por esa razón, los investigadores plantearon que estos organismos podrían servir como indicadores para localizar depósitos ocultos.

La minería espacial con hongos ya fue probada en microgravedad

La posibilidad de utilizar microorganismos fuera de la Tierra dejó de ser solamente una hipótesis. Un estudio publicado en 2026 en npj Microgravity presentó los resultados del experimento BioAsteroid, desarrollado a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Los investigadores expusieron material procedente de un meteorito de tipo condrita L a una bacteria y al hongo Penicillium simplicissimum. Luego analizaron la liberación de 44 elementos bajo condiciones de microgravedad y compararon los resultados con ensayos realizados en la Tierra.

El hongo favoreció especialmente la extracción de paladio y también mostró efectos sobre el platino y otros elementos. Según la Universidad de Cornell, 18 de los 44 elementos analizados fueron liberados mediante procesos biológicos.

Este experimento no utilizó el mismo hongo de la investigación australiana ni demostró la extracción de oro en el espacio. Sin embargo, confirmó que algunos microorganismos pueden ayudar a separar metales presentes en material de origen asteroidal incluso bajo microgravedad.

¿Realmente se podría “cultivar” oro en un asteroide?

La expresión resulta atractiva, pero no describe con precisión el proceso. Una futura instalación de biominería espacial no produciría oro desde cero. En cambio, emplearía hongos o bacterias para liberar y concentrar metales que ya forman parte de una roca.

El procedimiento podría funcionar de la siguiente manera:

  1. Extraer o triturar material de un asteroide.
  2. Introducirlo en un sistema cerrado junto con microorganismos seleccionados.
  3. Permitir que los hongos produzcan ácidos u otras sustancias capaces de disolver minerales.
  4. Separar los metales liberados.
  5. Recuperarlos para fabricar componentes, herramientas o equipos en el espacio.

La principal ventaja sería reducir la cantidad de maquinaria pesada y reactivos químicos que tendrían que transportarse desde la Tierra. También permitiría aprovechar recursos locales para sostener misiones de larga duración.

No obstante, todavía existen dificultades importantes. Los científicos deben determinar qué combinación de microorganismo, roca, temperatura y gravedad ofrece mejores resultados. También es necesario diseñar sistemas para mantener vivos a los hongos, controlar su crecimiento y recuperar los metales de manera eficiente.

Una tecnología prometedora, pero todavía experimental

Los estudios disponibles muestran que la biominería espacial es científicamente posible, pero aún se encuentra en una etapa experimental. No existen operaciones capaces de producir oro comercialmente en un asteroide ni planes confirmados para instalar granjas de hongos mineros fuera de la Tierra.

La investigación de 2019 aportó evidencia de que ciertos hongos participan en el ciclo natural del oro. El experimento BioAsteroid, por su parte, comprobó que otros microorganismos pueden extraer metales valiosos desde material extraterrestre en microgravedad.

El próximo desafío será aumentar la escala de estos procesos y comprobar si pueden funcionar durante periodos prolongados. Si los investigadores logran superar esas barreras, los hongos podrían transformarse en una herramienta para obtener metales tanto desde residuos mineros terrestres como desde rocas situadas fuera del planeta.