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Electromovilidad

Hongqi prueba batería ultrarrápida que alcanza 70% de carga en menos de cuatro minutos

Hongqi, la marca de lujo de China FAW, ha logrado una batería que carga un 70% en menos de cuatro minutos, marcando un hito en la carrera por reducir tiempos de recarga en vehículos eléctricos.

Hongqi prueba batería ultrarrápida que alcanza 70% de carga en menos de cuatro minutos

El desarrollo de China FAW completó ensayos a temperatura ambiente con una tasa máxima de carga de 12C. La tecnología podría elevar la presión sobre fabricantes de baterías, redes eléctricas y proveedores de minerales críticos.

La carrera china por reducir los tiempos de carga de los vehículos eléctricos sumó un nuevo competidor. Hongqi, la marca de alta gama del grupo estatal China FAW, completó pruebas de una batería capaz de pasar desde un 10% hasta un 70% de carga en 3 minutos y 41 segundos, un registro que acerca el proceso de recarga eléctrica a los tiempos habituales de abastecimiento de un automóvil convencional.

El prototipo también alcanzó un 97% de carga en 8 minutos y 3 segundos. Los ensayos fueron realizados a una temperatura de 25 °C y corresponden a un desarrollo conjunto entre Hongqi y China Automotive New Energy Battery Technology, empresa especializada en sistemas de almacenamiento y baterías para movilidad eléctrica.

Los resultados sitúan al proyecto entre las tecnologías de carga más rápidas exhibidas por la industria automotriz china. Sin embargo, todavía corresponden a una fase de evaluación técnica: no se ha confirmado una fecha de producción masiva, el modelo de vehículo que utilizará la batería, su capacidad energética ni la potencia final que deberán entregar los cargadores comerciales.

La ausencia de esos antecedentes será determinante para evaluar si el desempeño obtenido puede mantenerse fuera de condiciones controladas, especialmente ante temperaturas extremas, múltiples ciclos de carga, exigencias de seguridad y operación cotidiana.

Una batería diseñada para operar a tasas de 12C

La nueva batería fue desarrollada para alcanzar una tasa máxima de carga de 12C, indicador que representa la velocidad con que un sistema puede recibir energía en relación con su capacidad nominal.

En términos teóricos, una tasa de 1C permitiría cargar completamente una batería en una hora, mientras que una tasa de 12C reduciría ese tiempo a alrededor de cinco minutos bajo condiciones ideales. En una aplicación real, la potencia no se mantiene constante durante todo el proceso, debido a que el sistema de gestión disminuye progresivamente la corriente para proteger las celdas, controlar la temperatura y evitar una degradación acelerada.

Por esa razón, el resultado desde 10% hasta 97% en poco más de ocho minutos es relevante: demuestra que el prototipo no solo admite un fuerte ingreso inicial de energía, sino que conserva una velocidad elevada durante una parte considerable de la curva de carga.

El desarrollo incorpora modificaciones en los materiales de los electrodos, en la formulación del electrolito y en el sistema de refrigeración líquida. La arquitectura térmica busca mantener una distribución homogénea de temperatura dentro del paquete, uno de los principales desafíos cuando las baterías reciben grandes cantidades de energía en intervalos muy breves.

Hongqi también aplicó un sistema de control que regula la potencia en tiempo real. Esta administración es necesaria para evitar diferencias térmicas entre celdas, sobrecargas locales y fenómenos que puedan afectar la vida útil del sistema.

China acelera la competencia por la carga de megavatios

La prueba ocurre en medio de una ofensiva tecnológica de los fabricantes chinos para eliminar una de las principales barreras de adopción de los vehículos eléctricos: el tiempo necesario para recuperar autonomía.

BYD presentó durante 2026 su segunda generación de baterías Blade y una infraestructura de carga de hasta 1.500 kW. Ese sistema puede elevar la batería desde 10% hasta 70% en aproximadamente cinco minutos y alcanzar 97% en nueve minutos en vehículos compatibles.

Los resultados de Hongqi son más rápidos en condiciones de ensayo, pero la comparación todavía debe tomarse con cautela. BYD ha vinculado su tecnología con vehículos, cargadores y un plan de despliegue comercial, mientras que el sistema de China FAW permanece en etapa de prueba y no cuenta con un calendario público de industrialización.

La competencia tampoco depende exclusivamente de la celda. Para aprovechar una batería de 12C se requiere una arquitectura eléctrica de alto voltaje, convertidores de potencia, semiconductores avanzados, cables refrigerados y estaciones capaces de entregar niveles de energía muy superiores a los de gran parte de la infraestructura actualmente instalada.

La velocidad alcanzada en laboratorio, por tanto, no garantiza que todos los usuarios puedan acceder inmediatamente a tiempos similares. El desempeño final dependerá de la potencia disponible en la estación, las condiciones climáticas, el estado de la batería y la capacidad de la red local.

El desafío se traslada a la infraestructura energética

La carga ultrarrápida puede transformar la experiencia del conductor, pero también genera nuevas exigencias para los sistemas eléctricos. Una estación de potencia cercana o superior a un megavatio puede demandar, durante algunos minutos, una capacidad comparable a la utilizada simultáneamente por instalaciones comerciales o industriales.

La instalación masiva de estos equipos obligará a reforzar conexiones, transformadores, subestaciones y sistemas de distribución. También aumentará el interés por estaciones que combinen cargadores con baterías estacionarias, capaces de acumular energía durante periodos de menor demanda y liberarla rápidamente cuando llega un vehículo.

Este modelo abre un nuevo mercado para sistemas de almacenamiento, electrónica de potencia y gestión digital de redes. Para países con extensos corredores carreteros o faenas industriales alejadas de los principales centros urbanos, la disponibilidad de potencia será tan relevante como la autonomía de los vehículos.

En minería, la tecnología podría tener aplicaciones futuras en flotas livianas, equipos auxiliares y transporte de personal. Sin embargo, su uso en maquinaria pesada dependerá de sistemas con mayor capacidad, conectores industriales, resistencia al polvo y protocolos de seguridad adaptados a operaciones continuas.

Minerales críticos bajo una nueva presión tecnológica

La búsqueda de baterías capaces de cargarse en pocos minutos también tiene implicancias para la cadena minera. Las mejoras requieren materiales con mayor conductividad, estabilidad térmica y capacidad para movilizar iones a alta velocidad.

Aunque Hongqi no ha detallado públicamente la composición completa del prototipo, el avance de las tecnologías de carga rápida mantiene el foco sobre minerales como litio, grafito, níquel, manganeso y cobre, además de materiales utilizados en electrolitos, recubrimientos y componentes electrónicos.

El cobre tendrá un papel especialmente visible fuera de la batería. Cargadores de alta potencia, barras conductoras, cableado refrigerado, transformadores, motores y ampliaciones de redes eléctricas necesitan cantidades relevantes del metal rojo. Mientras mayor sea la potencia instalada, mayores serán también las exigencias de conductividad y control térmico.

Para Chile, el fenómeno refuerza la relación entre electromovilidad y demanda de minerales, pero también plantea una oportunidad industrial más amplia. El valor económico no estará únicamente en extraer materias primas, sino en participar en materiales procesados, sistemas de almacenamiento, infraestructura eléctrica, reciclaje y servicios tecnológicos asociados.

La durabilidad será la prueba decisiva

El siguiente paso para Hongqi será demostrar que la velocidad no compromete la seguridad ni la vida útil. La carga a tasas muy elevadas puede acelerar el deterioro de las celdas si la temperatura, la corriente y la distribución de iones no son administradas correctamente.

La industria observará especialmente la retención de capacidad después de cientos o miles de ciclos, el comportamiento en temperaturas bajo cero, la estabilidad durante cargas consecutivas y la respuesta frente a impactos o daños internos.

También será necesario conocer el tamaño del paquete utilizado en las pruebas. El tiempo de carga, por sí solo, no permite determinar cuánta energía recibió la batería ni cuántos kilómetros de autonomía podría recuperar un vehículo durante esos 3 minutos y 41 segundos.

La prueba de Hongqi confirma que la competencia por la electromovilidad ya no se limita a fabricar baterías más grandes. El nuevo objetivo es transferir grandes cantidades de energía en pocos minutos sin sacrificar seguridad, autonomía ni durabilidad. Si el prototipo supera esa etapa y llega a producción, la presión se extenderá desde los fabricantes de automóviles hasta las compañías eléctricas, los productores de minerales críticos y toda la infraestructura que sostiene la transición hacia el transporte eléctrico.

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