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Interacciones con perros de terapia reducen el estrés universitario en solo 10 minutos

Un estudio realizado por la University of British Columbia (UBC) Okanagan ha arrojado resultados significativos sobre el impacto del contacto con perros de…

Interacciones con perros de terapia reducen el estrés universitario en solo 10 minutos
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Un estudio realizado por la University of British Columbia (UBC) Okanagan ha arrojado resultados significativos sobre el impacto del contacto con perros de terapia en la reducción del estrés. La investigación, que analizó a 198 estudiantes voluntarios, sugiere que solo 10 minutos interactuando con estos animales generan efectos positivos en el bienestar emocional, independientemente de la zona del cuerpo que se acaricie.

Caricias estratégicas: ¿importa el lugar?

La investigación tenía como objetivo identificar si ciertas zonas del cuerpo de los perros, al ser acariciadas, podían influir más en la reducción del estrés. Los participantes fueron divididos en tres grupos y asignados aleatoriamente: unos acariciaron la cabeza, otros la parte central del cuerpo y el último grupo interactuó con la región cercana a la cola. Durante las sesiones de 10 minutos, cada estudiante podía acariciar al perro de manera continua dentro de la zona indicada.

Los investigadores controlaron múltiples variables para garantizar la validez de los resultados, manteniendo constante el entorno, las posiciones de los estudiantes, la distancia de los perros y las interacciones guiadas de manera uniforme. Según los resultados, todos los grupos experimentaron una mejora emocional significativa, independientemente del área tocada. Aunque las personas que acariciaron la cabeza mostraron una ligera ventaja en algunos indicadores, esta diferencia no fue considerada determinante.

Transformaciones emocionales en minutos

Tras cada sesión, los participantes completaron cuestionarios para evaluar su bienestar emocional y percepción de estrés. Los hallazgos confirmaron que cualquier forma de contacto físico con el perro tiene un impacto positivo. Este descubrimiento simplifica la estructura de los programas de terapia con animales, eliminando la necesidad de reglas estrictas sobre cómo interactuar con los perros y permitiendo un enfoque más natural y espontáneo.

Además, el estudio subraya la importancia del contacto físico para promover la relajación. Este acto activa respuestas fisiológicas como la reducción de cortisol —hormona relacionada con el estrés— y un incremento en los niveles de oxitocina, generando una sensación de vínculo y bienestar. Estas interacciones también proporcionan una pausa emocional que varios estudiantes describen como un respiro en medio de una carga académica abrumadora.

Impacto en el ámbito universitario

Iniciativas como el programa B.A.R.K. (Building Academic Retention Through K-9s) en Canadá buscan brindar apoyo emocional accesible en entornos educativos. Aunque no sustituyen la terapia psicológica formal, ofrecen momentos de regulación emocional cruciales en lugares donde los servicios de salud mental pueden estar saturados.

El estudio destaca la efectividad de estas intervenciones breves, capaces de influir positivamente en un día complicado. Como señaló un estudiante durante el experimento, sentarse con un perro no resuelve los problemas, “pero puede cambiar el tono de un día lleno de estrés”. Este enfoque, sencillo y accesible, podría ser un modelo para otras universidades que buscan apoyar a sus estudiantes con herramientas orientadas al bienestar.

  • 10 minutos de interacción reducen significativamente el estrés percibido.

  • El lugar del cuerpo del perro acariciado no altera el efecto calmante.

  • Importancia del contacto físico en la regulación emocional.

  • Programas como B.A.R.K. se implementan como estrategias complementarias a la terapia psicológica.