Exploración Minera

Irving Resources avanza blanco Unoya tras integrar geología, geoquímica y geofísica en Japón

Irving Resources ha identificado una prometedora zona magnética en el proyecto Unoya, en Japón, lo que podría llevar a una campaña de perforación en 2027, tras hallazgos de alta ley de oro y plata.

Irving Resources avanza blanco Unoya tras integrar geología, geoquímica y geofísica en Japón
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La exploradora delimitó una zona magnética de aproximadamente 2,5 por 1 kilómetro asociada a alteración hidrotermal y muestras auríferas de alta ley. El trabajo abre la posibilidad de una campaña inicial de perforación durante 2027.

Irving Resources avanzó en la definición del blanco Unoya, dentro del proyecto epitermal de oro y plata Shika, en la península de Noto, Japón, luego de integrar levantamiento geológico, muestreo de rocas y suelos y magnetometría de alta resolución. Los resultados refuerzan la interpretación de un sistema hidrotermal de mayor extensión que las antiguas labores mineras conocidas y permiten comenzar a evaluar blancos para una eventual perforación en 2027.

El trabajo se concentró alrededor de la histórica mina Unoya, donde la exploración confirmó silicificación y alteración argílica en andesitas, rocas piroclásticas y sedimentos lacustres del Mioceno. A ello se suma la presencia de fragmentos de vetas de cuarzo con oro tanto en las cercanías de las antiguas labores como en un segundo sector ubicado aproximadamente un kilómetro hacia el sur.

La interpretación actual plantea que ambos sectores podrían formar parte de un sistema de vetas escalonadas asociado a una estructura de cizalla en profundidad. La hipótesis todavía deberá ser comprobada mediante perforación, pero entrega una orientación para el diseño de la siguiente fase de exploración.

Muestras alcanzan 62,3 g/t de oro y 604 g/t de plata

Uno de los principales antecedentes proviene del muestreo de fragmentos de vetas de cuarzo. Durante el programa 2026 se recolectaron 56 muestras de vetas y fragmentos de vetas, de las cuales 13 registraron contenidos superiores a 1 g/t de oro.

La muestra NT-0674 entregó el resultado más alto de la campaña, con 62,3 g/t de oro y 604 g/t de plata. El material presenta cuarzo de grano muy fino, localmente calcedónico, pirita menor y bandeamiento crustiforme, además de relaciones de corte que evidencian múltiples etapas de formación de las vetas.

Los resultados amplían la información obtenida en la etapa anterior de reconocimiento, cuando se había identificado material de veta aurífera distribuido a lo largo de aproximadamente 1,2 kilómetros alrededor de la mina histórica. Esa primera fase había registrado muestras de hasta 38,5 g/t de oro y 45,6 g/t de plata.

El nuevo levantamiento también incluyó 115 muestras de roca huésped con distintos grados de alteración. Dos superaron 1 g/t de oro y la mejor, correspondiente a una roca silicificada, alcanzó 2,1 g/t de oro y 11,6 g/t de plata.

Hasta ahora no se han localizado afloramientos de las propias vetas de cuarzo mineralizadas. Por ello, su orientación exacta y geometría permanecen abiertas a interpretación. La distribución del material superficial y la configuración de las antiguas labores apuntan, sin embargo, hacia una orientación predominante noreste-suroeste.

Alteración apunta a un sistema que podría continuar en profundidad

La mineralogía de alteración agrega otro elemento al modelo exploratorio. Entre los minerales de arcilla identificados aparecen esmectita, asociaciones mixtas esmectita/illita, halloysita y caolinita.

Las texturas observadas en las vetas y el conjunto de minerales de alteración son consistentes con un nivel erosivo relativamente alto dentro del sistema epitermal. Bajo esa interpretación, sectores potencialmente más favorables para la mineralización podrían encontrarse a mayor profundidad que las exposiciones actualmente reconocidas.

Ese punto será relevante al momento de definir los primeros sondajes, porque Unoya todavía se encuentra en una etapa donde la exploración superficial debe traducirse en blancos tridimensionales capaces de probar la continuidad de las estructuras mineralizadas.

Magnetometría delimita corredor de 2,5 kilómetros

La geofísica entregó una de las señales más claras para avanzar en esa dirección. Entre el 24 y 27 de mayo de 2026 se ejecutó un levantamiento magnético de alta resolución mediante dron sobre aproximadamente 10 kilómetros cuadrados.

El programa comprendió 41 líneas de vuelo separadas por 100 metros, complementadas con líneas de amarre. El resultado permitió identificar una zona de respuesta magnética relativamente baja y uniforme de aproximadamente 2,5 kilómetros de largo por 1 kilómetro de ancho.

La mayor parte de los fragmentos de veta con mayores leyes de oro se concentra dentro de ese dominio magnético deprimido. Una posible explicación geológica es que los fluidos hidrotermales responsables de la alteración destruyeron magnetita originalmente presente en las rocas volcánicas, disminuyendo así su respuesta magnética.

La coincidencia espacial entre alteración, muestras auríferas y baja susceptibilidad magnética entrega a Irving un corredor concreto sobre el cual concentrar la siguiente etapa de definición de blancos.

La geofísica también detectó una anomalía magnética negativa más marcada en el sector centro-norte de Unoya, que coincide aproximadamente con una anomalía gravimétrica positiva regional. Esa relación podría responder a la existencia de un cuerpo intrusivo relativamente denso en profundidad o a un bloque estructural, aunque su origen todavía requiere interpretación adicional.

Geoquímica de suelos cubrirá 5,4 kilómetros cuadrados

Entre el 1 y 13 de junio, el equipo técnico ejecutó además un programa sistemático de geoquímica de suelos sobre aproximadamente 5,4 kilómetros cuadrados.

El diseño consideró 13 líneas orientadas noroeste-sureste, separadas por 200 metros, con estaciones de muestreo cada 50 metros. Finalmente fueron recolectadas 548 muestras, incluyendo cinco duplicados de terreno. Parte de las estaciones planificadas no pudo ser cubierta debido a campos cultivados, propiedades residenciales y zonas afectadas por deslizamientos.

Los resultados analíticos de este programa permanecen pendientes. Su incorporación será especialmente relevante porque permitirá comparar la distribución de oro y elementos asociados en suelo con las zonas de alteración reconocidas en superficie y con las anomalías magnéticas.

La definición definitiva de los blancos dependerá precisamente de esa integración entre geología, geoquímica de roca, geoquímica de suelo y geofísica, evitando que la decisión de perforar descanse exclusivamente sobre muestras superficiales de alta ley.

Unoya podría pasar a perforación en 2027

Con los antecedentes reunidos hasta ahora, el joint venture evalúa una campaña de perforación en Unoya durante 2027. El concepto preliminar considera sondajes de reconocimiento relativamente cortos, posiblemente de entre 300 y 500 metros, orientados aproximadamente noroeste-sureste para interceptar las estructuras interpretadas. Las ubicaciones, orientaciones y profundidades finales todavía no han sido definidas.

El proyecto forma parte del portafolio de Irving en la península de Noto. La compañía mantiene 99 licencias de prospección y solicitudes que abarcan 337,37 kilómetros cuadrados y cuatro áreas objetivo. La propiedad se desarrolla mediante un joint venture donde Newmont Overseas Exploration mantiene un 60%, Sumitomo Corporation un 12,5% e Irving Resources un 27,5%.

Unoya representa así una etapa temprana dentro de una cartera japonesa que incluye también Omu, en Hokkaido, y Yamagano, en Kyushu. En el caso del blanco de la península de Noto, el próximo punto de inflexión será transformar la coincidencia de alteración hidrotermal, geoquímica aurífera y respuesta geofísica en blancos de perforación capaces de establecer si el sistema reconocido en superficie mantiene continuidad, espesor y leyes en profundidad.