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Las baterías ya superan a cuatro tecnologías renovables en Chile y siguen ganando terreno

Los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías han alcanzado un 5,1% de participación en el sistema eléctrico chileno, superando a tecnologías renovables tradicionales y transformando la industria minera.

Las baterías ya superan a cuatro tecnologías renovables en Chile y siguen ganando terreno

Los sistemas de almacenamiento alcanzaron una participación acumulada de 5,1% en el sistema eléctrico nacional y triplicaron sus inyecciones frente a septiembre de 2025. Su expansión transforma la gestión de energía renovable y abre nuevas oportunidades para la industria minera.

Los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) alcanzaron una participación acumulada de 5,1% en las inyecciones eléctricas registradas en Chile entre enero y septiembre de 2026, superando individualmente a tecnologías como las pequeñas centrales hidroeléctricas, biomasa, biogás y geotermia. El resultado forma parte del boletín estadístico de septiembre de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), que confirma la creciente presencia de las baterías en la operación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

El avance resulta especialmente relevante porque los BESS no producen electricidad a partir de una fuente primaria, sino que almacenan energía generada previamente para devolverla a la red cuando las condiciones del sistema lo requieren.

Durante septiembre, estas instalaciones inyectaron 584 gigavatios hora (GWh), equivalentes al 7,9% de la energía registrada por tecnologías durante ese mes. El volumen representa un crecimiento de 216,3% respecto de septiembre de 2025 y un aumento de 3,9% frente a agosto de este año.

La diferencia entre ambas cifras es importante: el 5,1% corresponde a la participación acumulada de enero a septiembre, mientras que el 7,9% refleja exclusivamente el desempeño de septiembre.

Las baterías ya superan a varias tecnologías de generación renovable

El informe de ACERA muestra que el almacenamiento mediante baterías ha adquirido una presencia superior a la de varias tecnologías tradicionales de generación eléctrica.

En el acumulado de los primeros nueve meses de 2026, las pequeñas centrales hidroeléctricas de pasada representaron el 2,9% de las inyecciones registradas, mientras que la biomasa alcanzó el 1,5%.

El biogás y la geotermia participaron con un 0,2% cada uno.

Frente a estos resultados, el 5,1% del almacenamiento muestra la magnitud que ha adquirido esta tecnología en un período relativamente corto.

Incluso comienza a aproximarse a la participación de las centrales hidroeléctricas convencionales de pasada, que acumularon un 6,5%.

Sin embargo, existe una diferencia técnica fundamental. Mientras las centrales hidroeléctricas, solares o eólicas aprovechan recursos naturales para producir electricidad, las baterías almacenan energía que ya fue generada y posteriormente la inyectan al sistema.

Por este motivo, su participación debe interpretarse como energía entregada desde sistemas de almacenamiento y no como generación primaria adicional. Tampoco corresponde sumar sus inyecciones directamente a las de las fuentes renovables sin considerar que parte de esa electricidad ya fue contabilizada cuando se produjo originalmente.

La energía solar mantiene el liderazgo y las renovables alcanzan el 63,5%

La expansión del almacenamiento ocurre en un sistema eléctrico donde las fuentes renovables mantienen una participación mayoritaria.

Según ACERA, entre enero y septiembre de 2026 las energías renovables no convencionales (ERNC) representaron el 42,9% de la matriz eléctrica registrada.

La generación solar fotovoltaica encabezó este segmento con un 23,8%, seguida por la energía eólica, que alcanzó el 14,4%.

A estas tecnologías se sumó la generación hidroeléctrica convencional, cuya participación acumulada fue de 20,6%, distribuida entre centrales de embalse, con 14,1%, y centrales de pasada, con 6,5%.

En conjunto, las fuentes renovables alcanzaron una participación de 63,5%, mientras que la generación termoeléctrica representó el 31,4%.

Dentro del segmento térmico, las centrales a carbón registraron un 14,9% y las unidades a gas natural un 14,5%.

El 5,1% restante corresponde a las inyecciones de almacenamiento contabilizadas separadamente en el balance de tecnologías.

La fotografía mensual de septiembre muestra diferencias respecto del acumulado anual. Durante ese mes, la generación renovable no convencional alcanzó el 46,2%, mientras que la hidroeléctrica convencional representó un 32,2%.

Las centrales termoeléctricas, por su parte, registraron una participación mensual de 13,8%.

Estas variaciones responden a factores como las condiciones hidrológicas, la disponibilidad de radiación solar, el comportamiento del viento, la demanda eléctrica y la programación de las distintas unidades.

Chile ya cuenta con más de 13.500 MWh de baterías en operación

La mayor participación del almacenamiento también se relaciona con el crecimiento de la infraestructura disponible.

El boletín de ACERA identifica, a septiembre de 2026, 3.125 megavatios (MW) de sistemas BESS en operación, con una capacidad energética conjunta de 13.555 megavatios hora (MWh).

Estas instalaciones incluyen tanto proyectos independientes de almacenamiento como sistemas integrados a centrales de generación eléctrica.

La diferencia entre potencia y capacidad energética permite comprender su funcionamiento.

Los megavatios indican cuánta electricidad puede entregar un sistema en un momento determinado, mientras que los megavatios hora expresan la cantidad de energía que puede almacenar.

Por ejemplo, una instalación de 100 MW y 400 MWh podría, en condiciones ideales, entregar su potencia nominal durante cuatro horas.

En Chile, la infraestructura de almacenamiento continúa expandiéndose.

ACERA registra otros 3.017 MW y 13.735 MWh en etapa de pruebas, además de 5.130 MW y 22.123 MWh en construcción.

De la potencia de almacenamiento actualmente en construcción, un 76% corresponde a proyectos híbridos asociados a centrales solares fotovoltaicas y un 24% a instalaciones independientes.

Estas cifras corresponden a distintas etapas de desarrollo y no deben interpretarse como capacidad completamente disponible para operar comercialmente.

Las baterías permiten aprovechar mejor la electricidad solar

Uno de los principales desafíos de la transición energética chilena está relacionado con la diferencia entre los horarios de producción renovable y los períodos de mayor demanda eléctrica.

Las plantas fotovoltaicas concentran su generación durante las horas de radiación solar, especialmente al mediodía.

Sin embargo, el consumo continúa durante la tarde y la noche, cuando la producción solar disminuye o desaparece.

Los sistemas BESS permiten almacenar electricidad durante determinados períodos y liberarla posteriormente, facilitando una mejor distribución temporal de la energía disponible.

Esta capacidad puede disminuir la necesidad de recurrir a otras tecnologías durante ciertas horas, aportar flexibilidad a la operación y contribuir al aprovechamiento de excedentes renovables.

El problema resulta especialmente visible en las regiones del norte de Chile, donde se concentra una importante cantidad de parques solares y eólicos.

Cuando la producción renovable supera la capacidad de consumo o de transmisión disponible, parte de esa energía debe reducirse o dejar de inyectarse a la red.

ACERA informó que entre enero y septiembre de 2026 los recortes de generación eólica y solar alcanzaron 3.546 GWh, cifra un 4,6% inferior a la registrada durante el mismo período del año anterior.

Aunque las baterías pueden contribuir a disminuir los vertimientos, estos datos no permiten atribuir automáticamente la reducción observada al crecimiento del almacenamiento, ya que también intervienen condiciones de demanda, transmisión y operación del sistema.

La minería aparece entre los sectores beneficiados por el almacenamiento

La expansión de las baterías tiene especial interés para la industria minera chilena, debido a sus elevados requerimientos de energía eléctrica y a la continuidad operacional que necesitan sus procesos.

Las grandes faenas mantienen consumos asociados a molienda, chancado, bombeo, ventilación, transporte de materiales y plantas concentradoras, entre otras instalaciones.

En este escenario, el almacenamiento puede facilitar contratos de suministro renovable con entrega de energía en horarios distintos de aquellos en que se produce la electricidad solar.

También puede contribuir a gestionar variaciones de demanda y mejorar determinadas condiciones de abastecimiento, dependiendo de las características técnicas de cada instalación.

Para las compañías mineras, la disponibilidad de energía renovable durante un mayor número de horas representa una oportunidad para avanzar en sus estrategias de reducción de emisiones indirectas asociadas al consumo eléctrico.

Sin embargo, las baterías no garantizan por sí solas un suministro ininterrumpido. Su autonomía es limitada y su capacidad de respaldo depende de la energía almacenada, la potencia disponible y la configuración de los sistemas eléctricos.

Además, el origen renovable de la electricidad utilizada para cargar las baterías debe acreditarse cuando se pretende asociar su utilización a compromisos de descarbonización.

El desafío ahora es integrar miles de megavatios adicionales

El crecimiento de los BESS también obliga a revisar las condiciones de operación del sistema eléctrico.

ACERA ha planteado la necesidad de perfeccionar la programación del almacenamiento, la representación de sus costos de oportunidad y los mecanismos de coordinación utilizados para determinar cuándo cargar o descargar las instalaciones.

Estas materias adquieren relevancia porque las decisiones operacionales pueden influir en los costos del sistema, el aprovechamiento de las energías renovables y la seguridad del abastecimiento.

A ello se suman los desafíos asociados a transmisión, conexión de proyectos, regulación y participación del almacenamiento en los distintos mercados eléctricos.

El desempeño registrado durante septiembre confirma que las baterías ya cumplen una función cuantificable dentro del Sistema Eléctrico Nacional y que su expansión no se limita a proyectos anunciados o aprobados.

El desafío para Chile será convertir el rápido crecimiento de la capacidad instalada en una operación eficiente, capaz de aprovechar mejor la generación renovable, reducir las restricciones de transmisión cuando sea técnicamente posible y responder a las necesidades de consumidores industriales, mineros y residenciales.

REDIMIN Responde

¿Cuál fue la participación acumulada de los sistemas de almacenamiento en el sistema eléctrico nacional entre enero y septiembre de 2026?

Los sistemas de almacenamiento mediante baterías alcanzaron una participación acumulada de 5,1% en las inyecciones eléctricas registradas en Chile entre enero y septiembre de 2026.

¿Cuánto crecieron las inyecciones de energía de los sistemas de almacenamiento en septiembre de 2026 comparado con septiembre de 2025?

Durante septiembre de 2026, las inyecciones de energía de los sistemas de almacenamiento crecieron un 216,3% respecto de septiembre de 2025.

¿Cuál es la capacidad energética total de los sistemas BESS en operación en Chile a septiembre de 2026?

A septiembre de 2026, los sistemas BESS en operación en Chile tienen una capacidad energética conjunta de 13.555 megavatios hora (MWh).

¿Qué porcentaje de la matriz eléctrica representaron las energías renovables no convencionales entre enero y septiembre de 2026?

Entre enero y septiembre de 2026, las energías renovables no convencionales representaron el 42,9% de la matriz eléctrica registrada en Chile.

¿Cuántos gigavatios hora de recortes de generación eólica y solar se registraron entre enero y septiembre de 2026?

Entre enero y septiembre de 2026, los recortes de generación eólica y solar alcanzaron 3.546 GWh, cifra un 4,6% inferior a la registrada durante el mismo período del año anterior.