
Litio en Brasil vuelve al centro de la controversia internacional luego de que la Comisión de Valores de Ontario acusara a altos ejecutivos de Emerita Resources Corp. de desviar derechos sobre un proyecto estratégico hacia una compañía paralela bajo su control. El caso, que involucra activos en Brasil y España, ha generado un fuerte impacto en el mercado bursátil, con caídas de hasta 45% en las acciones vinculadas, y abre un nuevo flanco de preocupación sobre gobernanza corporativa en el sector de minerales críticos.
Según el regulador, el grupo habría creado Lithium Ionic Corp. para apropiarse de concesiones del proyecto Falcon, originalmente vinculadas a Emerita. La investigación sostiene que los ejecutivos indujeron a la compañía a declarar que había “renunciado” a estos activos, mientras en paralelo avanzaban en su desarrollo a través de la nueva firma. Este presunto conflicto de interés habría perjudicado directamente a los inversionistas, al ocultar información relevante sobre el valor real de los proyectos.
Ejecutivos bajo la lupa y acusaciones de engaño
La denuncia apunta a figuras clave dentro de Emerita, incluyendo a su director ejecutivo David Gower, el presidente Michael Lawrence Guy, el director financiero Gregory Duras y el secretario corporativo Sergio Damian López. A ellos se suma Hélio Diniz, vinculado a Lithium Ionic.
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El regulador también acusa a algunos de estos ejecutivos de entregar información engañosa durante el proceso investigativo, lo que podría agravar las sanciones en caso de comprobarse. Las imputaciones no se limitan a Brasil: incluyen además irregularidades en el proyecto de zinc Plaza Norte, en España, donde se habrían emitido declaraciones falsas sobre permisos y participación en la propiedad.
Golpe inmediato al mercado
El impacto fue inmediato en la Bolsa de Toronto. Las acciones de Emerita llegaron a desplomarse hasta un 38%, alcanzando su nivel más bajo en casi cinco años, mientras que los títulos de Lithium Ionic cayeron hasta un 45%. Ambas compañías, catalogadas como “penny stocks”, mantienen capitalizaciones inferiores a los 175 millones de dólares canadienses, lo que amplifica la volatilidad frente a eventos regulatorios de esta magnitud.
Este episodio vuelve a poner en evidencia la sensibilidad del mercado minero —especialmente en el segmento de exploración— frente a riesgos de gobernanza y transparencia, factores críticos en el financiamiento de proyectos de litio, un mineral clave para la transición energética global.
Respuestas corporativas y próximos pasos
Desde Emerita señalaron que las acusaciones son “no probadas” y anunciaron la creación de un comité especial para revisar el caso y responder al regulador. La compañía también intentó restar relevancia a los proyectos involucrados, calificándolos como activos heredados que no forman parte de su estrategia actual.
Por su parte, Lithium Ionic indicó que no es objeto directo de acciones regulatorias en este proceso, aunque igualmente estableció un comité independiente para supervisar sus comunicaciones y reportes al mercado.
La audiencia inicial está programada para el 8 de mayo en Toronto, instancia que marcará el inicio formal del proceso y podría definir el curso de uno de los casos más sensibles recientes en la industria minera vinculada al litio.
Un nuevo foco de riesgo en minerales críticos
El caso refleja los desafíos que enfrenta la industria del litio en materia de gobernanza, especialmente en un contexto de alta demanda global por minerales estratégicos. La transparencia en la administración de activos y la correcta divulgación de información se vuelven elementos esenciales para sostener la confianza de los inversionistas en un sector clave para la electrificación y la transición energética.












